El trepidar del tren lo despertó, tras el sobresalto alzo la mirada, quedó por instantes viendo pasar momentos de su vida.
El brillante universitario, primero en su clase, futuro ingeniero. Que luego habría de ser premiado, becado y hasta mimado por sus pares y la sociedad.
En aquellos años todo era fantástico, nada se interponía en su camino, tras recibirse con honores, viajo a Europa para realizar un postgrado, hizo amigos y conexiones importantes, las que le valieron un puesto en una empresa multinacional de primer nivel.
Joven, emprendedor y sobre todo brillante, ascendió rápidamente radicándose en Barcelona.
Sus proyectos lo hicieron famoso dado que eran de gran envergadura y sobre todo por el modernismo y la calidad que les infería, no dejaba detalle al azar, así fue como por estar en los círculos más importantes de Europa, frecuentaba fiestas, agasajos y todo aquello que reuniera a la elite de la sociedad.
En uno de esos encuentros, la conoció. Algo la hacía especial, no dudó y trabó conversación, primero en un grupo que de a poco se fue reduciendo, hasta quedar solos.
-¡No me digas que eres también argentina!, ¡No lo puedo creer! que pequeño es el mundo.
Ambos vivían en Barcelona, así que comenzaron a frecuentarse, y la amistad fue más allá.
Ella era muy obsesiva, y pronto comenzó a ahogarlo con sus caprichos y pretensiones, convirtiendo la convivencia en insoportable.
Sus estudios de filosofía la ponían de mal humor, y descargaba sus problemas en la relación a punto de volverla insostenible.
El comenzó a mermar su atención en el trabajo, y por consiguiente, las cosas comenzaron a salir mal, siendo reprendido casi a diario, su mente no podía coordinar y ella renovaba día a día sus pretensiones, obligándolo a desatender sus obligaciones, por lo que fue transferido a un lugar remoto en territorio africano, ella por supuesto no lo acompaño.
Para colmo todo empeoró dado que era una zona de conflictos raciales, siendo blanco su vida se complico, y su trabajo aún más, cada día surgía un nuevo conflicto con los trabajadores, los que no eran gente idónea, así el proyecto fue directo al fracaso, tras una revuelta política la empresa abandonó el país, dejándolo librado a su suerte.
Esta ya era mala cuando contrajo una enfermedad tropical que casi lo lleva a la muerte, sin recursos y enfermo consiguió a través de una embajada salir del país, retornó a su ciudad, de donde hacía tantos años había partido, ya nada era como antes, su familia se había mudado al sur, no tenia dinero, tampoco trabajo, ninguna referencia como ingeniero ya que todo lo hizo en Europa, aquí nadie lo conocía.
Con la salud quebrantada y sin una puerta para golpear y pedir ayuda, terminó en la calle, comenzó a deambular, esa noche al despertar dormía bajo un puente. Ahora mira como las luces del tren se pierden en la distancia.
Mira el cielo y pregunta; ¿Qué paso?…




Buen relato, que bien podria ser verdadero. Se sabe de un hombre que habla siete idiomas y pide limosna en Guadalajara. Saludos y mi voto.
Gracias por tu comentario, espero poder estar a la altura de esta página.
Te dejo un abrazo.
Mi querido amigo Moli, que gusto verte por acá. Tus aportes seguro enriquecerán este selecto mundo literario.
Me gustó tu relato, sin duda una historia muy real. Bien contada y atrapa hasta el final.
Mi voto y un fuerte abrazo!
Rafael
Gracias Rafael, para votar me tuve que registrar así que de paso publique algo para ver como me va.
Te dejo un fuerte abrazo amigo.
El Moli: felicidades, amigo; eres un buen escritor; a nombre de mis compañerios (me tomo esa libertad) te doy la bienvenida a la red de amigos amantes de las bellas letras. Aquí pogresarás. Si alguien, especialmente éste (yo) que te envía un saludo, te critica, será para mejorar, mejorar todos. Por ejemplo, pornerle mucha atención a los verbos, cuando deben ir acentuados: Habría que tener ojo en el final, muy bueno, por cierto: “Mira el cielo y pregunta; ¿Qué paso?…” Le falta el acento al verbo pasó.
Volivar (Mi voto)
(Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México
Muchas gracias Jorge, en esto son más importantes las criticas que los elogios, en realidad estoy peleado con los acentos, debo prestar más atención.
Te dejo un fuerte abrazo desde Argentina y agradezco tu bienvenida.
Luis Alberto, es un gustazo encontrarte por acá, tus textos van a enriquecer la pagina, seguramente. Y has debutado con un relato estremecedor, tú que nos tienes acostumbrados al humor…Tendremos que pensar dos veces cuando una mujer nos coquetee…
Gracias Hugo, te busque entre los relatos pero no te hallaba pues figuras como hugojota. Gracias por tu amistad.
Te dejo un fuerte abrazo.