El Castillo
9 de Junio, 2012 36
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Entre los años 1896 y 1898 el presidente de la república mexicana, don Porfirio Díaz, le había ordenado a uno de sus ahijados, al Ingeniero Manuel Cuesta Gallardo, construir un bordo para que las aguas lacustres dejaran secas las tierras de la ahora inmensa y fértil Ciénega del lago de Chapala.
Para tal efecto, el inamovible presidente había expropiado las instalaciones de la próspera hacienda de los señores Juan y Rafael Picazo, originarios de Sahuayo, y las había convertido en una suntuosa mansión, embellecida con el donairoso estilo francés, que tanto le encantaba.
Don Porfirio y el Ingeniero, aunque eran parientes, se odiaban en silencio, pues éste estaba casado con una bella y distinguida dama de la que el primero, el dictador de la nación, estaba tercamente enamorado.
Bien lo sabes, lector amigo, que al escarbar en las actuaciones de los hombres famosos, les encontramos defectos reprochables.
Aún no terminaban los trabajos en el bordo del Lago cuando sobrevinieron las desventuras y tragedias.
Don Porfirio -que personalmente supervisaba las labores de embellecimiento del castillo- enviaba al Ingeniero a la ciudad de México por largas temporadas, con cualquier motivo, y también él debía irse a la capital de la nación para atender los deberes de su alta investidura, por lo que la bella dama con gran frecuencia se quedaba sola.
Pues bien; el lunes de la primera semana de este mes de junio, después de viajar yo unos veinticinco kilómetros por la carretera Sahuayo-La Barca, me metí al camino que sale del puente Cumuato; preguntando aquí y allí me indicaron el lugar exacto de las ruinas que buscaba yo, y hacia allá me dirigí, pues necesitaba anotar algunos datos y sacar fotografías para elaborar un reportaje.
Un anciano que en su casa no tenía quehacer, por lo que, según me dijo, tarde a tarde se sentaba en un tronco derribado y carcomido de una ceiba cercana a las ruinas en mención, al notar mi presencia amablemente me invitó a sentarme junto a él.
-¿Ves aquello?
-¿Dónde?
-Allá, en la ventana destrozada que sostiene esa almena que está a punto de irse al suelo. ¡Mira, qué belleza de mujer! Todos los días, en las horas más agobiantes del calor, abre lo que en sus buenos tiempos fue un exquisito ventanal, y durante un largo rato extiende su mirada a lo lejos, como aguardando la llegada de alguien.
Tanto insistió el hombre, que no me quedó de otras que atenderlo.
-Pero, mi estimado – le repliqué, ceñudo - , esto es sólo una desolación profunda; no se ve un pájaro, ni un perro, menos una bella mujer donde usted dice.
El anciano se había quedado pensativo, absorto, conteniendo la respiración, y exclamó, de pronto:
-¡Te saluda, amigo, contéstale!
-¿Qué tal? -Incliné levemente la cabeza, respondiéndole a la hermosa mujer que aguzando la mirada distinguí detrás la cortina deslustrada.
-Cuando puedas ven a visitarla. ¡Se alegra tanto de que alguien venga por aquí! -me dijo el hombre.
-Pero, ¿y esa tristeza de sus ojos?
-¿No sabes? Esas ruinas es lo que ha quedado de un fastuoso castillo que hizo el entonces presidente de México, don Porfirio Díaz, para ella, que era esposa del Ingeniero encargado de los trabajos de disecación de los terrenos de la ahora próspera Ciénega de Chapala. Con frecuencia el señor presidente visitaba al matrimonio, lo que no dejaba de ser una villanía, pues pretendía quedarse a solas con la mujer.
Una vez, después de un largo viaje desde la capital de la república, como al dictador no se le negaba nada, so pena de muerte, se solazaba con ella, cómodamente arrellanados en un sillón, cuando el Ingeniero entró inesperadamente por la puerta.
Se escucharon chillidos, alborotos, que deshizo el viento poco a poco, llevándose, Dios sabrá a dónde, un grito estentóreo del Ingeniero. Y un fulano, con vivas señales de asesino, enfurecido y peligroso, salió corriendo metiéndose entre la maleza blandiendo una navaja enorme, sembrando el pánico entre la peonada que se apartaba a su paso. Pero repuestos anímicamente los trabajadores, fueron tras el sujeto. Varias veces estuvieron a punto de darle alcance. Se sumó a la persecución un buen número de peones por el llano accidentado.
A la mañana siguiente se comentaba el asesinato en toda la región. No se hablaba de otra cosa. La gente se asombraba de que alguien hubiera sido capaz de matar, en su propia mansión, al Ingeniero, tan alegre, tan trabajador y comprensivo con sus peones.
La policía no descansó en la búsqueda del asesino.
La guardia armada (conocida como “la Acordada”) de la ex hacienda, ayudaba en las pesquisas.
Don Porfirio, custodiado por su gallarda escolta (a la que, por cierto, le faltaba un elemento), con mirada altiva, metido en su señorial carruaje, se perdió entre la polvareda del camino rumbo a la capital de la república.
Me paré del troncón cuando terminó de hablar el hombre; me despedí, con la intención de regresar a toda prisa a Sahuayo, pues la tarde grisacea se adormecía en el crepúsculo y ya se extinguían las pocas luces que el sol había olvidado.
Al otro día, temprano, regresé a donde había estado la tarde anterior. Me bajé del vehículo. En el bosque escuché el canto de los pajarillos. En aquellas horas de la mañana y a causa del rocío nocturno noté una sensación especial de frescura. Todo ello, unido a la luz clara y al cielo azul, me invitó a un deleitoso paseo entre los árboles que, moviendo su ramaje suavemente, lucían el verde intenso de sus hojas.
Pasaron las horas, y regresé a las inmediaciones de las ruinas; me senté en el tronco del árbol desde donde la tarde anterior yo había saludado a la misteriosa y bella dama.
Esperé un rato; dirigí la mirada a la ventana; todo era tranquilidad; ni el aire jugueteaba con las derruidas tablas del ventanal; mas, de pronto, muy lentamente se corrieron los harapos que hacían las veces de cortina y la mujer del día anterior me saludó, para ocultarse de inmediato, regresando la inmovilidad de todo, en un silencio pavoroso.

