Una joven señora que atendÃa un pequeño negocio de artÃculos para regalo, deprimida por la falta de clientes, con amargura se quejaba de la situación económica del paÃs.
-Mire usted –me dijo-, no saco ni para comer, y tengo que mantener a mi niño (le puso la mano en la cabeza a un jovencito de unos cuatro años de edad, que estaba junto a ella).
Era guapa la señora; delgada, de hermoso rostro moreno, con un lindo cabello que con gracia le caÃa en los hombros. Asimismo, se veÃa muy inteligente el jovencito, de noble corazón, pues en las horas de trabajo no dejaba sola a su mamá.
-Señora, ¿y su marido?
-¡Cállese con ese padrote! Ya lo corrà de la casa; nos estamos divorciando.
-¿Cómo?
-AsÃ, como le digo; me hace encabronar por güevón y borrachote.
Siguió lanzando amarguras la mujer; el niño se salió a la calle; se sentó en el quicio de la puerta contigua al negocio de su madre.
-¿Cómo te llamas? –le inquirÃ.
-Hugo.
Su mirada, fija en no sé qué, tenÃa un dejo de tristeza y metida la barbilla entre las manos.
-¿Dónde vives?
-Por la calle que está a la vuelta de la casa de mi tÃa. Le das pa’rriba, luego pa’bajo, después pa’quel lado y allà preguntas dónde vive Hugo.
-¿Y si me dicen que no te conocen? ¿Cómo le hago si quiero visitarte? ¿La calle tiene nombre?
-SÃ, pero si quieres nomás preguntas por el hijo de Alma.
-Perfecto; llego preguntando por Hugo, el hijo de Alma, y ya; bien, muy bien.
-Unos me conocen, otros no; tú nomás te acuerdas de la casa; es una azulita, con madera, que tiene picos larguitos y un foco por fuera, pero solo si es de noche. Oye, ¿qué es divorcio?
-La separación de los papás; que cada quien se vaya a su casa; ¿tú quieres que los tuyos se separen?
-No.
-¿Aunque tu papi llegue bien borracho y le pegue a tu mamá?
-No le hace, porque yo la defiendo; yo me lo jodo; a mà no se me escapa.
-¿Se emborracha mucho?
-No; solo lleva cervezas; no quiero que se vaya de la casa.
-¿Aunque no trabaje, por güevón?
-El dinero ella lo gana, por eso trabaja y yo le ayudo. Le digo a mi papi que deje la flojera; antes estaba en una tienda de Jiquilpan, luego se metió a la Pepsi; después se cambió a la Corona, pero ahora no hace nada.
-¿Por qué?
-Es que se murió su mami; pobrecito, lloró mucho y empezó a emborracharse; desde entonces llega cayéndose a casa, pero yo lo levanto.
-¡Tú estás muy chiquillo, amigo!
-No, ya tengo cinco años; lo acomodo en una silla, y si grita pidiéndome una cerveza le digo que ya la tiré.
-Y qué haces cuando escuchas que se pelea con tu mami?
-¡Hijo de tu pinfloy! ¿Ya vas a empezar? -Le digo-, para que se enoje conmigo, que a mà me corretee y que deje en paz a mi mami, pero yo me le escapo; por una escalera me subo a la azotea y eso no puede hacerlo él.
-Si se divorcian, ¿con quién te irÃas tú?
-Con él.
-Pero amigo, ¡si me estás diciendo que es un borrachote!
-Ah, pues sÃ; entonces con mi mami; pero mejor quiero que estén juntos; le voy a pedir eso a Diosito.
-¿Si se separan te pondrÃas a llorar?
-No, nada más me darÃa tristeza; me siento mal, sin ganas de comer.
-¿Ahorita cómo estás?
-Mal, ya te dije.
-¿Te duele la cabeza… El corazón? ¿Qué te duele, Hugo?
-Todo. No tengo ganas de nada; me da mucho sueño.
-SÃ, ya veo que te estás durmiendo.
