Pobre cacho, anda de mala. Caminando por un campo, usado como basural, ya noche, se dice a si mismo;
-¿Podes creer? No tengo un mango, ni para el cole. Son más de sesenta cuadras, no queda más remedio que patear, suerte que por este basural cortó un montón, al menos hay luna, que si no estoy frito.
Siguió maldiciendo su mala suerte, mientras caminaba por el estrecho sendero, bordeado de maleza y desperdicios. Cuando de pronto creyó oír algo que parecía un quejido, se detuvo, y lentamente se fue arrimando, hasta que su sorpresa fue mayúscula al ver a un hombre joven, que yacía malherido, con un hálito de vida, estaba a un costado del sendero, había perdido mucha sangre, ya estaba sin conocimiento.
Lo tocó, al no sentir respuesta lo dio vuelta, casi se infarta al ver en su cintura un arma de grueso calibre, por instinto se hecho hacia atrás, pero el no se movió, la mirada fija y vidriosa le indicó que ya nada podría hacer, se había ido.
No sabía que hacer, estaban lejos de todo, sin modo alguno de comunicarse con alguien, se quedó un rato mirando, entonces reparó en un bolso que se encontraba a unos metros, lo levanto notando su peso, era grande, lo abrió y vaya sorpresa, estaba lleno de fajos de billetes.
Dudó un momento y luego bolso en mano huyó, olvidando adonde iba, ya no era importante.
Quienes lo conocían se extrañaron al no saber más nada de el, no fue más a trabajar, los compañeros del futbol también, nadie tenia noticias.
Mientras que…
Recostado en la cama de un hotel cinco estrellas de una playa de moda mejicana, acompañado por una joven de turno, ya que la cambia cada noche, un cigarrillo en la mano, en la otra una copa.
Sonríe al escuchar en las noticias; “Cunde la desazón, en Buenos Aires no pueden hallar el cuantioso botín del robo perpetrado en un banco de la ciudad. El delincuente fue hallado sin vida en un basural, pero el dinero desapareció sin dejar rastro, la policía cree que este tenía un cómplice, que le dio muerte y huyo con todo”.
Cacho levanta su copa y bendice a su mala suerte…




Para cortar camino, no hay que hacerle asco ni a basurales ni a cementerios. Nunca se sabe…
Es verdad amigo, la suerte puede ser esquiva como no.
Un abrazo amigo.
Hola mi amigo.
Breve y genial historia.
La mala suerte, la buena suerte, el dilema moral: lo tomo o lo dejo.
Muchos factores en la trama, narrado con tu agilidad característica.
Brillante.
Abrazo y voto.
Gracias amigo, es una historia simple.
Un abrazo
Buen relato, Moli, saludos y mi voto.
Gracias Vimon. Un abrazo.
Buen relato, Moli. Espero que todos tengamos nuestro día de “mala suerte”. Tienes mi voto.
Gracias amiga, creo que es un deseo ampliamente compartido.
Un abrazo.
Sensacional escrito, que profundiza en un mensaje maravilloso. Saludos ,mi voto.
¿Mensaje?huy parece que estoy aprendiendo a escribir. ¡Que bueno!
Gracias amiga, un abrazo.
Muy bien por el Cacho… por qué siempre son los otros los que se dan la gran vida? Claro que alguna vez se le terminará el dinero y lamentablemente tendrá que volver a trabajar: venderá mojitos en la playa, o volverá a ese triste trabajo que no le permitía ni siquiera tomar un taxi?. Te felicito. Muy bueno El Moli. “El que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón”. Mi voto
Esperemos que le dure, o que le den los cien años. Pero al menos disfrutó, digamos que fue una tregua.
Un fuerte abrazo amiga.
Precioso relato, amigo Moli. Gran mensaje. MI voto y un abrazo
Gracias amiga, sólo es un relato simple.
Un abrazo.
Jejeje… Salud por Cacho, uno nunca sabe lo que le depara el destino. Tenías tiempo sin escribor por acá y siempre es un gustazo leer tus historias tan ocurrentes. Por supueso, mi voto y un abrazo amigo Moli.
Por cierto, alguien te respondió el comentario que dejaste en el más reciente artículo del Blog Raguniano (De dioses y otros seres alienígenas). Ya sabes como levantan polémica esos temas.
Hola amigo, no publico mucho por acá, ahora me doy una vuelta por Raguniano.
Te dejo un abrazo, gracias por estar.
Excelente historia. Mis saludos y voto. T.Merino
Gracias T.H.
Un abrazo.
El Moli: amigo, he tenido la enorme alegría de pasarte a portada; resulta (no recuerdo si te lo comuniqué ya) que el día que lo publicaste, aquí, en la región donde radico, un terrible rayo de una infernal tormenta nos dejó incomunicados al caer en una antena.
Me di a la tarea de revisar qué me había perdido de leer, y que veo esto tuyo, tan bien escrito, que me ha entusiasmado y te felicito; ese tal Cacho, que de pronto se vio con tan tremenda paca de dinero, aunque, como te comentan los amigos, pobre de él, al mismo tiempo, pues el dinero se escapa como el agua entre los dedos.
(mi voto)
Volivar
Amigo me alegro que vuelvas a estar comunicado.
Espero que el Cacho sepa manejar su dinero, pero…
Lo que fácil viene, fácil se va.
Un abrazo amigo y gracias por estar siempre.
Luis
http://www.luismolin.blogspot.com