El albañil
4 de Marzo, 2012 23
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Al noreste de la plaza principal de Jaripo -lindo pueblito colonial del municipio michoacano de Villamar, llama la atención un caserón antiguo, con portales techados con madera carcomida, con el piso de ladrillos desquebrajados, con sus mugrosas paredes destecatadas, que, según cuentan los vecinos, en sus buenos tiempos fue la lujosa mansión de don Luis Higareda, Mayordomo de la entonces próspera hacienda de San Antonio Guaracha.

El cuarto de la esquina de la casa, actualmente es una tienda de abarrotes, que a ratos se convierte en cantina, cuando se reúnen los lugareños más aficionados al alcohol, y los que tienen en muy poco sus obligaciones de jefes de familia, sin faltar los que, después de trabajar con gran ahínco, van a tomarse una cerveza, o dos, o más, con el pretexto de haber salido muy cansados de la “chamba”.
En una tarde melancólica, gris, con el crepúsculo huyendo del poblado, después de una agobiante jornada laboral pegando tabiques, Márgaro -el albañil que presumía que era el más contratado por sus paisanos norteños cuando regresaban al pueblo de vacaciones y que querían un remiendo, una barda, o levantar un cuarto en sus casas imitando el estilo de las de Estados Unidos-, se metió a la tienda (o cantina), a tomarse una cerveza, y a los amigos que allí encontró, les comentó que un inspector de la secretaría de “Bienes Nacionales” del gobierno federal, en una visita que había realizado a la población, le había solicitado que corrigiera unos detalles que no le gustaban de esta casona.
-Habiendo firmado un papel, hicimos el trato – siguió contando el hombre-, por lo que busqué a dos peones para que me auxiliaran, y lo primero que hice fue ordenarles que despegaran de una pilastra una “manita” de cal pintada de anilina que sabrá Dios quién se la habría puesto.
-“Maistro”, tiene que indicarnos cómo hacerle; ya escuchó al señor que vino de México que no quiere que dañemos la cantera -me dijeron mis trabajadores.
-Espérenme, no tardo; voy al patio a hacer del baño.
-Y mientras desocupaba la vejiga en aquellas ruinas de lo que había sido caballeriza, me inquietó una sombra semejante a un ser humano que pasó cerca de mí, para luego irse a meter a donde supongo que en sus buenos tiempos sesteaba la caballada del mayordomo y su familia.
Me subí el cierre del pantalón, y traté de olvidarme de la sombra.
-La cruda me hace ver visiones –me dije-. (El día anterior me había “puesto hasta atrás” (emborrachado) con mis amigos).
Regresé a supervisar el trabajo de mis ayudantes. Después me fui al mercado del pueblito con la intención de retacarme la panza con tacos de cabeza de res salpicados con su imperdonable salsa endiabladamente picosa, como remedio para los ardores que no me dejaban en paz. Regresé al cabo de una hora, y me sorprendió que los peones me esperaran en la puerta de la calle.
-“Maistro”, ¿Sabe qué? Siempre no vamos a trabajar con usted. Es que escuchamos muchos ruidos en el patio y nos espantaron unas sombras que se metieron en un cuarto; luego las vimos salir para perderse en la cocina. Bien sabe su merced que nada nos espanta, pero esto sí que engrifa los cabellos.
Me quedé callado, recordando que yo también había visto algo parecido, y, lo cierto es que me dieron ganas de no cumplirle al que me había contratado; pero, habiendo recibido un anticipo de dinero, me metí, solo, a trabajar. Nada anormal ocurrió en el resto de aquel día. Al otro, para no deprimirme laborando en tan angustiosa soledad, me llevé a mi perrito, el más flojonazo de todos los del pueblo, lo que manifestó a cabalidad, pues, en lugar de vigilar, pispireto, como acostumbran hacerlo sus congéneres, él se había acurrucado al pie de una pilastra para dormir, con las patas estiradas. Mas, de pronto, se paró lanzando gruñidos alarmantes.
Yo, bajándome de una escalera, me puse en posición de alerta. Me asomé a la cocina en donde se había escondido mi perrito, pero, al no encontrarlo, regresé a lo que estaba haciendo; mas, al poco rato, al escuchar golpes como de cascos de un caballo que pasaba por el patio rumbo al corral, febrilmente agarré mi herramienta y con precipitación inusitada me salí a la calle.
-¡Esto ya es el colmo! Primero la extraña sombra en la caballeriza; luego huyeron mis peones asustados; después mi perro, que quién sabe por qué se haya escondido en la cocina; y ahora las misteriosas pisadas de un caballo en el corredor de piedra.
-Ya sabrán, amigos, cómo temblaba parado a media calle -siguió contándoles don Márgaro-. ¡Qué diantre, la sangre no es de horchata! Y al ver que frente a la puerta de la casa, vestido a la usanza de los primeros años del siglo veinte, un personaje se bajaba de una elegante carroza tirada por briosos caballos, y que luego se metía a donde había estado trabajando yo, pegué carrera calle arriba, escuchando una fétida respiración jadeante que me perseguía de cerca, sintiendo que una mano huesuda y fría me jalaba la camisa por la espalda.