36 Comentarios
  1. Tu cuento desprende el aroma romántico de aquellos sobre los que escribí, las leyendas coloniales de morelia, en los dos años que viví allí, en uno de mis artículos para un periódico español, artículos que formaron una serie que se llamó “Magias de México”. Con ellos estoy armando un libro que pienso publicar pronto.
    Me gusta tu relato, de ambiente gótico y fantástico y le doy mi voto.

  2. Estupendo, Volivar. Te prometo que no te miento si, en ocasiones, no soy capaz de separar la realidad de la fantasía, o historia, de tus relatos. Tal es que están magnificamente unidos.

  3. Fanathur: ¿un gran escritor como tú ocuparse de -en México se dice: “pendejaditas”? Es un gran honor, amigo, maestro de las letras. Ya he leído lo que últimamente has publicado y, eso sí es hermoso, muy hermoso.
    De cualquier forma, muchas gracias por tus comentarios que logran que uno se sienta que sirve para algo en la vida.
    Volivar

  4. Que belleza de momentos, me gusta como consolidas y tejes fluidamente desde un punto central , uno no necesita mucha imaginación para sentir el ambiente como propio y siempre tan lleno de detalles. Mi voto es tuyo

  5. Félix Morales: Amigo, creo que yo adquirí el libro; voy a buscarlo, para deleitarme. Espérame… ya sé dónde lo tengo… tardo un minuto…
    Ya regresé a la computadora (hasta ahora no sé por qué en otros países le llaman: Ordenador).
    Bueno, tengo el libro de leyendes pero, oh, decepción, lo escribió un tal Miguel Hurtado Herrera, y los textos no los corrigió. Lástima.
    Ah, pero en tu comentario agregas que apenas estás recopilando material para publicarlo… y yo espero que pronto esté en las librerías Gandhi, que son a las que generalmente acudo.
    De cualquier forma, gracias por tu comentario.
    Volivar

  6. Jorepa:
    te agradezco tu comentario; muy valioso para mí, pues sé de dónde parte: de alquien que sabe muy bien expresar el arte literario. Gracias.
    Volivar

  7. Buen texto, Volivar, como siempre. Saludos y mi voto.

  8. Vimon: un comentario tuyo, que habla bien de lo que publico, es algo tremendamente inmerecido. Pero de cualquier forma se te agradece, porque, ya sabes, uno se siente bien. Gracias., paisano y amigo.
    Volivar

  9. ¡Tan mágico todo tu mundo, me encanta!

  10. Shu: eres excelente, tus comentarios siempre me entusiasman. Gracias, querida amiga.
    Volivar.

  11. Enhorabuena volívar por este relato tan bonito. Está tan bien ambientado que por un momento he visto la mansión y a la dama. Te envío mi voto y mi saludo.

  12. Que buen texto, de verdad; hay que ser muy bueno para escribir algo así.
    Ah, y tienes mi voto.

  13. Bonita historia. Pienso igual que el compañero que comenta que en ocasiones cuesta diferenciar si tus textos son realidad o fantasía.

