El extraño encuentro con Toni y el doctor Licorca (o Toni y el tabú)
8 de Mayo, 2012 3
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Ya no recuerdo cómo nos conocimos, sólo sé que justo en el momnto de conocernos tenía su lengua encajándose en mi garganta. Entonces respiré tragándome su saliva. Mi novio se quedó lívido, desapareció y nunca más lo volví a ver, aunque es cierto que nunca intenté encontrarlo . Me di cuenta de que no necesitaba a ese hombre con treinta años de aburrimiento mal llevados. Lo último que hizo al salir con toda su dignidad a cuestas fue ajustarse un poco más la corbata. Él era un hombre cansado, yo era sólo una mujer. Respiré , su saliva me quemaba el estómago, se separó de mi y se acercó a un micrófono que había en un ángulo del salón, yo me quedé mirándole. Se puso a cantar : ” a veces me recuerdas a mí…”cantaba fatal, mis tímpanos estaban a punto de desintegrarse, me llevé las manos a los oídos. Entonces recordé : estaba allí porque me habían invitado a un cumpleaños, pero eso no tenía importancia. El hombre que antes me besaba volvió a acercarse a mí.

-vámonos-me dijo. Y yo lo seguí como a mi lazarillo. Afuera tronaba, caminábamos bajo la lluvia.

-¿cómo se te ocurre besarme de ese modo?

-lo estabas deseando. Se te ve en la cara, tengo mi edad.

que morro tiene este tío pensé pero no dije nada y me llevé sus dedos a mi boca. Cómo dice la canción “nos sobraban las palabras”.

-¿qué te parece si te digo que estoy casado y tengo hijos?

-En cualquier caso es tu problema-Entoné friamente.

-Era una broma.

En ese momento yo me pregunté si me trataba de una mujer sin corazón, pero en realidad me resbalaba. Cogimos un taxi.

-Bueno ¿a dónde vamos?- Me pregunta.

-A mi casa no que vivo con mi abuela y además padece insomnio.

Él hace una mueca de desaprobación, mientras con su mano izquierda levanta mi falda, la mete dentro de mis bragas y la deja ahí quieta como si se tratase del reposabrazos. Intenté respirar despacio.

-Tire hacia el puerto- dice esta vez dirigiéndose al taxista.

 

El taxi se paró justo frente al mar. Allí no había nadie, solo el ruido del agua chocando contra el muelle. Mi nuevo amigo extendió un billete al taxista.

- abandone el taxi un momentito, tómese una copa y luego venga.

El Taxista se marchó bajo la lluvia.

-¿pero que haces?-dije yo.

-anda ven aquí nenita- y agarrándome de la cintura me subió a horcajadas sobre él.

-Está bien pero te lo advierto, tengo demasiada carga electrostática en la vagina- dije mientras lo metía dentro.

 

Cuando terminamos yo era pura endorfina y el tenía todos los pelos de punta como si acabara de contactar con un enchufe. Le devolvimos el taxi al taxista que refunfuñaba insultos y casi estaba en estado de criogenización.

-venga, vamos a mi casa.

-pero…¿por qué no hemos ido antes?-reproché.

-hace demasiado frío para hacer el amor.

No entendí nada pero lo seguí . Caminamos por el muelle de madera, una rata despistada casi chocó con nosotros. Volví a respirar, la sal llenó mis pulmones. Nos acercamos a un barco y un chino nos saludó cálidamente.

-te presento al doctor Licorca.

-¿ por qué no me dijiste que vivías en un barco?

El doctor licorca me estrechó la mano con la suya pequeñita y sudorosa. Entre los dos me ayudaron a subir al velero.

un, dos, tres. Ya han soltado las amarras y el barco se desliza suavemente, parece un espía en la noche. El puerto se va quedando pequeñito y aparecen todas las luces de la ciudad. El Doctor licorca sólo sabe hablar inglés y por lo visto lo llaman asi porque le encanta beber licorcafé y de hecho no se despega de una botella que nunca se le vacía porque la rellena en un barril. No para de señalar al cielo y de decir ” Toni, the stars ,look the stars”. Asi que mi nuevo amigo se llama Toni.

-Toni me llamo Marina.

-si, tienes toda la pinta- dice él.

El doctor Licorca se sienta a mi lado y me suelta una chapa en inglés con acento chino. Consigo entenderlo a medias, me dice que es médico que antes practicaba la medicina oriental y si puede darme un masaje en el pie que cura todas las enfermedades. Le digo que sí. Entonces descalza mi pie derecho y comienza a masajearme la planta, luego estira mis dedos uno a uno. Me explica que en mi pie está representado todo mi cuerpo, yo no tengo ni idea de eso pero la sensación es realmente placentera. Siento como una energía me recorre de la cabeza a la punta del pie y del pie a la punta de la cabeza. Entonces el Doctor Licorca saca una lengua larga y morada y comienza a chupar mis dedos uno a uno. Es como si una enorme lengua me lamiera entera y me envolviera como un útero. Es guauuuu.

-¡ Cabrón amarillo, deja de hipnotizarla con tus técnicas! ¡ a esta no!- Es toni que vuelve del camarote cabreado. Aparta a su amigo de un empujón, el placer se interrumpe.

-sorry, it is your sister, your siter- balbucea Licorca.

- que sister ni que sister, jajajaja, el cabrón cree que eres mi hermana.

Pero entonces miro su rostro, esos rasgos me resultan familiares. Saco un espejito y observo mi rostro : la misma forma de los ojos, de los labios, de la nariz, es igualito a mi pero en versión masculina. Él también parece darse cuenta del parecido.

- Vaya la verdad eres igualita a mi, por eso me gustaste.

-Yo tenía un hermanito que se llamaba Toni- balbuceo- Soy huérfana.

-Joder yo también soy huérfano.

-¡ Eres mi hermano!- digo sollozando.

-pero relájate mujer ¿por qué te pones así?

-¿ por qué me pongo asi? ¡ eres mi hermano y acabamos de fornicar!

-Bueno no lo sabremos hasta que tengamos un hijo tonto, y además no pasa nada es una manifestación más del amor.

-¡es cierto necesito relajarme, relajarme! ¡hagámoslo otra vez!

-¿ ahora? no, espera espera…. bueno está bien ¿ has leído totem y tabú? pues ¡ al diablo con la religión! ¡ al diablo!

 

En la proa el Doctor Licorca presa de un estado de exaltación astrológica no para de gritar señalando al cielo “¡ fucking amazing, fucking amazing! “. Mientras el barco sigue deslizándose ahora se han perdido todas las luces de la ciudad. Siento que soy una estrella diminuta aplastándose contra el horizonte. grito :

-¡ Te quiero hermanito!

- Un momento yo me apellido Hernández .

- Yo Fernandez- digo sorprendida.

-¡ falsa alarma!- comenta decepcionado- ¡ se nos acabó la revolución!

3 Comentarios
  1. ¡Interesante!. Muy bueno eso de tocar el tabú del incesto, y vaya que es tabú. te ganas mi voto. :D

  2. gracias! no estoy del todo contenta con el cuento, he de modificarlo y de continuarlo quizás, ya veré.Me apetecía rebuscar un poco en el origen de muchas normas sociales que determinan nuestro pensamiento asociadas a la religión y como detrás hay una cuestión antropológica y biológica, la mayoría de las veces. Asimismo la definición de revolución es una vuelta que nos lleva al mismo punto. Volvemos a estar dónde estabamos, en esto andaba yo pensando cuando escribía el cuento jeje en cualquier caso soy una aficionada. gracias por comentar!

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