El niño que no volvio a casa
19 de Junio, 2012 2
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Lo malo de esta historia es que muchas familias la vivieron y viven en carne propia.

Con solo 18 inocentes años de vida, se encontró dependiendo de su instinto para sobrevivir.

El desembarco, la resistencia, el tiroteo, las bombas, el miedo a la muerte, serán parte de su nueva rutina, alejado de sus seres queridos.

Las armas obsoletas, el frío y la escasa comida no pondrán freno a las agallas de este y muchos soldados.

Gustavo S, recorre con su tropa Puerto A, sabe que no es conveniente aferrarse a sus colegas, pero no pudo evitar hacer un amigo Juan B.

Después de un largo día se disponen a descansar en la trinchera o en “cuevas de zorro”, todo parece calmo, pero un segundo es una eternidad, es un ramillete de nervios, y el cuerpo comienza a notar todo ese stress.

Es notable como algunos tratan de disimular el silencio abrumador y se atreven a soltar una carcajada, mientras Gustavo da palabras de aliento a Juan quien extraña a su familia.

Tras varios días de la batalla de Puerto A, todo esta a punto de terminar, la artillería enemiga capaz de disparar a 17km de distancia, empieza a bombardear la ciudad, comienza el repliegue de la defensa de la tropa; es inminente el arribo del enemigo.

Pocas horas después el ataque cobraba sus primeras victimas, Juan fue herido en una de sus piernas, Gustavo corre a socorrerlo y lo arrastra a un lugar en lo posible mas seguro. Juan sentía que se acercaba la despedida, le otorga una carta y le hace prometer que se la llevaría a su familia.

Todo se vuelve un caos, todos se dispersan, es el final.

Juan que había sido herido en una de sus piernas, fue recogido por el enemigo y trasladado a un campo de prisioneros, allí espero hasta el día que ceso el fuego, y pudo volver a su hogar.

Gustavo S, fue héroe para algunos, amigo para otros…

Para mi fue el niño que no volvió a casa.

 

 

Tenemos los ejemplos heroicos de nuestros soldados en la guerra.

Tenemos gestos conmovedores de padres de toda condición social que no vacilaron en entregar a sus hijos, en aras de un país soberano.

 

Este relato esta dedicado a todos los padres de todos los países, naciones, que perdieron lo más valioso que la vida les dio.

2 Comentarios
  1. La guerra es la mas grande de las estupideces humanas. Un abrazo y mi voto.

  2. Boris; un gran relato que nos recuerda la crueldad del hombre, pero no del que lucha en la guerra, sino de los que los envían, de sus jefes, de sus gobiernos, pues.
    Atentamente
    Volivar, Mi voto.

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