El lago oculto
5 de Octubre, 2012 7
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“Cuando era adolescente, se comenzaron a usar otra vez las carretas. Pasó un viejo campesino, nos dio raite, andábamos por la Sierra, mis amigos y yo. Íbamos a pasear, queríamos nadar en el lago oculto con mujeres desnudas, era una leyenda que no a todos les sucedía, y a nosotros no nos sucedió, finalmente sólo encontramos guayabas y marihuana. Pero el viejo cuando supo a dónde íbamos, nos contó la historia de su vida, que andaba recolectando luciérnagas para su hija, como regalo de cumpleaños. Buscando los bichos luminosos, sin darse cuenta del camino, llegó a un lugar oscuro, no había estrellas, arriba había un negro infinito, una penumbra absoluta, así me lo contó. Que no se asustó, llevaba comida, agua y una casa para acampar, era la sierra, lo comprendía, por el día linda y por la noche tenebrosa; sentía que había personas que lo miraban, sin embargo lo único que podía ver eran los árboles cercanos y miles puntos luminosos que debía atrapar para su hija. De lejos divisó un montón de luciérnagas arremolinándose en un punto fijo de la oscuridad, al principio pensó que era un ungüento sobre una roca, caminó hacía la mancha luminosa, unos pasos antes de llegar, pisó lo que creyó que era un charco, pero realmente era un lago de agua pesada, mineraliza, gruesa y viscosa, el agua le llegaba a los tobillos, dio un paso y el agua lo hundió hasta las rodillas, luego la cintura, no concibió retroceder, llevaba consigo una bolsa para capturarlas, pero al momento de dar un paso más, se hundió de nuevo y gritó efímeramente, creyendo que algo lo había jalado desde el fondo, pero en realidad el piso de tierra blanda se desmoronaba, el agua le llegaba al cuello, si daba dos pasos (que eran los faltantes para llegar a los insectos) se hundiría por completo, y no era buen nadador. Imaginó la cara de su hija inundada de felicidad al ver las luciérnagas regadas en su cuarto, ¡las estrellas bajaron, hija! Dio un paso y el agua tapó su cabeza, comenzó a nadar como un perro, llegó con las luciérnagas y las capturó de un tajo, cuando quedaban algunas cinco se dio cuenta que donde estaban postradas era un cráneo con carne pegada a los huesos. Se espantó tanto que bajo instinto lo golpeó para que flotara hacia la profundidad del lago pero cuando hizo tal movimiento, las luciérnagas se escaparon de la bolsa, intentó regresar por donde llegó, a la superficie, pero se encontró con el color negro omnisciente, ¿dónde chingados estoy? Por fin se preguntó. Un succionador, Drako, sintió como si hubiera un gran hoyo bajo el agua que chupara cuerpos, era un lago sin fondo, decía. Intentó nadar de perrito hacia la orilla pero la desesperación le ganó, dice que se desmayó, eso supone, porque ya no supo nada de él hasta el día siguiente. Dijo que amaneció desnudo, flotando en la orilla del lago. Que una mujer desnuda, de unos treinta años, de cabello muy largo, lo despertó lamiéndolo con fervor. Casi se lo comía. Le lamió todo el cuerpo, incluso el pene, y fue cuando la mujer, con cierta extrañeza, lo miraba preguntándose que si tenía vida propia al ver el cuerpo tendido. El viejo despertó con la mirada hacia arriba, de techo había una gran roca; atrás, varios rayos de luz entraban por hoyos montañosos, e iluminaba el lago, era un lago enorme, del tamaño de un pueblo. Cuando se levantó, la mujer, espantada, escapó entre la maleza. La ropa estaba a un costado suyo y tenía cortes perfectos como de tijera, se vistió tembloroso, se sentía pegajoso, caminó hasta un hoyo por donde entraba la luz y salió a la frondosa montaña, rodeado de arboles y animales. Al llegar al pueblo le platicó a todos, un grupo de hombres fueron a visitar el lugar pero ya no encontró la entrada, lo tacharon de loco mentiroso”.

7 Comentarios
  1. Me ha gustado mucho, un relato fantástico con aires de leyenda popular y muy bien escrito. Enhorabuena y voto.

  2. Julioko: muy bien, paisano; efectivamente parece una leyenda popular (claro que popular), pero la narración escrita es de un experto, por lo que te felicito.
    Mi voto
    Volivar

    • gracias volivar, aquí andamos siempre pa lante, como dicen acá en Sinaloa, intentando no defraudar

      saludos

  3. Hola Julioko.
    Un cuento fascinante.
    Podía visualizar lo que ocurría con el anciano mientras buscaba luciernagas.
    Mucho, me gustó mucho.
    Abrazo y voto.

    • Gracias por la lectura
      tras leer los comentarios leí el escrito y pude vizualizarlo de igual manera, me gustó
      me di cuenta que menciono a “Drako”, es porque este entrecomillado es un pedazo de algo más grande que está en construcción, y evidentemente olvidé borrar el nombre de este personaje para falsaria

      saludoos

  4. Felicitiaciones de nuevo amigo, te luces con la narración de esa historia que pareciera ser sacada de alguna leyenda rural. Me gustó, mi voto!
    Un abrazo.
    Rafael

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