23 Comentarios
  1. Un cuento de fantasmas estilo Pedro Páramo. Un gusto saludarte.

  2. Jorge (Volivar), eres muy bueno contando historias, que imaginación tienes tanto para personajes como para sitios, el relato es muy fluido, cuentas lo justo y nada más (muy buena técnica literaria), Y muy buenos el principio con la descripción breve de la mansión abandonada y el final con esa mano fria por detrás, gracias por publicar estas historias!

    Jose María, relatourbano

  3. volivar, que placer leer una gran hsitoria de fantasmas, me encanto.

  4. Prischi8: un gran gusto saludarte, y agradecerte que me leas.
    Soy un lector que sigue todo lo que sale de tu pluma (ordenador, o computadora, digo, más bien, de tu erudición literaria).
    Volivar

  5. Relatourbano: cuando esas palabas de aliento vienen de ti, siento que me achico, delante de un persanaje literarioa tan especial, tan ameno.
    Atentamente
    Volivar

  6. Gabriel Rodríguez-Paz: te agradezco que te molestes en leer esto que pongo en la red.
    Muy amable.
    Atentamente
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  7. Buenísimo!!! Simplemente sensacional!!!! Te mantiene espectante. Te llama a acelerar la lectura con el fin de encontrar el desenlace.
    Muchas felicitaciones!!!!!!

  8. Si lo tengo, lo desconozco: un gusto saludarte con motivo de tu comentario a mi narración.
    Atentamente
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México

  9. Muy bueno, estimado amigo, gracias por compartirlo. Saludos.

  10. Divertido y sorprendente relato, Volivar.

    A mi me ha parecido formidable la descripción de las andanzas de este albañil buen bebedor y comedor de tacos.

    Me recordaste aquella grata manera de construir modelos de mexicanidad, como la que manejaba el cantautor Chava Flores o la del el caricaturista Abel Quezada.

    Muy agradable texto, amigo

    Un gran saludo

  11. Me ha gustado mucho el relato. Además, veo también como un punto especial a su favor el uso de algunas palabras del español de México que por aquí han quedado en desuso o no se conocen. Original y con cadencia. Voy a echar un vistazo al resto de tus relatos, Jorge.

    Me has recordado el tema del México mágico y mitológico, quizás escriba un cuento en breve sobre leyendas que recogí de tu país, que espero que te guste.

    Un saludo desde el otro lado del océano.

  12. Quién sabe si esa historia es real; pero por como la contaste parece que si es.

    Y si lograste hacerme creerlo, entonces eres realmente bueno escribiendo.

  13. Muy bien escrito el relato estimado Volivar de tal manera que mantiene el lector curioso hasta el final de esta rica historia de fantasmas. Gracias por compartir.

