El niño y la tortuga

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Después de la gélida temporada invernal, la capa de hielo que cubría la hojarasca putrefacta se deshizo así como así, de repente. Pájaros confusos trinaban sobre unas ramas acariciadas por la tibia solana que repuntaba por el horizonte. En la cocina pitaba la tetera. Apagué la llama y preparé la cafetera, dejando reposar los granos molidos. Los cristales se habían empañado por el vapor. Dejé todo dispuesto para el desayuno y me encaminé al granero con dos cubos para alimentar a mis cerdos. El viejo gallo se despertó con mi intromisión, dio saltitos en el lugar y después de sacar pecho, comenzó a cantar con su voz rota, melancólica, como una balada italiana. Mientras los cochinos se zambullían en la comida y el estiércol del suelo lodoso, volví a la cocina echando humo con mi aliento. Bebí mi taza de café a sorbos mirando por la ventana al potro que se alzaba torpemente a galopar por el corral. Inmediatamente recordé que había prometido a Maxi montar a caballo. Al llegar a su habitación, desplegué las persianas dejando entrar la luz.
-Vamos dormilón que ya es tarde.
-¿Tarde para qué?- reprochó enfadado. Su memoria ya empezaba a fallar con su avanzado alzhéimer. -¿Otra vez al hospital?- continuó entornando sus pequeños ojos, respirando ofuscado.
-Tienes visita la semana que viene Maxi; aparte, hoy es domingo- rezongando se levantó de la cama afirmándose con sus endebles piernas y se rascó la calva.
-¿Cuándo es mi cumple?
-Mañana Maxi.
-Cierto y… ¿María?
-Fue a trabajar- el que no la recordara, me produjo un nudo en la garganta.
Le ayudé a vestirse. Mientras él desayunaba sus tostadas, el zumo exprimido y un tazón de leche con chocolate, yo salí a ensillar los caballos; para Maxi el poni que tanto le gusta. Maxi estaba muy delicado, padecía arteriosclerosis y recientemente había sufrido un ataque al miocardio. Los médicos nos dijeron que con otro ataque de este tipo no saldría para contarlo.
Maxi me sorprendió perdido en mis pensamientos. Se me acercó con los ojos bañados de llanto y me dijo suavemente.
-Papi, no me encuentro bien, que tal si lo dejamos para otro día.
Me acerqué y le toqué la frente. Estaba tibio. Lo alcé en brazos y nos sentamos en el sillón del comedor.
-Papi, cuando muera, veré a María en el cielo ¿verdad?
-Si cariño, mamá te esperará en el cielo pero para eso falta mucho…-sentía como la garganta se me cerraba. Se me escapó una lágrima pero pude contener el llanto.
-¿Recuerdas la tortuga que tenía de pequeño?- me dijo sonriente, acentuándosele las arrugas de la cara.
-Cómo olvidarla- respondí vivazmente. Hacía tiempo que no le veía tan lúcido.
-Papi, tengo sueño…
-Descansa Maxi, papá te arropará.
-Ya sé lo que quiero para mi cumple- comentó balbuceando, los ojos se le entornaban. –una tortuga- continuó señalando el jardín con sus dedos deformes por el reuma.
-Ah ¿sí?, ¿Y eso?
-A lo mejor no es que me esté muriendo papi o convirtiéndome en un niño viejo, sino en una tortuga. Estaré arrugado, caminaré lentamente pero viviré muchos años.
-Seguramente cariño, ahora duerme…
Aquella tarde de marzo me dejó. Sus recuerdos vuelan por cada rincón de la casa junto a los de su madre. Cada día visito al poni y hasta me compré una tortuga, en ella veo reflejado al niño que tanto amé.

Comentarios

  1. J.Stark

    9 enero, 2013

    Intensísimo cuento!! Normal que le costase controlar el llanto…es una enfermedad terrible. Mi voto y mis felicitaciones por un estilo muy interesante, que engancha al lector. Un abrazo

  2. LUIS_GONZALEZ

    10 enero, 2013

    Dura y hermosa historia a la vez, me atrapó y no pude dejarla en ningún momento, te mando mi voto por ello…

  3. LUCIA UO

    10 enero, 2013

    Paul, me has hecho llorar, no puedo contenerme. Dios quiera que no sea verdad.
    Es demasiado doloroso y triste.
    ¿Es esto cierto?.Espero tu respuesta.

    Mi alma te abraza. Deseo de corazón que no sea verdad, que tu corazón no haya tenido que soportar tanto dolor, que tus niños y tu familia estén bien, saludables y felices.
    Un gran corazón, y todo mi genuino afecto.