    Un saludo y mi voto.

  14. 1000Luna: sssshh… un saludo, y muchas gracias por tu comentario… misterioso.
    Volivar

  15. princess-poetic: muy agracido. Es un honor para mí tus palabras. Gracias.
    Volivar.

  16. Antoniosib: muy amable, amigo; trataré de estar a la altura de tus comentarios. Si algún día te das una vueltecita por acá, y llegas al castillo misterioso motivo de eseta narración…¡ qué de cosas escucharás!… bueno, hasta pueden agarrarte por detrás, y sin darte cuenta…
    No te creas… puedes caminar por todos los salones y corredores y sólo esucharás chirridos, gritos y lamentos… pero de tablas que quieren irse al suelo…gritos de animales… lamentos, eso sí, de ánimas en pena… como la mía.
    Atentamente
    Volivar.

  17. Me ha encantado el relato. Me recuerda a las típicas leyendas…Estupendo.

  18. Laura: te agradezco tu comentario. Siempre le cae a uno bien unas palabras de aliento.
    Gracias.
    Volivar (Jorge Martínez . Sahuayo, Michoacán, México)

  19. Me encantó!!!
    Buenísimo tu escrito.
    Felicitaciones amigazo

  20. Me encanta el aire del romanticismo que le pones a tus relatos, ruinas, leyendas, parajes inhóspitos… Sobre todo lo que más me gusta es imaginar tu tierra a través de tus palabras, es muy hermoso el cariño con que describes cada lugar. Un gran relato, volivar, como siempre leerte es aprender. Mi voto.

  21. Bueno amigo mío, ya tengo un ejemplo a seguir. En lo que al principio me pareció un trozo de libro de histora he encontrado una fantasía sorprendente, gracias por este regalo ¿hay un libro de cuentos ya?

  22. Pernando: gracias por tu comentario…. no he pensado hacer un libro, pero tal vez algún día
    Un saludo.
    Volivar

  23. Pernando:
    gracias por tu comentario…. no he pensado hacer un libro, pero tal vez algún día
    Un saludo.
    Volivar

  24. Hola amigo, que buen relato, no conozco mucho de la historia mejicana, solo algo que he leído, y esto me pareció excelente, te seguiré leyendo. Fue un placer hacerlo.
    Te dejo un fuerte abrazo.

  25. QUE DELICIA SEGUIR LEYENDO DE USTED, AHI VA MI VOTO, Y VAYA PENSANDO EN SERIO EN ESE LIBRO

  26. Dra. Rosalba Santillán Payán: un gusto saludarla; y qué bien que le guste lo que escribo.
    En cuanto a hacer un libro, tal vez en la Secretaría de Cultura de mi estado, Michoacán, podrían aportar los costos de edición. Ya lo he propuesto y espero una respuesta.
    Que tenga usted un día muy bonito.

  27. El Moli: un saludo, amigo; es un placer saber que me lees. Esto que escribo, efectivamente sale de las leyendas, y dichos de la gente del pueblo.
    Nos leemos.
    Volivar

  28. Este cuento me gustó bastante. Empezando porque es una época de México que me llama la atención: El Porfiriato. Sin duda es algo nostálgico… Pobre viuda, ¿cuántas mujeres habrá tenido el general? ¡Imagínese los dolores de Carmelita! Bueno, le dejo un blog cuyo autor desconozco pero que quizás disfrute leer http://elblogdedonporfirio.com.mx/, mi saludo y voto :)

  29. Magnifico,da gusto leer una buena historia,slds!

  30. Boris, te agradezco el tiempo que has dedicado a mi narrativa. Un gusto saludarte.
    Volivar

  31. Monicaescribeasi: Claro que leeré el blog; lo haré con mucho gusto; ya me imagino lo que me ilustraré y además los ratos felices ocupados en tan linda actividad.
    Muchas gracias, Mónica ¿Eres mexicana? lo pregunto porque estás muy instruida, al parecer, en nuestra historia.
    Volivar

  32. fernando jorge soto roland: un saludo y un enorme agradecimiento por tu comentario, amigazo.
    Volivar

  33. Excelente Volivar, tu narrativa permite cerrar los ojos e imaginar los paisajes y hasta el olor de mi amada Ciénega

  34. Tadeo: gracias por tu comentario. A seguir en esto, que es apacionante, especialmente cuando hay cualidades, como las tuyas.
    Volivar

  35. Eres un narrador nato, Volivar, atrapas al lector y consigues que éste desee seguir leyendo y sabiendo más de esa historia. Besos :)

  36. Ereshkigal: te agradezco inmensamente tu buena opinión sobre lo que publico.
    Gracias. Nos leemos.
    Volivar

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