-Es por la tristeza; siento ganas de morirme.



me gusstoo, mucho:)
Esto es muy duro Volivar, desgraciadamente es muy actual.
Atrapa la trama, pero deja una mal sabor ese final.
Un abrazo.
Tremenda historia. Que pena que un niño tenga que vivir asà su infancia y su vida, porque esa pena se arrastra el resto de la existencia. Y lo peor es que esta situación la viven muchÃsimas familias, hay tantos niños asÃ… ¡Uffff! Me entristece.
Un abrazo y mi emocionado voto.
Amigo Volivar.
Ya voté.
Desgarradora historia. Sensible, humana, magnificamente relatada.
Como siempre.
Un gran abrazo.
Muy buen relato, amigo Volivar. Un abrazo y mi voto.
Querido amigo, Volivar.
Conmovedora historia; debemos de pensar en el enorme dolor que causamos a los niños” los grandes inocentes”, que pagan por el egoismo e irresponsabilidad de los adultos.
Hermoso relato que invita a una porfunda reflexión.
¡Enhorabuena!, Volivar.
Mi voto y un abrazo.
sonikstorms: gracias por leer mi narración. Un saludo salido del alma.
Volivar
El Moli: amigo, te agradezco tu comentario; como haces notar, con un final nada feliz, pero, te diré que esta publicación no tiene un ápice de fantasÃa; es algo que publiqué en mi periódico en esta semana (bueno, si siquiera cambié el nombre del jovencito); sucedió tal cual; yo, personalmente, hice la entrevista.
Gracias por leer. Un saludo, señor escritor Moli (¿de Molina, dices?)
Volivar
1000Luna: amiga, en verdad que es terrible que sufra tanto un niño.
Como le comento a nuestro amigo y compañero el Moli: la narración no tiene ni un 5% de imaginación. Es un hecho de la vida real; cuando le hice la entrevista a Hugo, te aseguro que se me contagiaron sus lágrimas.
Volivar
Hola, volivar. Sin duda tuvieron que ser unos momentos muy duros. Mirar a ese pequeño a la cara mientras te cuenta su historia ¡Uffff muy fuerte!
Un abrazo amigo.
Richard: amigo, un saludo, un gran saludo surgido del alma. Lo que he publicado sucedió tal cual. No alteré ar absolutamente nada, ni el nombre del jovencito.
Cuando yo estaba transcribiendo de la pequeña grabadora la entrevista que le hice a Hugo, sin querer mis lágrimas empañaban la pantalla del ordenador (como le dicen ustedes a la computadora).
Hay casos, sucesos tristes, amargos, que angustian.
Volivar
Triste realidad la de estos niños que has reflejado con mucha facilidad.
Un abrazo
Amigo Volivar, es un relato difÃcil de digerir, trantándose de un niño que sufre. Lo más triste es que se trata de un caso real (como bien dices) y que pasa mucho en nuestros paises del tercer mundo. A veces la realidad es más dura que la ficción. Mi voto para que entres en portada y saludos!
Rafael
Desgraciadamente, los niños, por malos que sean los padres, siempre los quieren. La ausencia de ellos, aunque los niños estén bien cuidados, se les hace peor. Conmovedor relato. Mi voto,
Diadenes: te agradezco tu comentario, amiga linda. Tú, recibe un saludo desde México.
Volivar
Vimon: como que andabas muy ocupado, amigo. Ocurre que se extrañan tus comentarios, siempre impulsando al escritor, o aprendiz de escritor (en mi caso, claro).
Muchas gracias, y espero tus publicaciones, para hacerme agradable el dÃa.
Volivar
No, amigo Volivar, lo que pasa es que ando de vacaciones en Mexico y donde me estoy quedando no hay Internet. Pero en cuanto puedo entro a Falsaria a leer a los buenos escritores como tu. Te mando un abrazote doble: por la amistad virtual y el oro olimpico.
