El caballo de tres patas
20 de Abril, 2012 22
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Por algunas calles de Sahuayo, especialmente por la Mina y su prolongación, la Galeana, los vecinos vivían aterrorizados por tres pisadas misteriosas de un caballo, que escuchaban a las doce en punto, noche a noche.
-¡Es el demonio! - algunos opinaban.
-¡Que demonio ni que ocho cuartos! - Protestaban otros; entre

ellos, unos jovencitos que en la esquina que forman las calles Galeana y Abasolo se reunían para trasnochar tomando tequila rebajado con algún refresco de cola.
-En cuanto al caballo, lo que ocurre -afirmaban entre sorbo y sorbo a la botella -, es que a un viejillo se le sale del corral porque no le da de comer, y el animal se va por esas calles a ver qué encuentra para echarse a la panza, y como se le desprendió la herradura de una pata, al caminar por el pavime

nto en el silencio de la noche, se escucha el “cuatatá, cuatatá”, ¡cuatatá”, de las tres patas herradas, que tiene asustados a los ignorantes y miedosos.
Ve tú a saber, lector amigo, si sería verdad lo que comentaban los muchachos; lo cierto era que las enigmáticas pisadas despertaban hasta al más valiente, que se quedaba inmóvil en su cama, con los pelos de punta, y con la cobija cubriéndose la cabeza.
En cierta ocasión se habían vuelto a reunir los jóvenes ya menc

ionados, para seguir comentando sobre el caballo y sus tres pisadas famosas.

Juan, un muchacho parrandero cual ninguno, afirmaba que las tres pisadas no era cosa del demonio, como aseguraban las mujeres, especialmente las respetables ancianitas de Sahuayo.
-¡Esas viejillas se asustan de todo! En todo ven monos con tranchete –se mofaba.
-Pues escuchen lo que me ocurrió a mí, y a ver si después op

inan lo mismo – dijo otro de los jóvenes, José, y les contó:
-En una reciente tarde de sábado, después de salir de la chamba en la fábrica de sombreros de don Licinio Chávez, con mis compañeros de labores compramos tres botellas de tequila, escueres, vasos desechables, y nos fuimos a “chupar” en el bosque cercano a la Ciénega del lago de Chapala, como a unos quinientos metros de la carretera a Jiquilpan.

Los huerteros nos llevaron colinabos para botanear; los picamos en un plato y les pusimos sal, chile y limón. ¡Qué tranca (borrachera) amarramos! Quien sabe qué horas eran cuándo regresamos a Sahuayo, aunque sí recuerdo que el reloj de la torre del santuario del Apóstol Santiago sonaba las doce campanadas cuando entré a mi casa; llegué “hasta atrás”, bien “hartado” (ebrio), ya que al regresar del bosque seguimos chupando en la cantina del Pasayo.

Al abrir la puerta, me di cuenta de que mi mamá me esperaba sentada en el borde de su cama, con el rosario en una mano y una estampita del santo Apóstol en la otra.
-¡Ay, hijito, mira cómo vienes! ¡Te mereces una buena tunda!
Y agarró una vara de membrillo que tenía detrás de la puerta de madera, y yo, enojado, le grité que si me pegaba me iba a salir a seguir la bor

rachera.
-¡Si lo haces, te asustará el demonio, muchacho indino! –me dijo, corajuda.
Me sonó tres varazos, y le cumplí lo que le había prometido, salirme a la calle.
Y cerraba yo la puerta por fuera, cuando escuché, calle arriba, las tres espeluznantes pisadas del caballo.
-Mucho miedo, ¿no?… ¡Bah… Eso es cosa de mujeres timoratas! -me dije, dándome valor, porque, de cualquier forma, oír aquello en la

más tenebrosa oscuridad no deja de engrifársele a uno los cabellos.
Lentamente caminé pegado a la pared, escuchando el fastidioso croar de los sapos, seguramente metidos en los lodaceros de los corrales de las casas vecinas. Las luciérnagas pasaban con sus parpadeantes lamparitas, y no había dado yo diez pasos cuando de pronto noté que el caballo se acercaba a mí. Me paré, recargando la espalda en la pared, muy asustado; me quedé quieto, aguantando la respiración. Empezó a chispear, y más me espantaron los relámpagos q

ue precedían al trueno de los rayos que iluminaban las espectrales figuras de las nubes que amenazaban con soltar en cualquier momento el contenido de sus barrigas negras y abultadas.

No pasaría ni un minuto cuando sentí que el animal me arrojaba un apestoso olor a azufre que me mareó, y luego escuché una carcajada como

de alguien que no era de este mundo.

Como pude, regresé a mi casa; le pedí perdón a mi mamá, y muy devoto e hincado, recé con ella el santo rosario.