  14. Estimada rosemarie… un saludo, y espero ya, con ansias,algo tuyo, siempre tan bonito.
    Gracias por leerme. Es un honor inmerecido.
    Volivar

  15. Lot Alkef: que alegría me has proporcionado al comunicame que has leido esto que pongo en la red.
    Yo también sigo todo lo que escribes.
    Gracias por todo.
    Volivar

  16. Davidcrespo1984: gracias por leerme; sé que sabes esto de escribir; posees muchos conocimientos, que aplicas en tu narrativa.
    En cuanto a lo mío, te agradezco tu interés, tu tiempo, y tus palabras de aliento.
    Volivar

  17. Jesusedemir: una palabra de aliento de tu parte, es un gan premio para mí; Mira que ocuparse de mis relatos todo un maestro en las letras… esto, amigo, es un gran premio que he recido con enorme agado.Volivar.

  18. Volivar: Antes que nada muchas gracias por la generosidad con la que acoges a los que escribimos en esta página. Tus comentarios y aliento nos hacen sentir como en casa de un buen amigo. Eres el lector que todo escritor quiere para sí, pero que muchas veces el propio escritor no es. Visión equivocada porque para ser un buen escritor primero hay ser un gran lector.
    En tu relato me sorprende la enorme capacidad que tienes para recrear atmósferas. Al leerlo puedo visualizar con toda la claridad el pueblo, la casa y escuchar las voces de los habitantes. Esto, me parece, es un doble acierto: en un primer nivel porque mantienes el interés del lector; en segundo, porque a través de una descripción detallada y la introducción del habla coloquial creas una sensación de realismo que es esencial cuando al final introduces el elemento fantástico. Pues aceptar lo sobrenatural sólo es posible una vez que has familiriazado al lector con el mundo que has creado.
    Felcidades.
    Una vez más gracias y un gran saludo.

  19. Me tuvo enganchada el relato :) Interesante e inquietante.

    Besos, NoëlleC

  20. Gunga din: es un inmerecido honor que alguien como tú, con tus cualidades de buen escritor, se detenga a leer lo que escribo en la red, Muy agradecido por tus comentarios, que, amigo, logran infundirnme entusiasmo, ahora que yo tanto lo necesito para seguir… seguir adeante, a pesar de mis cosas personles, penosas, muy pesadas, tanto, que oprimen el alma..
    Gracias.
    Volivar.

  21. NnoëlleC. ¿Tú, poetiza muy inspirada, leyendo mis relatos? ¿Cómo agradecerte, querida (otra acotación aquí es necesaria: el término “querida”, en México se la a aquella persona estimada)… ah, ya sé, teniendo siempre presente tu hermosa poesía a mi lado (copiada en papel), para inspirarme, para alejar la tristeza que se ha enseñoreado de mi hogar.
    Espero que tú, tu familia y demás seres queridos, estén bien, en todos los sentidos.
    Y, nos leemos.
    Gacias, amiga del alma.
    Volivar

  22. Me ha gustado mucho, sobre todo la riqueza de tu redacción. Pero, sin querer parecer pretensioso, he de decirte algo que he notado en varios de tus textos, por los que ya he he dado mi voto (dos, además de este), que tiedes a poner las jergas mexicanas entre comillas, luego explicarlas en parentesis y bueno, eso rompe un poco con el ritmo y crean cierta disonancia en el texto. Quizá debieras dejar esas jergas fluir, matizar el texto. Aún así me gustado mucho, y que gusto leer tu trabajo.

  23. CrisoCano: en realidad eso de los tildes en las jergas mexicanas los había puesto porque algunos amigos españoles, argentinos y de otros países, me decían que se les hacía pesado en relato pues no entendían el lenguaje. Pero al saber la opinión de otros escritores, últimamente he decidido hacer a un lado toda explicación de algún localismo mexicano; los maestros rusos, frances, españoles, jamás ponían explicación alguna a su terminoilogía local… Sotileza, de José María de Pereda, por ejemplo. Y en cuanto a matizar el texto, estoy de acuerdo contigo, me falta hacer eso. Te agradezco este comentario que me servirá de mucho; trataré de hacerlo.
    Volivar

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