El nuevo hombre invisible
10 de Octubre, 2012 3
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Hoy es 12 de diciembre, es un día especial para Gregorio Hernández: Hoy es el día en que celebra a la virgen de Guadalupe y también es el día en el que sale de la cárcel después de pasar 4 años encerrado en ella.

A pesar de todo lo que a vivido es un hombre con fe. Siempre rezo todos los días a la virgen desde que entro al reclusorio y hoy no ha sido la excepción. La fe le ha dado algo a que a aferrarse,un motivo para despertar todos los días . La fe en la virgen le ha dado esperanza para salir vivo de ese lugar. Después de todo ¿Que es un hombre sin fe?

Gregorio esta en la calle y apenas sonríe. Entre sus brazos sostiene una pequeña estatua de la virgen que le habían regalado en la cárcel. Las cosas afuera apenas han cambiado en cuatro años. Pareciera ser que el tiempo se hubiera detenido en las calles mientras el estuvo detenido en el reclusorio. Comienza lentamente a recordar algunas cosas mientras sus ojos se llenan lentamente de imperceptibles lagrimas: El tenia 16 años el día que lo detuvieron por el hecho de encontrarse caminando una noche en la calle equivocada, en el momento que la policía buscaba una banda de secuestradores. Uno de los policías lo observo sospechoso y sin importarle nada lo señalo como miembro de la banda que buscaba a pesar de los gritos desesperados de Gregorio y sus sinceros alegatos de inocencia.

Después recuerda las torturas a las que fue sometido para que confesara un delito que nunca cometió, el juicio en el que en vano apenas pudo defenderse y finalmente su estancia en un reformatorio juvenil y el tiempo que paso en la prisión de máxima seguridad. Recuerda el llanto,recuerda la furia, recuerda los golpes que dio y los golpes que también recibió y sobretodo recuerda la navaja que atravesó en una ocasión su vientre. La cárcel lo marco de maneras imperceptibles y después el mismo añadió mas marcas visibles : Tatuajes esparcidos por todo su cuerpo; algunos con significado concreto y otros sin importancia. De pronto cierra sus ojos fuertemente y los recuerdos desaparecen, las lagrimas también. La cárcel y la vida le enseñaron que un hombre nunca debe llorar sea cual fuese el motivo.

Hoy tiene algo que hacer, una promesa que cumplir: Tiene que peregrinar a la basílica de Guadalupe y bendecir su estatua. Esa es su manera de darle gracias a la virgen por mantenerlo vivo para poder ver llegar este dia. Gregorio se siente estúpido: Apenas recuerda la manera de como salio de la cárcel pero no le toma demasiada importancia a ese hecho; de todas formas ya esta afuera. Con paso vacilante se encamina a la parada de autobuses a esperar el microbus que lo lleve a la basílica.

Han pasado dos horas y ningún transporte se ha detenido por el. No le causa extrañeza. La pinta de delincuente que tiene: Con sus cabeza rapada y su cuerpo lleno de tatuajes son suficientes motivos según el para disculpar a la gente por el hecho de negarse a proporcionarle transporte. El piensa en eso mientras observa como otro autobús pasa de largo frente a el. Eso no lo desmotiva a llegar a su destino, la fe lo impulsa a hacerlo. Se pone en marcha; el sol quema su cuerpo. Es un camino demasiado largo.

Gregorio tras sus gafas de sol nota un fenómeno extraño en la calle: La gente no lo ve. Camina entre ellos y nadie voltea a mirarlo. Todos siguen su camino como si el no existiera. Trato de hablar con alguien pero no se freno. La persona con quien quiso hablar siguió su camino y ni volteo a verlo. Trato de hablar con algunas otras personas pero el resultado es el mismo. Nadie lo escucha y nadie lo observa. Quiso mirarse a si mismo en el reflejo de un aparador de una tienda departamental pero no observa algún reflejo suyo. Gregorio se ha vuelto un hombre invisible.

Grita desesperado pero nadie lo escucha. Descubre que es inútil gritar también. Es como si alguien quisiera jugarle una broma macabra. No sabe en que momento se torno así y por que le sucedió a el. Por un momento trata de pensar que es un sueño pero en el fondo sabe que eso no es así; inútilmente vuelve a gritar desesperado y de golpe se calla. Gregorio cree comprender algo y comienza a correr con dirección a la basílica de la virgen de Guadalupe, en el camino cae de sus manos la estatua pero el no presta atención a ello. Algunos autos estuvieron a punto de atropellarlo un par de veces pero sorprendentemente no choco con persona alguna en su desesperada carrera. Después de algunas horas de correr sin cesar por fin llega frente al altar y muy a su pesar comienza a llorar.

Su atención se vuelve a un par de mujeres que se encuentran llorando y sostienen en sus manos un cuadro con la fotografía suya: Son su madre y su hermana. Gregorio comienza a comprender todo y deja de llorar de nuevo. Se da cuenta que el nunca salio de la cárcel y que la navaja que atravesó su vientre lo asesino. La fe nunca lo mantuvo vivo pero si lo retuvo el tiempo suficiente para permanecer en la tierra para cumplir sus promesas. Se da cuenta que nunca fue un hombre invisible y comprendiendo esto Gregorio Hernández desaparece.

 

3 Comentarios
  1. Interesante relato, Jhonny. Saludos y mi voto.

  2. Me gustó mucho tu relato. Mi voto y afecto. T.H.Merino

  3. Una historia urbana, que con la fuerza de tu imaginación nos arrastra a reflexionar,a pensar en el tiempo que no vuelve y este camino es sin retorno. Felicitaciones. ¿Donde andas ya no escribes tan seguido? No dejes de hacerlo aunque no compartas,permite que tu talento siga creciendo y el amor por las letras dé su fruto y te endulce esos días que no son tan buenos. Saludos paisano.

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