22 Comentarios
  1. Mi estimado amigo: veo una bella historia basada, posiblemente, en una de las tantas leyendas que transitan por nuestro pais. El unico problema es que el texto subio cortado y seria bueno si lo puedes arreglar. Ademas la expresion creo que es “ver MOROS con tranchete”, porque entiendo que se refiere a los arabes cuando invadieron Espana. Perdon por tanta cosa, pero creo que cambiandolo te quedara estupendo. Como todo lo tuyo. Abrazos.

  2. Excelente articulo. Me gustaría que puedas leer algunos de mis cuentos y poemas, Y, saber si podrías publicar algo de mí en tu periodico en México.

    Saludos desde Lima, Perú

  3. Bonita crónica que nos traslada hacia ese espacio mágico de raíces campesinas… ¡Bien narrado, volivar!

  4. Un artículo fantástico, mis felicitaciones! :) Aunque veo que el texto lo habías escrito anteriormente en word o en otro lugar y al pasarlo está un poco cortado por lo que me ha costado leerlo un poco, pero está muy bien. Un saludo

  5. Shu: gracias por tu comentario; para mí es muy valioso.
    Un saludo.
    Volivar (Sahuayo,Michoacán, México)

  6. Eduardoflores: de acuerdo; agradezco tu ofrecimiento; sólo me faltaría que me indicaras cómo entrar a tu blog
    Muy amable.
    Volivar

  7. Vimon: te agradezco que te hayas molestado en leer mi narración, y en cuanto a eso de “moros con tranchete”, tienes razón…. pero, resulta que me es difícil cambiar el texto. Mil gracias por leerme y corregirme. Tendré más cuidado.
    Comentarios como los tuyos son muy valiosos pues uno intenta superarse.
    Volivar (Jorge Martínez Martínez)

  8. Estimado Amigo, veo que ya te lo han comentado, lamentablemente el texto salió cortado, igual se puede leer y es muy entretenido, Un gran saludo desde Buenos Aires.

  9. Nanky: desgraciadamente se me fue mal el texto; sucede que ando ahora en problemas de rehabilitación de mi esposa,y esto como que ataranta a uno (másde lo normal). Pero espero corregirme,y gracias por leerme, querido amigo

  10. De lo mejor que te he leído, lo he disfrutado de principio a fin.

    Saludos!

  11. También yo hubiera regresado “devota o asustada” a rezar el rosario.

  12. excelente!! me gustan sus relatos por que son muy entretenidos; muchas gracias por compartir.

  13. Gracias por escribir y contarnos estas historias, en particular la historia del caballo de tres patas trae a mi memoria tantos recuerdos de mi infancia. Apenas parece que fue ayer cuando nos reuniamos con la vecina, una niña de doce años, que para hacer mas misteriosos sus relatos nos pedía que nos taparamos con una sábana y debajo encencía su lampara, lo que creaba un ambiente muy aterrador, recuerdo la historia del hombre que tenía una pata de cabra y otra de gallo. GRACIAS VOLIVAR

  14. Sonangeles: te agradezco tu lindo y alagador comentario; es un gran honor poder darte un momento agradable recordando lo que cuentan nuestros antepasados.
    Volivar(Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  15. Eliud: te agradezco que me hayas leido; en cuanto tenga tiempo y vuelva a mis actividades, a mi cotidianidad, leeré lo que tú has publicado, querido amigo.
    Volivar (Jorge Martinez. Sahuayo, Michoacán, México)

  16. Lobolejano: un comentario tuyo, es un premio a nuestro esfuerzo por escribir bien, estimado maestro en literatura, y en tantas artes y ciencias (esto lo deduzco al leer lo que publicas).
    Gracias.
    Volivar

  17. Nora: un comentario favorable a mi narracion, es algo muy lindo. Gracias.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  18. Belsweet: te agradezco tu comentario, tan alentador; y, en cuanto a lo mal escrito, efectivamente fue un lamentable error, y espero corregirme; es un gran honor saber que me has leido, querido amigo.
    en cuanto tenga algo de tiempo, me dedicaré a ponerme al día en la lectura y espero encontrar lo que tú has publicado,para deleitarme.
    atentamente
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  19. Muy entretenido. Espero leerte mucho más.

  20. Me gusta mucho tu manera de localizar y describir donde se desarrollan tus historias.

    Besos, NoëlleC

  21. Mary Amanecer: mil disculpas por no haberte agradecido a tiempo tu lindo comentario.
    Pero, como el dinero, nunca llega tarde un sincero Gracias.
    Volivar

  22. NoëlleC: mi agradecimiento, estimada y gran poetiza, por tu comentario a mi narrativa.
    Volivar

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