El infierno del silencio
8 de Marzo, 2012 7
0
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

Un habitáculo iluminado de luz densa, púrpura. Prácticamente vacío, a excepción de un comal y un petate. En una esquina, se aprecia una pequeña luz azul.

Juan está tumbado, convulsionándose en el petate. Donis, indígena desnudo, está sentado en el piso, al otro extremo del habitáculo, detrás del comal. Juan de pronto (exageradamente, como un autómata) se calma y se sienta.

Juan: ¿Donde estoy?

Donis: ¿Estás?

Juan: (Agitando la cabeza) Recuerdo haber estado buscando a alguien, en algún lugar, luego me perdí. Sólo eso y nada ya.

Donis: (Que todo este tiempo ha estado gesticulando hacia la pequeña luz azul) Desde que te he visto, nunca has salido de aquí.

Juan: No, no puede ser, yo recuerdo a mi madre, la promesa que le hice, mi viaje hacia los cerros, hacia la noche… no se qué hago aquí, me quiero ir.

Donis: ¿A dónde irás? Todo está aquí, nada falta, yo soy el que parto ahora que has abierto los ojos. No tú, yo.

(Donis se lleva las manos a las mandíbulas como si las abriera, Juan se levanta nervioso, se apagan las luces)

(En la oscuridad, se escuchan teponaztles, sonajas de conchas y flautillas: música prehispánica. El ambiente se ilumina, poco a poco. Justo donde estaba Donis, aparece Mictlani desnuda, indígena de pelo negro largísimo, hincada y con las manos sobre el comal)

Mictlani: Si tienes que irte, quédate conmigo aquí. Soy también tu hermana. Te alimentaré, te daré más de lo que sueñas ahora.

(Y entonces comienza a mover las manos sobre el comal, como si fuesen tortillas que se calientan. En cada vuelta de las manos, se escucha una percusión cada vez más sonora. A la vez resuenan doloridos llantos de niño)
(Juan se levanta con el rostro lleno de excitación, se acerca a Mictlani y la besa intensamente, luego le sonríe y le señala la pequeña luz azul)

Mictlani: No, por allá no, no hay salida. Entra por aquí.

(Y atrae a Juan hacia sí, se tienden en el petate. De pronto, la iluminación se hace tenue, la música prehispánica se torna estridente y frenética. Luego, el ambiente se torna rojizo y agitado, pleno de efectos estreboscópicos: en cada destello, se ve a Juan amando a Mictlani, luego sujetándola violentamente del cuello; ella gritando, movimientos frenéticos. Negrura, silencio total. De improviso, vuelve la luz (púrpura), aparece Donis sujetando del cuello a Juan hasta asfixiarlo)
(Cae Juan)

Donis (sonriendo entre lágrimas): ¡No, tú no…yo!

(Oscuridad, se escucha sonido de vientos, primero tenues, luego ensordecedores, a la vez que se ve a Juan tendiendo la mano hacia la pequeña luz azul, que conforme aumenta el volumen del viento, incrementa su intensidad)

(Súbitamente, penumbras y quietud)

(Luego, rompiendo el silencio, una incierta voz de niño:

“¿Papá?”)

7 Comentarios
  1. “Oía de vez en cuando el sonido de las palabras, y notaba la diferencia. Porque las palabras que había oído hasta entonces, hasta entonces lo supe, no tenían ningún sonido, no sonaban; se sentían; pero sin sonido, como las que se oyen durante los sueños.” Pedro Páramo- Que maravilla, me cuesta encontrar obras que me conmuevan tanto, como esta de Juan Rulfo. Gracias por traerlo de la memoria, de donde nunca se ira. Saludos

  2. Jesusademir: enhorabuena por difundir nuestros localismos; a Nanky le pareció que leía a Pedro Páramo, de Juan Rulfo… éso mismo pensé yo al principio de la bella narración… pero se fue a regiones donde reina nuestra idiosincracia, la tradición indígena, pero con expresiones de gran actualidad y de sublime inspiración.
    Quién pudiera superarse día a día, narracción tras narración. como lo haces tú, Jesús
    Volivar

  3. Mágico relato, que nos sumerge en un ambiente casi de psicodelia prehispánica (si se puede usar el término), para luego de un tirón bajarnos al mundo real en una sóla frase. Felicitaciones amigo

  4. Pra mí, es una escena llena de magia. No entiendo todas las palabras (soy española) ¿Podrías poner un pequeño diccionario al final la próxima vez? De esta forma lo disfrutaría aún más.

  5. Yo soy también español. Las palabras que no entendí y busqué fueron:

    comal (mejicanismo): (Del náhuatl comalli, de com-, comitl ‘olla’. Compárese tecomate.) m. Disco casi plano, de barro cocido o de metal, que se coloca sobre el fuego y sirve para, encima de él, cocer tortillas de maíz, tostar habas, etc.

    petate (mejicanismo): petate. (Del náhuatl petlatl.) m. 1. Tejido de palma o de carrizos. || 2. Estera (tejido de palma o de carrizos) que se usa para dormir sobre ella.

    hincarse: 4. intr. ant. Dicho de una persona: Quedar en un lugar. (marca anticuado o antiguo (abreviada en «ant.»), cuando su última documentación no es posterior a 1500.)
    5. prnl. arrodillarse.

    Todo sacado del Panhispánico y del DRAE

  6. Nacimiento y muerte, sonido y silencio, aurora y crepúsculo: todo uno en realidad. Esa unidad, ese sucederse lo uno para que lo otro pueda darse fue lo que sentí al leerte.

    Saludos!

Deja un comentario