El impostor

Comienzo de una nueva vida, atrás queda la armadura del personaje anterior, con sus miedos y sus virtudes, con sus tristezas y alegrías, con sus sombras y sus luces, con sus ideas y sus proyectos inconclusos, así era él, solo esperaba el momento para dar el salto.

La idea de la suplantación surgió en una noche lluviosa, que traía cada rasgo que venía acompañado con el resplandor que producía la tormenta. Era fácil el proyecto, físicamente eran idénticos, solo había que adoptar hábitos que eran del otro y que marcaban muy claramente su personalidad.

A la mañana siguiente se dedicó a buscar todo la información del suplantado, él era el clon que encajaba perfectamente en la silueta del otro. Con renovada energía buscó entre avisos de prensa, revistas y en medios cibernéticos vieja información que daba forma al enorme rompecabezas, que iba girando dentro de su cabeza y que su aguda inteligencia había vislumbrado años atrás.

Recordó cuando sus amigos y conocidos le jugaban bromas con su parecido con el suplantado, de hecho el mismo impostaba la súper conocida voz de nuestro personaje y los demás quedaban admirados de su talento para lograr la perfección, si no lo conocieran demasiado, jurarían que estaban delante del mismo hombre de negocios y asiduo visitante a las fiestas más renombradas de la ciudad.

Así estuvo durante dos largos meses afinando detalles y estudiando cada movimiento del personaje, cada día que pasaba, el otro se apoderaba de la personalidad del suplantado, hasta que ya no sabía quién era quién. Llegó el día que debía dar el envión definitivo a su proyecto. Concertó una cita con nuestro personaje y le dijo que era un comerciante de pieles que quería hacer negocios con él y su empresa. Acordaron la cita para el día siguiente en un conocido restaurant de la ciudad, para definir los detalles de lo hablado.

Justo a las dos de la tarde se encontraron los dos personajes en el sitio acordado para la cita de negocios. Hablaron de diferentes tópicos y el suplantado dio las últimas referencias de su vida al impostor. Con estos últimos datos, recogidos como la carne fresca que todavía mana sangre, era cuestión de horas, quizás de minutos, ser el otro en lugar de él.

A la mañana siguiente se encontraba despachando desde la oficina del suplantado y dispuesto a recoger a la esposa desconocida que venía de un agotador vuelo desde París. Recogió las llaves del carro y las de su nueva y desconocida casa, salió silbando a los ascensores, con un rostro que reflejaba una alegría esperada y contenida por mucho tiempo.

Abajo en los sótanos del edificio de oficinas, yacía en una tumba de concreto un conocido dueño de unas llaves que ahora tenían otro dueño; ya formaba parte de la galería de seres que pasaban al anonimato de una fría columna, que todavía exhalaba olor a humedad.

2 Comentarios
2 Comentarios
  1. Hegoz, me gustó tu relato. Desgraciado impostor… ¡Mira que apoderarse también de la mujer del suplantado!¡Cómo hay gente maligna!
    Describes magistralmente hechos comunes de la vida; nos haces recordar a tantos y tantos malhechores que,en un descuido, se quedan con empleos, y hasta con los bienes de otros.
    Te doy la noticia: no te faltaron ni te sobraron puntitos ni comas en tu relato. Felicidades.
    Volivar Martínez Sahuayo, Michoacán, México

  2. Hegoz, estimado amigo escritor, la historia me gusta mucho, creo que esto de contar misterio y terror en lo personal no puedo caiga en lo absurdo y gracioso, pero una vez más me gusta el cuento. Espero que lo siguiente te ayude.
    El cuento tiene para contar más, las escenas debemos fortalecerlas, por ejemplo en el párrafo segundo hay una frase que esfuerzas para construirla “solo había que adoptar hábitos que eran del otro y que marcaban muy claramente su personalidad”, en una frase tan corta hay tres “que”, estos se convierten en una especia de nudo que trata de dar imagen a esa frase pero lo veo un poco torpe, es como una imagen mal tomada o con exceso de luz, más adelante en el cuarto párrafo: ” los demás quedaban admirados de su talento para lograr la perfección, si no lo conocieran demasiado”, creo que debes quitar “para lograr la perfección”, creo que está demás. Bueno otras muy pequeñas cosas como algunos puntos pero eso queda más que nada en el estilo del escritor.
    Espero tomes mis recomendaciones y leas y releas el cuento, hay partes donde podrías ponerle más locura, más miedo.
    Un fuerte abrazo.
    Natalia

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