Cenicienta literaria: amiga maestra del arte narrativo, si supieras el gusto que toma mi alma con sólo leer la palabra “Cenicienta”, pues ocurre que la imaginación se va a lugares de ensueño, a esos bosques y montañas donde existen seres a los que tan brillantemente les das vida. Pero ya sé tu secreto, o eso creo: en lo que publicas está metida tu alma linda.
Un saludo, y, ni modo, a seguir deleitándonos, querida.
Volivar
(Ah, se me olvidaba agradecerte tu hermoso comentario a esto que he publicado, que, como le expresé a El Moli, es una entrevista; algo de la vida real, sin nada de fantasÃa.
Volivar
Querido amigo, Volivar. En efecto, en cada escrito, en cada emoción o sentimiento expresado mediante la palabra, se esconde algo de mi alma, de mi corazón, de mis sueños y de mi vida.
Gracias por todo
Un fuerte abrazo.
Un magnifico relato amigo… Mis saludos y apoyo siempre a tus letras.
Robert
Aurora: en realidad es treméndamente triste lo que sufren esos pequeños cuando sus padres se separan. Gracias, amiga, por tu voto. Un saludo afectuoso.
Volivar
Rafael Baralt: te agradezco ese voto tan valioso; recordar a un amigo no tiene precio.
Bien quisiera yo que esta entrevista periodÃstica al pequeño Hugo haga pensar seriamente a aquellos padres que quieren separarse. Por desgracia, los niños son los “paganinis” (dicen en el pueblo).
Volivar. (Nos leemos)
Me gusta cuando los autores se “comprometen” con la realidad y la comunican, ya sea a través de un relato de ficción o no. Los prefiero y los leo… Uno no logra cambiar la realidad con un texto, como tampoco nos hace más humanos, pero es una manera de decir: Estoy presente, soy testigo… A muchos autores se los ha tildado de “crudos” o “violentos” por sus relatos, cuando olvidan que estamos “inmersos” y no “rodeados” en una realidad de la que somos “socios” ya que formamos parte de una sociedad… Como socios, entonces, asà como festejamos los triunfos también debiéramos compartir las derrotas… Celebro que autores como Volivar nos hagan conocedores y partÃcipes de aquellos rostros que algunos prefieren hacer a un lado. Mi voto y te sigo…
Siempre es duro contemplar la tristeza de un niño, pero esta vez, leyendo tu relato, me has hecho participar de esa tristeza.
¿Será que me recuerda a alguien?
Un abrazo Volivar y mi felicitación por describir magistralmente esa parte de la realidad.
Vlivar, maestro en contar laas realidades de la vida con crudeza, pero llena de emoción. Diálogos excepcionales, tema realista y muy bien narrado, resolución abierta inmejorable para este relato. Te felicito y por supuesto mi voto.
Me encantó lo de “hijo de tu pinfloy”. Primera vez que lo leo. Grande!
Amigo volivar, desaparezco unos dÃas y al volver me encuentro con esta joya, bueno, con esta y con El trailero, relatillo que leeré nada más terminar este comentario. Una historia de gran tristeza y por desgracia cada vez más frecuente. Los niños son las verdaderas vÃctimas en un divorcio, y la gran mayorÃa de las veces son usados como moneda de cambio, como transacción. En fin, un relato que expresa la cruda realidad. Mi enhorabuena y voto.
Tu relato conmueve e invita a la reflexión, como bien te han dicho es la triste realidad de muchas criaturas sin infancia, de los niños que se ven obligados a hacerse viejos antes de tiempo, pero creo que la compasión no sirve de nada si no se actúa.
Besos y mi voto.
Me ha dejado el corazón en carne viva.
Tanto que pensar en ellos.
besos y voto
Narrativa profunda, realista pero que sabes abordar con delicadeza poniendo un tema que llega al alma.
mepm
No me manejo aún muy bien en este espacio literario, te habÃa dejado un comentario pero no estoy segura que te llegara, es por eso que lo escribo nuevamente. decirte que tu narrativa es muy fluida, muy profunda y que deja ese gustillo a pena profunda con una verdad a golpe de piel; lo que he leÃdo me ha gustado sobremanera, te sigo.
mepm
Marazul: un gusto saludarte; qué alegrÃa saber de ti, y de que me hayas leÃdo.
