El aire de tu tripa
25 de Noviembre, 2011 4
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El aire hincha la tripa y desabotona el ombligo. Tersa y completa, suave, desnuda, se desinfla ahogada cuando deslizan sobre ella mis dedos; sin prisa, presa de los escalofríos. La paz de soplar y caer sobre la calma absoluta. Tiene un roto en el calcetín, unas perfectas uñas sin manchas blancas, y una sonrisa desordenada después de mis besos. Tiene una mentira en el bolsillo y una utopía en el armario. Esconde un secreto en el recuerdo y sonríe sinceridad cuando agacha la mirada. Solo le ataca el pánico cuando calla la soledad en la inmensidad del sofá. Como el miedo que siente al soplar un globo a punto de explotar entre sus labios. Un suspiro adiestra el ritmo de los pasos al caminar. Tu tripa desnuda es el globo de piel demasiado hermoso; imposible de dibujar; egoísta entre mis brazos. Tu piel esconde otra piel, y bajo ella, hago el amor una y otra vez.

La telaraña de los días es un hogar inestable, débil y aterrador. Balanceo sin sujeción, pero no caigo, sigo suspendido…

Sin destino. Con el orígen guardado en viejas fotografías. Sin el equilibrio del dinero, con el trabajo diario obligado y la vocación como cima inalcanzable; solo el futuro y el tiempo deciden. En el limbo vital, atrapado, descubro al estrés enfermándome; rota piel descosida por los años. En la fría rutina, el calor solo lo encienden tus minutos. Y en la desnudez, el impulso siempre es tocarnos.

El instante es inmenso; diminuto en el tiempo. Los segundos no son medidos… Los suspiros son gritos. Lo que tantas veces repetimos en el patio de juego, hoy tiene reglas nuevas. Bajo las sábanas ya no existe la mentira. Hundido, el terremoto pegado a tu piel arriesga, y tocándote, un grito termina en el principio… Los ojos lloran por la metralla reciente, y en la desnudez de esta habitación todo ya es distinto.

Duermo y sueño un futuro. Existe un mechero que baila entre mis pupilas antes de soplar. El temblor de una pluma iluminándonos. El ritmo de mi voz siempre tropieza en la melodía. El dulce espera impaciente sobre la mesa. Las burbujas de colores quedan perfectas junto al pan de molde sin bordes, hinchados por la nocilla. Cuelgan sus pies nerviosos, que soplarán el aire de tu tripa.

No hay marcha atrás. Imparable como el tiempo. La vida es un reloj sin necesidad de pilas. El inicio es un hecho que necesita el fin: como la sed; obligados a beber. Tu gesto, indescriptible como lo inexistente. Tu cuerpo, maravilloso como la imaginación. Las palabras son frágiles en la mirada. Ríe nerviosa tu desnudez imperfecta, mirándome, diciéndome, susurrándome en un temblor incontrolable, “papá”.

 

CxF

4 Comentarios
  1. Hermosas imágenes. Y, como siempre, me atrapa la nostalgia al leerte.

  2. Precioso, me he emocionado

  3. Gracias por leerme!
    Una imagen difícil de escribir, y me alegra saber que os gustó!
    Saludos!!

  4. Coincido con Elena, es un texto precioso!

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