Despierto esta noche y no sé si estas aquí, viva con tu cálida compañía o muerta con un frio glacial.
Despierto esta noche también y te veo recostada ahí, durmiendo placida en mí regazo soñando en un futuro o un porvenir.
Mi alegría se desborda este día puesto que no creí verte aquí otro día; solo entonces puedo descansar placido rogando que el sueño que tanto me aterra fuera nada más que un simple sueño, al sentir tu calor junto a mi cuerpo una noche más para despertar contigo un día más.
Despierto esta noche y no sé si estas aquí, viva con tu cálida compañía o muerta con un frio glacial.
Despierto esta noche también y te veo recostada ahí, Estática y congelada, en gélido sueño, en eterno reposo
Mis ilusiones se desmoronan con el frio cadavérico de tu piel, mi llanto se desborda al comprobar que mis sueños no son más, mis ojos se desbordan en lágrimas y solo entonces puedo dormir, rogando que el sueño que tanto adoré fuera más que un sueño para evitar sentir el frió muerto de tu cuerpo y despertar en ese sueño junto a ti un día más.
Despierto esta mañana y te veo junto a mí, sirviéndonos en este extraño sitio con tibio roce el alimento del día. Te veo conversar alegremente, discutiendo tus teorías y esperanzas en nuestro trabajo, notas mi preocupación y te preocupas por mí, y con el calor de tu mano me aseguras que todo estará bien, que nuestro descubrimiento y mayor logro al fin se cumplirá, y que mañana por la mañana podremos escapar.
Despierto esta mañana y no te siento junto a mí, abandonado me encuentro en una fría sala, sirviéndome con desgano un frio alimento para la mañana. Te veo conversar alegremente, discutiendo tus teorías y esperanzas en nuestro trabajo, luego noto el vacío de tu ausencia y la fría soledad que ahora siente mi mano, sé que nuestro descubrimiento y mayor logro al fin se cumplirá, y que mañana por la mañana podré escapar. Más sin ti en fría ausencia todo se torna sin sentido.
Despierto de ambos sueños, en un mundo negro sin vida ni ánimo, donde una serpiente me habla en lenguas extrañas, mi mente busca no escucharla, más ella descarada baila en mi mirada. Me pregunta si he tenido suficiente, y yo callado, sereno no respondo.
La serpiente baila descarada en mi mirada, me envuelve mordiéndose la cola y me sonríe en sarcástica mirada, cierro los ojos y duermo para no ver la serpiente danzando frente a mí.
Despierto en un salón, enorme y majestuoso. Un hermoso decorado que cobija mil altares y mil libros en ofrenda. Te veo alegre y emocionada, flotando entre todos los lugares, leyendo y buscando nuestro mayor logro, nuestro mayor descubrimiento. Me sonríes con cariño mientras te adentras en el templo, entramos y entramos y nos perdemos juntos dentro.
Te pierdo de vista y navego solo las enormes galerías, en tenue sombra navego solo libros y altares. Siento frio de repente y me preocupo por tu presencia, no te noto cerca y mi corazón se desespera. Navego solo las enormes galerías y te busco en todas ellas, en tenue sombra camino por libros y altares buscando tu presencia.
La serpiente me sonríe descarada y aún baila en mi mirada. Ella busca que la salven, aun cuando para ello tenga que mordernos en veneno y sofocarnos con su cuerpo. La serpiente se muerde la cola y me pregunta si ha sido suficiente, y yo callado y sereno no respondo.
Te encuentro al final de la gruta, emocionada en alta mirada. Sonriente y radiante me llamas al encuentro, de nuestro mayor logro, del gran descubrimiento. Un ténebre presentimiento tengo de ello y con pánico te llamo en desespero, mis gritos no llegan a tiempo y sin oportunidad atestiguo la tragedia, la blanca serpiente se enrolla en tu cuello y mordaz, frívola te envenena.
Despierto esta noche y no sé si estás aquí, viva con tu cálida compañía o muerta con un frio glacial.
No sé si es el alegre día antes de nuestra búsqueda, o la triste tragedia luego de ella, solo sé que un día estás viva y al siguiente reposas fría de forma eterna. La serpiente me sonríe y aun baila en mi mirada, desgraciada busca atención porque quiere ser salvada.
Aun cuando para ello tenga que mordernos en veneno y sofocarnos con su cuerpo para no morderse la cola nuevamente y en lugar de ella nosotros pagar eternamente.
Maldigo la ambición que nos llevó a investigar las ruinas, maldigo así mismo el engendro que dentro habita, no fuimos precavidos al desear, pues el momento en que recibimos lo pedido no lo logramos soportar.
Ahora como la serpiente me consumo a mí mismo eternamente, para no soltar a mi amada, sin poder salir de esta morada. Sé que el día en que la abandone seré libre, la serpiente dejara de morderse eternamente, y será salvada al fin este presente. Más para no soltar a mi fallecida amada, sufra la serpiente en su mordida, como yo sufro aun con la mía.
Despierto esta noche, una noche más y no sé si estás aquí, viva con tu cálida compañía, o muerta con un frio glacial.
La herida de su cola duele, casi tanto como mi corazón y es por ello que sujeto la serpiente en este ciclo eternamente, sujetando a mi dulce amada, y el dolor
The Book of Curses
Uroboros Curse



Hermoso relato, triste y melancólico; me dejó con ganas de leer más.
Un abrazo y mi voto.