  4. volivar

    10 enero, 2013

    Paul Devouge: uf, amigo; qué belleza, me refiero a la forma de narrar ese suceso del que, como Luci, espero, deseo que no haya ocurrido en la vida real, que sólo sea un cuento, mas, si ocurrió, que el señor Dios te permita soportar tanto dolor.
    Mi voto
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  5. Paul Devouge

    10 enero, 2013

    Gracias J.Stark por tus palabras, me alegro que te gustara. un abrazo

  6. Paul Devouge

    10 enero, 2013

    Hola Lucia, no tranquila, doy gracias a Dios que esta terrible enfermedad llamada progeria, TOCO MADERA, no ha llegado a mi familia. Me impactó muchísimo cuando vi unas fotos en la web y dije que tenía que escribir algo en homenaje a todos ellos. Es muy rara y se dan algunos casos 1 entre o millones. Muchas gracias por tu preocupación.
    Te mando un beso

  7. Paul Devouge

    10 enero, 2013

    Hola amigo Volivar, cómo estás?? cómo ya le expliqué a lucia, es solo una invención , un narración de una terrible enfermedad que lamentablemente es verídica e intratable.
    Un abrazo y cuidate

  8. lourdes lasheras

    10 enero, 2013

    Un estilo impecable, has conseguido meterme en escena desde la primera frase. Un saludo y mi voto.

  9. Eva.Franco

    10 enero, 2013

    Realmente muy hermoso, he visto muy de cerca ese extraño mal que envejece el cuerpo de un ángel. Te doy mi voto con el único corazón que te puedo entregar por la red. Besos

  10. DavidRubio

    11 enero, 2013

    Extraordinario relato. Me has hecho pasar un mal rato felicidades por ello.

  11. Lara Tierra

    11 enero, 2013

    Que bello relato, pero que triste. Tienes una prosa sobresaliente. Solo me queda seguirte para seguir aprendiendo a desenvolverme con tu facilidad, a tejer con la misma delicadeza que tú una oración detrás de la otra. Mi voto.

  12. Musa Peregrina

    11 enero, 2013

    Me encantó tu historia es mágica y las tortugas me fascinan. Felicitaciones. Mi voto,feliz años.

  13. Paul Devouge

    11 enero, 2013

    Lara Tierra, muchísimas gracias por tus palabras, me dan fuerza a seguir por este camino. Un agrazo

  14. Lu.Hoyos

    11 enero, 2013

    Mi voto también para este bello y triste relato. Saludos.

  15. Beatriz

    11 enero, 2013

    Hola Paul, no conocía esa enfermedad. Tu relato es conmovedor y cuentas muy bien la devastación de ese mal en un hijo. Muy interesante. Es bueno que con la literatura se describa y se sensibilice sobre las » enfermedades raras». Mi voto. Un beso. Bea

  16. Paul Devouge

    11 enero, 2013

    Muchas gracias Bea!!! sí, este tema me venía rondando por la cabeza hace un tiempo y no sabía como escribirlo sin dañar a nadie. Intenté hacerlo lo más suave posible.
    Un beso

  17. Julieta Vigo

    15 enero, 2013

    Hola, Paul. Lo primero que debo decir es que la historia que describes, llega a conmover. Ese es un gran logro. Transmites la angustia, el dolor del padre, así como el cansancio físico del niño y su lucidez frente a la muerte y la manera que tiene de engañarse o simplemente «aliviar» un poco a su padre. Como si le quitara hierro al asunto.
    En segundo lugar, te diría que revises los signos de puntuación: comas, guiones, etc. También aclararía antes en el relato, quién es quién. Sabemos que es su padre casi a mitad de cuento. Por supuesto, esto son solo mis observaciones. De ti depende que las valores y las adoptes.
    Pasa muy buen día.
    Saludos.

  18. Paul Devouge

    15 enero, 2013

    Hola Juleta, muchas gracias por tus palabras, me alegro que te llegará, es lo que cuenta, no??
    El tema de la puntuación no me parece que estuvieran mal. De todas maneras lo revisaré nuevamente porque a veces con las prisas es lo que pasa. Lo de quién es quién que comentas, esa era la gracias del cuento, que el lector piense que se trata de una persona mayor y no de un niño. Es por eso que no doy pistas del personaje hasta casi el final. Agradezco y valoro muchos tus comentarios.

    Un abrazo

  19. LUIS_GONZALEZ

    8 marzo, 2013

    Quisiera pedirte permiso para incluir este texto en mi próximo show en Spreaker, gracias, te mando un abrazo…

  20. Paul Devouge

    8 marzo, 2013

    Hola Luis, por supuesto. Ya me enviaras el link, please así lo miro. Un
    abrazo grande.

  21. Paul Devouge

    9 octubre, 2013

    Hola Luis, es impresionante como lo haces, eres todo un locutor y se me puso la piel de gallina cuando escuche mi cuento contado por vos. Te felicito y te agradezco de corazón lo que haces. Sigue adelante con tus proyectos que tienes mucha madera.

    Un abrazo

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