El facsímil
5 de Abril, 2012 12
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Llegó a la ciudad con un pasado inexistente, eso debía ser así, atrás dejaba historias un tanto oscuras vividas en su pueblo natal. Ahora no era el momento de recordarlas, para él comenzaba un ciclo que debía cerrarse sólo cuando lo decidiera o cuando las trampas del destino así lo ordenaran.

Una vez instalado en una pensión modesta, ubicada en los límites de la ciudad, que compartía con anodinos personajes, encontrándose acostado en la cama, se dedicó a trazar un plan maestro, que le daría un vuelco definitivo a esta segunda parte de su vida.

Debía ser certero y no complicarse mucho, tomó el diario y buscó de forma automática los avisos clasificados, sus ojos deambulaban frenéticos, buscando en ellos la sección de los románticos y de amistad. Con un marcador iba seleccionando aquellos avisos que le parecían más acordes para sus fines, de la sección escogió diez sin darle orden de importancia. Tomó unas tijeras y fue recortando uno a uno los avisos que antes había marcado, una vez recortados los guardó en su agenda. Cansado del largo viaje se dispuso a tomar un reparador sueño, lo que consiguió no sin antes hacer un repaso de lo que lo había traído a la gran ciudad.

El trinar de pájaros y un incesante corneteo de vehículos en la calle cercana a la posada, le indicaron que las horas de sueño habían concluido y que debía estar presto para actuar sin dilaciones en lo que lo había traído a donde estaba. Se incorporó de la cama con un brusco movimiento y decidió tomar un refrescante baño. Bajo la regadera, sucedían múltiples imágenes en su mente de ese pasado que correspondía a otros espacios de su vida, que ahora debían ser suplantados, sin fallos ni errores.

Se vistió y de inmediato, apenas con un sorbo de amargo y caliente café en su garganta, tomó la agenda que reposaba sobre la mesa de noche y pasando con velocidad las paginas, extrajo los recortes que el día anterior había marcado y guardado. Fue leyéndolos uno a uno y luego como escogiendo una carta al azar, se decidió por uno que lo firmaba una tal Julieta. La mujer en el aviso decía que buscaba compañía por encontrarse viuda desde hace dos años, que contaba con treinta y cinco años de edad y buscaba desesperada el amor de su vida- buen prospecto- musitó en voz baja.

Tomó el teléfono y decidió no perder más tiempo, marcó el número que salía en el clasificado y tras una corta espera, lo atendió una dulce voz de mujer. Tras hablarle del motivo de su llamada, acordaron una cita para conocerse el día siguiente en horas de la tarde, él le dio su dirección y con una sonrisa entre irónica y de satisfacción colgó el teléfono. La tarde de ese día salió a las tiendas del centro de la ciudad a realizar unas compras de cosas que necesitaba para el día siguiente y para los próximos en los cuales permanecería en la ciudad.

Llegó la cita y con ella, la excitación que se reflejaba en un movimiento nervioso de sus manos que hacia retorcer sus dedos en un caótico rictus, la vuelta a otros tiempos parecía estar presente. Aguardó con ansiedad y apareció esa extraña sonrisa que acompañaba a su rostro cuando se acercaba ese momento. Llegando la hora acordada, sabía que estaba presto, cuando oyó el toquido en la vieja puerta de madera, se incorporó de la silla en la cual estaba sentado y se dirigió hacia la puerta de la habitación.

Abrió la puerta y se encontró con la visión angelical de una atractiva mujer, de exquisitas formas y que con la misma voz dulce que antes había escuchado por teléfono, le dijo:

- Hola soy Julieta, la del aviso- con un rostro que hubiese doblegado al más cruel de los tiranos.

Él la miró con la cara transformada en una extraña mueca de satisfacción y de sorpresa, le respondió:

- Bienvenida, te esperaba con ansiedad.

Cuando ella entró, él cerró la puerta con llave y volvió a mostrar esa sonrisa irónica; que acostumbraba acompañar a su gentil rostro otras tantas veces.

12 Comentarios
  1. Muy buen relato, aunque tiene un final quizá demasiado ambiguo. Lo he releído varias veces y desconozco lo que lleva al protagonista a repetir este tipo de relaciones.
    Si me atrevo a hacer esta crítica es porque veo un buen escritor en esta narración.

    • Hola Luisa, gracias por leerme y opinar, sabes que hay momentos en los cuales escribo y termino el relato de esta forma, me gusta que el lector se imagine un mundo de cosas, de esta forma el también formará parte de la obra y la enriquecerá aumentando sus posibilidades de expandirse más allá de los confines demarcados por su creador. Un poco abstracto para el concepto de muchos; pero semejante a cuando pinto un lienzo y la gente se imagina e interpreta muchas cosas que le pasan por la mente al ver la obra. Estaremos leyéndonos, te reitero las gracias por ocuparte de leer esta lineas.

  2. Increible!! Soy Mary Amanecer y desde aquí te doy mi apoyo y mis felicitaciones. Yo también tengo un cuento (infantil), te invito a leérlo. Espero que te guste el mio, se titula “Las aventuras de Chopi el charco”. Te dejo el enlace:

    http://www.falsaria.com/temas/publicar-cuentos/las-aventuras-de-chopi-el-charco/

  3. Buen texto, interesante final, en los primeros párrafos se lee, reparador sueño y reparador baño, yo reemplazaría uno de ellos por reconfortante, componedor, arreglador etc. Un gran saludo.

    • Gracias Nanky, de verdad que no lo vi, haré una “reparadora” corrección, creo que la presbicia me ha atacado fuerte, gracias amigo

  4. Excelente narración… el escritor cuenta su historia de manera interesante..pero lo más interesante es que el lector tiene la última palabra para decidir que final le corresponde a dicha historia….

  5. Querido amigo, me gusta mucho este relato, ya que nos da la posibilidad de darle un final. Me encanta la lectura en todos sus aspectos. Espero que sigas deleintándonos con tus escritos.

  6. Hegoz: amigo, un gusto saludarte; ahora que veo y leo tu narración, recuerdo aquel relajo con la foto de tu perfil…
    Te felicito por esto que publicaste, hace años (para mí, porque últimamente no veo algo tuyo, que siempre ha sido tan bien escrito, con gran talento).
    Se extrañan a otros compañeros, como a Mary Amanecer, a Luisa Gantes Mora
    Mi voto (no sé por qué se me había pasado anotarte un corazoncito rojo, aunque no hay mucho para encontrar la causa del olvido: Lo bruto de este tu amigo, Hegoz.
    Volivar (Ya, estimado, toma esa pluma, o enciende la computadora, pero para deleitar a tus numerosos amigos que has hecho en esta red literaria)

  7. Amigo Hegoz: al intentar aumentar tu votación, no logré que apareciera el siguiente número de corazones, lo que me indica que sí voté, hace tiempo, pero no te lo hice saber.
    Otro saludo afectuoso.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo,Michoacán, México)

    • Hola Volivar, ultimamente he estado retirado de estas paginas, no he podido leer nada de mis amigos que me siguen y a los cuales yo sigo. Gracias por tu intento, buscaré un espacio que me deje el trabajo en la oficina y la pintura (esta última, me quita bastante tiempo; ya que siempre estoy haciendo e investigando) para escribir aunque sea unas lineas y poder leerlos a todos. Saludos amigo, un gran abrazo

  8. Interesante forma de escribir, le dejas esa interpretacion final al lector. Exitos

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