El lápiz lila
12 de Enero, 2012 5
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lalpiz lila

Ese día, como todas las tardes después del trabajo, recorrí la avenida principal de la ciudad, el sol caía y crecía la noche, encontré sobre el pavimento un papel, en el habían letras coloridas que cantaban sutiles poemas, me detuve para deleitar su armoniosa voz, pero cuando comenzó a tiritar de frío, lo guardé en mi bolsillo tratando de protegerlo.

Agotado de andar, repentinamente resolví entrar en el café más cercano, al ingresar observé que, en una de las pocas mesas estaba una mujer con una taza de agua aromática, un papel y un lápiz lila, cuyo movimiento marcaba la fuerza y la rapidez con la que escribía. Decidí sentarme en la misma mesa, frente a ella. Pedí una copa de vino, saqué de mi abrigo el papel, lo abrí e instantáneamente su mano se detuvo, dejó de escribir y soló el lápiz.

Los faroles encendieron la avenida, la neblina cubrió los cuerpos de todo aquel que pasaba, dentro del café un sueño surgía.

Mientras leía el poema volví a escuchar esa armoniosa voz, en esta ocasión era yo quien cantaba, la mujer sorprendida levantó la cabeza y detuvo su mirada en mi, sus labios saboreaban letra a letra, la pasión de una frase bañada en vino. El ritmo de mis palabras rodeaban su cuello acariciándola, su ropa se desprendió cayendo al suelo, sus senos desnudos provocaron a mis manos complacerlos con caricias, sus ojos cafés irradiaban una luz que me quemó.

Agarró el lápiz y dibujó en el aire un saxofón y un piano; mágicamente mis palabras vitalizaron los trazos de los instrumentos musicales, combinándose cada uno de sus sonidos con mi voz, la melodía se traslado a ella y la devoré.

Sonreía de alegría, seguí leyendo las melodías pero, los párrafos se agotaron ante mi vista, el saxofón y el piano cerraron el concierto, la busqué, ya no estaba.

Sujeté la copa de vino y bebí brutalmente, su aroma acentuaba el delirio del momento, aturdido me levanté. Recogí del suelo el lápiz lila y junto al papel lo guardé. Me acerqué al muchacho de la caja: - ¿Cuánto es?.

Me entregó una factura en la cual detallaba el consumo de una capa de vino y un agua aromática, no quise cuestionar, pagué la cuenta y me retiré. - ¿Por qué se fue?, ¿dónde está?, ¿la volveré a ver?-

Cuando caminaba hacia la casa, volví a sacar la hoja, encontré el papel en blanco, lo empuñé enardecido y lo boté.

Imborrable noche, aún conservo el lápiz lila con el que he dibujado su rostro más de mil veces, con el que escribo ahora su existencia en un instante corto de mi vida.

5 Comentarios
  1. “Letras coloridas que cantaban sutiles poemas” me encantó esta frase, muy bueno. Gracias por compartir.

  2. Natalia Villalva: un cuento magistral… con un final inesperado…
    Felicidades, y enhorabuena.
    Atentamente
    Volivar Martínez Sahuayo,Michoacán,México

  3. Otyra vez yo, Volivar: he buscado todo lo que haz puesto en la red… y, amiga, no hay duda que tienes una hermosa vocación, la de las letras; tu camino es la literatura… y ojalá nos siguieras deleitando, haciéndonos felices al leerte.
    Dicen aquí en México, cuando la emoción exalta: “Me pongo de pie”,o “Me quito el sombrero”.
    Volivar Martínez Sahuayo, Micvhoacán, Mérxico

    • Volivar en razón de tu reverencia, doblo mis rodillas, tomo mi vestido desde las puntas y te saludo, gracias por lo que dices, pero creo que tu vocación de crítico y escritor me levanta y ayuda en la construcción de este arte.
      Mil gracias.
      Natalia

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