Volivar.
Ereshkigal: gracias infinitas por ocupar tu valioso tiempo en mi narrativa.
Un saludo afectuoso desde Michoacán, en la república mexicana
Volivar
Zusions: amiga, un comentario tuyo favorable a mis relatos, es un tesoro invaluable que te agradezco.
Te saludo con gran afecto.
Volivar
Lidyfeliz: amiga linda, te aseguro que también fue la primera vez que yo escuché eso de “hijo de tu pinfloy”. Cuando se lo pronunció el jovencito, por poco me gana la risa.
Qué alegrÃa saber que te haya gustado este relato de la vida real.
Un saludo afectuoso para la gran escritora que eres, querida.
volivar
Oscardacunha: me alegro que te haya gusto, amigo; por otra parte, te aseguro que yo soy uno de los grandes admiradores de tus letras, esas letras involucradas en el arte narrativo.
Volivar
Juan C: Gracias, amigo, por tu palabras que guardo en el alma. Y te hago saber que soy un aficionado de corazón a todo lo que publicas, pues tienen arte, belleza, una construcción literaria perfecta.
Volivar
Robert Goodrich: un comentario tuyo, amigo, es muy valioso; te agradezco tu apoyo.
Te aseguro que estoy pendiente de todo lo que publicas, porque sé de la calidad literaria con la que escribes.
Gracias
Volivar
mepm: eres muy amable conmigo; tu comentario me impulsa a superarme. Te agradezco profundamente que hayas ocupado un poco de tu tiempo en leerme.
Volivar
MarÃa Eleonor Prado Mödinger: gracias por tu comentario; eres muy amable; trataré de estar a la altura de los lectores, muy eruditos, como tú.
Volivar
En tu lÃnea, como siempre, muy real, muy bueno.
Pernando: te agradezco tu comentario. Un saludo, amigo.
Volivar
La inocencia de un niño que ve con positivismos los rigores de la vida. La cruda realidad en Latinoamérica y del mundo: niños abandonados en las calles ante un padre o una madre que no quisieron hacerse responsable.
Mi corazón se arrugó ante tan triste relato. Mereces todo mi respeto, lo que escribiste es para hacernos razonar.
Un abrazo y mi voto.
Martha Molina: amiga, qué cosas hacemos los mayores; errores y más errores; y nuestros pequeños hijos son los que pagan los platos rotos pobrecitos cómo sufren; con qué anhelo quieren que en nuestro hogar todo marche bien, especialmente el amor, que confirmamos aplicados a nuestras obligaciones.
Saludos, Linda Marthita.
Volivar
Huellas de una sociedad a veces olvidadiza de si misma, me gusta cuando un relato me acerca a cosas que no están lejos de uno… mi voto y un abrazo.
Real como la vida. Dura experiencia para los niños.
Un saludo y mi voto
Volivar, Con que dura experiencia me he encontrado hoy en su perfil…! Sin duda un problema bastante común en nuestro México, me quedo con un nudo en la garganta y no es para menos. Una vez mas, elogio la facilidad que encuentro en sus letras para poder imaginar los escenarios que nos relata. Sin duda, es usted un gran escritor. Saludos desde el norte del paÃs!
Irma: amiga y querida paisana, si supieras cómo me alegra ver tus comentarios; éste, especialmente, me ha dado gran felicidad, después de unos dÃas tristes a causa de una enfermedad de mi mujer, que ha recaÃdo.
Te agradezco inmensamente; me hacen mucho bien tus lindas expresiones.
Gracias
Volivar
Sofista: te agradezco que me hayas leÃdo. Si supieras el bien que me hacen tus palabras.
Volivar
Andrés Cristian Ibarra: te agradezco tu comentario; nos leemos. Recibe un cariñoso saludo.
Volivar