Valladolid – Campo Grande
Los andenes de la estación ferroviaria, estaban aquella mañana cubiertos de una espesa niebla, cuando el tren expreso hizo su entrada en ella. A esto hubo que añadir la blanca nube de vapor, que la negra máquina del convoy escupía por los laterales, en su acción de frenar.
Los familiares y amigos se afanaban, por encontrar de entre todos los viajeros a los que ellos esperaban. Del segundo vagón bajó un anciano. Lleno de curiosidad miró a su alrededor, aun sabiendo que no le esperaba nadie. Con paso cansino llegó a la salida. Al poco rato de haber abandonado la estación, tuvo la sensación de ser observado desde la distancia.
Pronto supo del porqué de aquella percepción. No muy lejos de la estación contempló la impasible estatua de Colón. Sí, ya lo sabía, era tan solo una estatua inerte, pero sintió como si ésta le hubiese reconocido. La volvió a mirar y creyó ver entre la niebla, que la estatua mostraba una leve sonrisa.
Muchos años atrás, aquel había sido el lugar favorito de Teresa y el suyo. Allí, comenzaron a compartir juegos en las noches veraniegas, mientras que los padres de ambos intentaban aliviarse del sofocante calor. Luego, llegarían las confidencias, y más tarde, acabarían enamorándose el uno del otro. Pero la vida les deparaba otros destinos. Teresa abandonaría Valladolid tras sus padres, y él acabaría marchando a Marín donde ingresó en la academia de la marina.
Desde su marcha había andado por muchos caminos. Todos ellos habían llenado su vida y dejado una huella imborrable, sin embargo en el fondo de sí mismo, sólo tenía una idea: recuperar la memoria de aquellos tiempos.
Valladolid era su ciudad. Nunca había podido olvidar sus calles y monumentos; por eso ahora en el final de su camino, había decidido volver. Se dirigió hacia el Campo Grande. Éste guardaba entre miles de historias, las de un chaval que comenzaba a desgranar su vida.
Pese a que la niebla, no permitía observar las imágenes de aquel parque, el las intuía. Su corazón latía con fuerza, tal vez demasiada, pero no podía parar. Dominado por la añoranza de aquellos tiempos, llegó a la Plaza de Zorrilla, donde nuevamente tuvo la sensación primera de ser observado ¿Le habrían reconocido?
Caminó por la calle Santiago hacia la Plaza Mayor. Al llegar allí se sintió fatigado, y viendo que la niebla daba paso a un sol incipiente, se sentó en uno de los bancos. Se quedó dormido y el sueño le trasladó, a una de las páginas negras de la historia de aquella ciudad.
“Corría el año 1559. En aquel mismo lugar, estaba concentrada en sus estrados, gran parte de la población de la villa. Se celebraba el auto de fe contra en el doctor Cazalla y su familia. Una vez oídas las partes, el tribunal inquisitorial procedió a la lectura de las sentencias. Alguna no fue del agrado del público y este reaccionó con griterío. Luego, en el quemadero de la ciudad, con el crepitar de las llamas y los gritos de los ajusticiados, se dio cumplimiento a las sentencia. La leve brisa del momento, llenó de olor las calles de Valladolid”
…
La noche ya había caído sobre la plaza, cuando un agente municipal viendo que el anciano no se movía, se acercó a él y tocándole el hombro le dijo:
—Señor ¿se encuentra bien? —la única respuesta que hubo, fue el deslizamiento del cuerpo inerte sobre el asiento.
Aquel corazón envejecido por la añoranza, no había podido soportar por más tiempo la emoción del regreso.




Farranz: muy buen relato; llevas al lector por un camino sinuoso, aunque con hermosa vegeracion a los lados, para, al final, arrojarlo por un despeñadero; lo comento, echando mano de la metáfora.
Eso, amigo, es la cualidad literaria que han tenido los grandes escritores.
Saludos
Mi voto
Volivar
Interesante relato, Farranz, saludos y mi voto.
Muy bonito Farranz. Mientras lo leía recordé y casi vi el paseo peatonal desde Campo Grande a la Plaza Mayor por la calle Zorrilla. Veo que también conoces la historia de Valladolid. Enhorabuena y voto.
Ante todo agradecido por el comentario y su correspondiente voto.
Interpreto por lo que dices que has visitado la ciudad o que eres pucelano,
Gracias por tu comentario y voto. Por el conocimiento de la ciudad interpreto que la has visitado o eres pucelano.