Érase un joven al cual los ancianos irritaban mucho.
Cierto día, tras pasar horas intentando cazar una buena presa y harto de tantearla sin conseguirlo, se sentó sobre una piedra, a la orilla del camino, para recobrar las fuerzas perdidas en tan baldío intento.
De improviso, un anciano, que por allí pasaba, le saludó, preguntándole:
- Buenos días, hijo mío, te siento cansado. ¿Cómo puedo ayudarte?
El joven le respondió en tono airado:
- No se ofenda, señor; mas no creo que pueda ayudarme a cobrar una sola pieza de caza.
Dicho esto, se levantó para, adusto, continuar su andadura.
Pasado un tiempo, el joven se encontró frente a una encrucijada. Confuso, deambulaba de una lado a otro junto a la ribera del río.
Estaba tan inmerso en sus pensamientos que no vio acercase al anciano. Éste le repitió la pregunta que ya le hiciera anteriormente:
- Hijo mío, te veo compungido. ¿Cómo puedo ayudarte?
El joven, sin poder contener su enojo, contestó:
- No se ofenda, señor; pero su mente no estará lúcida, ni despejada. Por consiguiente, no creo que pueda ayudarme a tomar una decisión correcta.
Dicho esto, contrariado, reanudó su camino.
Corriendo el tiempo, el joven que, habiéndose dejado llevar por sus irreflexivos impulsos, malgastó el dinero que su padre le había dejado en herencia, una tarde de otoño, apesadumbrado y arrepentido, se lamentaba frente a una copa de vino.
El mismo anciano, conmovido ante el sufrimiento del muchacho, le dijo:
- Hijo mío, te siento muy afligido. ¿Cómo puedo ayudarte?
- No se ofenda, señor; mas, dada su avanzada edad, no creo sea la persona idónea para darme el consejo que resuelva mis problemas.
El anciano, sin molestarse por las zahirientes palabras, manifestó:
- Es verdad que soy viejo, pero no incapaz de prestarte ayuda.
El joven continuó expresando su opinión:
- ¿Es que no se da cuenta que es demasiado mayor para que pueda servir de algo? Estoy cansado de que siempre crea tener solución a mis cuitas.
El anciano miró con dulzura al muchacho, y dijo:
- Hijo mío, creo que no te escuchas cuando hablas; de lo contrario, serías más atento y ecuánime. En efecto, mis reflejos han mermado y mis ojos perdieron agudeza visual; en consecuencia, mis movimientos son más torpes. Mas no por eso soy ser inservible. Con el paso de los años, he aprendido a obrar con reflexivo, a mirar con los ojos del corazón, habiendo llegado a adquirir esa experiencia que solo la vida intensa confiere. Estas facultades son las que poseo, las cuales pongo a tu disposición, aunque tu desmedida arrogancia las desprecie. Recuerda que, algún día, si consigues alcanzar una longeva existencia, tú también te harás viejo y, al igual que yo, desearás compartir tan rico tesoro con el prójimo.
El joven, avergonzado, comprendió que solo una persona necia despreciaría la sabiduría que el buen hombre le ofrecía desinteresadamente.
FIN



Muy reflexivo amiga, amena historia para pensar y razonar, con ese toque mágico que le infieres a tus relatos.
Precioso como siempre.
Un abrazo.
Luis
Querido amigo, Luis; me siento muy feliz al leer tan bello comentario. Muchos besos.
Querida Cenicienta, he disfrutado mucho con tu cuento. Me gusta la manera en que reivindica la sabiduria de las personas mayores. Por desgracia esta sociedad tiende a no prestarles la debida atencion cuando ea de ellos de quien podriamos aprender sobre todo valores que cada vez caen más en el olvido.
Un abrazo y por supuesto mi voto también
Muy bello cuento para pensar. Mi voto.
Querida amiga, Lu; mil gracias por tus bellas palabras. Muchos besos.
Un hermoso relato para reflexionar. Un gran saludo desde Buenos Aires y mi voto.
A mirar con los ojos del corazón…Bellisimo, querida Cenicienta, como todos tus lindos relatos. Un beso y mi voto.
Hay muchas cosas que desprecio profundamente, pero la falta de respeto hacia los ancianos es de las que más. Aprender de sus experiencias es un regalo que cualquiera debería querer y apreciar. Eres increíble. Mi voto y besos
Querido amigo, Charis Cavera; por desgracia, vivimos un tiempo en que a las personas mayores se les consideras “trastos inútiles”. Espero que pronto la sociedad recapacite y volvamos a dar a cada uno el lugar que le corresponde. Muchos besos.
Querido amigo, Nanky; muchas gracias por tus lindas palabras. Besos.
Querido amigo, Vimon; muchísimas gracias por tus palabras. Cuando miramos desde el corazón, el paisaje es tan hermoso… Muchos besos.
Querido amigo Javier, Muchísimas gracias por tu hermoso comentario; tu si que eres increible. Lo más triste es que muchas de esas personas que claman por los derechos humano: la justicia, el derecho a un trabajo y vivienda dogna, etc, aparcan a sus mayoes, donde no puedan causarles la más mínima incomodidad. Muchos besos, querido amigo.
Perdón, Javier quise decir: digna y puse: dogna. Besos.
Preciosa historia amiga. No hay nada mejor que escuchar la voz de la experiencia y esa voz solo la poseen las personas mayores.
Un abrazo y mi voto.
Querida amiga, Vero; en verdad, sabiduría y edad, van de la mano. No comprendo el rechazo que producen las personas mayores en algunos seres humanos. Muchas gracias por tus palabras y muchos besos
Bello y mejor contado este cuento Cenicienta
Como ya nos tienes acostumbrados
beso y voto
Querido amigo, Eugenio; muchísimas gracias por tu constante apoyo y muestras de afecto. Muchos besos.
Hermoso amiga, de verdad hermoso, siempre tan lleno de reflexión. Hoy día de Reyes te envío mi voto con un corazón.
Querida amiga, Eva; muchísimas gracias por tus cálidas palabras. Deseo que los Reyes Magos te hayan traído todos y cada uno de los anhelos de tu corazón. Muchos besos.
Me encantan tus relatos con trasfondo ético y moral. Mi voto.
Querido amigo, Fanathur; confieso que en mis comienzos en Falsaria, pensé que no despertaría el interés de los lectores; muchísimas gracias por demostrarme que estaba equivocada. Muchos besos.
Me gustó mucho tu relato, amiga Cenicienta. Mi felicitación, voto y beso. T.H.Merino
Querido amigo TH Meroino; agradezco infinítamente tu apoyo. Muchos besos.
Hermoso relato, con transfondo moral y una estructura de cuento clásico. Gran lectura para despedir el día e irse a dormir. Felicidades.
Muchas gracias, querido amigo, David. Es importante reflexionar antes de dormir, bien con una lectura, meditación o música que nos permita conectar con nuestro interior. Un beso.
Cenicienta, mari querida: otra hermosa narración; otro regalo para tus muchos lectores; eres maravillosa; tu narrativa es muy bella; irradia amor, buena hechura literaria; un corazón dulce. Te felicito. Quien tuviera esa inagotable inspiración para lograr tales joyas literarias. Y esto, lo arriba expresado, es independiente del gran cariño que te tengo; ¿y por qué cariño? preguntarás… y te respondo que a una persona de tu calidad moral, de esa belleza interior, claro, sin olvidar los ojos subyugantes, se le ama, se la admira, virtualmente, si tu quieres, lo que adquiere un valor agregado.
Volivar (Mi voto)
Querido amigo, Volivar; como siempre me dejas sin palabras. No merezco tanto elogio; soy una mujer con múltiples defectos, lo que ocurre es que tu nobleza te impide ver el lado oscuro. Muchas gracias, querido amigo.
Ya sabes lo que pienso de tus cuentos, y debo decirte que estoy en mis 18 años y descontando…
Querido amigo, Luis; muchas gracias por tus simpáticas palabras. pero una terrible duda me asalta :¿ cómo debo dirigirme a vos, cuando empiezes a tener -0 años? Un beso.
Querida María del Mar.
La excelencia en la enseñanza a través de la fábula.
Siempre inteligente, sensible, reflexiva…
¡Que equivocados estamos en esta sociedad al dejar de lado la experiencia de nuestros ancianos! Tienen tanto para ofrecernos.
Otra obra maestra.
Beso y voto.
Grandes ambos.
Muchas gracias, querido amigo Richard; en verdad es lamentable el desprecio y olvido que sufren muchos de nuestros mayores. Besines.
De nuevo una preciosa enseñanza. Saludos
Muchas gracias querida amiga. Besines.