-Soy un unicornio, guardián de la paz – dijo la creatura.
-Pero los faunos nos han arruinado la aldea, no podemos permitir que sigan causando daños.
-Los faunos hacen lo que creen que es correcto, a los faunos no les agrada la violencia hacia los árboles, y tu gente se ha dedicado a lastimarlos.
-Pero solo hacemos lo necesario con la madera de los árboles y los faunos nos atacan sin razones – respondió el viajante.
-Veo que no entiendes lo que te quiero decir. – dijo el unicornio – Los faunos solo quieren que dejen de utilizar tantos árboles, no quieren que destruyan el bosque, ellos jamás lastimarán a un humano, ni a ninguna otra creatura, entiéndelo.
-¿Y qué debemos hacer entonces? - comentó el viajante asombrado.
-Llevate a tu gente en vuelta, si lo haces te recompensaré, es una promesa.
-¿De qué manera? - añadió interesado el viajero.
-No te lo diré, debo ver que hayas actuado correctamente. - El unicornio comenzó su partida. -Haz lo que te pido, y la próxima vez que nos veamos serás recompensado.
-¿Cuál es tu nombre? - Gritó el viajero desconfiado.
-Berkai, Berkai el unicornio – respondió. En ese momento el unicornio corrió a una velocidad impresionante, a una velocidad nunca vista.
El viajero hizo retroceder a su gente, volvieron a la aldea y él corrió a mí, me platicó todo lo sucedido en el bosque. Me habló del unicornio. Quedé muy sorprendido por todo eso, él era una persona dura, de carácter decidido, y me parecía muy extraño que hubiera cedido. Comencé mis estudios sobre “Berkai” pero no lograba obtener mucho. Sin embargo algún tiempo adelante volvió el rumor, y volvió además con algo nuevo, se trataba del oro mágico. Yo creí que todo era idea de la gente, y que en realidad no existía. Pero ahora todo era tan diferente, esos hombrecillos buscando el oro, y ahora esta niña buscando a Berkai. ¿Sería cierto? Y aunque lo fuera ¿Cómo encontraríamos a Berkai? Yo jamás lo vi, y en los estudios que realicé, nunca pude encontrar nada que me diera con él. Era una situación complicada, no podía negar mi ayuda a esa niña, así que le pedí que me llevara con su abuelo.
Al salir de casa me cubrí con varias mantas para no ser reconocido, regularmente al verme la gente deseaba que les ayudara con sus ideas vanas, así que opté por cubrirme y acompañar a la niña. Al llegar a la aldea toda la gente saludaba a la pequeña, parecía ser bastante popular, caminamos por un largo rato hasta que por fin llegamos a una pequeña casa casi al final del pueblo, ya no había mucha gente por esos lugares. Me hizo entrar a la casa. Dentro de ella estaba un señor, no mayor de treinta y cinco años.
-Es él padre, es el viejo sabio. - Dijo la niña al señor.
-Encantado de conocerlo, pero ¿Qué están haciendo aquí? Deberían estar en busca de ese unicornio.
-No es tan fácil. - añadí -Necesito saber algunas cosas que solo el abuelo podrá decirme, y así poder buscar a Berkai.
-Pero el abuelo no está en condiciones de ser visto, no tolera la visita. Solo podemos verlo mi padre y yo – Añadió la pequeña.
-Les ruego me permitan pasar, solo, estoy seguro que no habrá dificultades – Les pedí a ambos.
-Está bien, pase, pero por favor no hable acerca de los hombrecitos, ahora está muy sensible. - Me advirtió el señor.
-No se preocupe. - Entre en la habitación, al fondo de ella había un hombre sentado, de aspecto un tanto triste, me acerqué con cuidado, y logré verlo, era exactamente lo que esperaba. Extrañamente me sentí emocionado, no por su estado, sino por ser lo que buscaba.
-¿Quién está ahí?- Dijo el anciano en un tono agresivo.
-Te ruego no te asustes, soy yo el viejo Radolf – respondí cuidadosamente.
-¿Radolf? Pero ¿Qué haces tú aquí? Hacía años no sabía de ti.
-Así es, después de tanto tiempo nos volvemos a ver. He venido porque tu nieta me lo ha pedido.
-¿Mi nieta? ¿Para qué lo ha hecho? - Me dijo asombrado.
-Fue a buscarme para encontrar a Berkai, el unicornio. Pero yo no puedo llegar a él, tú eres el único que ha podido estar con él, y estoy seguro tú puedes decirme cómo encontrarlo.
-No exactamente, eso fue hace muchos años, antes de… - se guardó unos segundos en silencio – bueno, ya sabes. Desde entonces no lo he vuelto a ver.
-¿Entonces cómo pediste a tu nieta que lo buscara? - Pregunté intrigado.
-Es una niña, al entrar al bosque de cristal se encontraría con muchas dificultades, y el unicornio aparecería para defenderla, estoy seguro que sabrá que es mi nieta. - respondió.
-¿Y si no apareciera? Solo pondrías en peligro a la niña.
-Supongo que eso creyó mi hijo y por eso la envió contigo, es el único que conoce la historia además de ti.
-Te ruego que me digas todo lo que sabes de el unicornio.
Hablamos durante mucho tiempo, pero él evadía mis preguntas. No sé con qué razón lo hacía, por algún motivo no quería que yo llegara a Berkai. Pasaron algunas horas y él seguía dando vueltas, hasta que por fin me dijo cómo buscar.
-El unicornio es un guardián, no es nada fácil poderlo ver, y mucho menos si vas con la intención de buscarlo. Esto ya deberías saberlo, después de todo eres el viejo sabio, un viejo por el que la edad no pasa ¿No es así?- Bromeó -. Deben entrar al bosque de cristal, con mucho cuidado. Recuerden que los gnomos y los faunos custodian ese bosque. Cuando hayan avanzado algunos kilómetros encontrarán una laguna, es ese lugar en donde más brilla la Luna en todo el mundo, y es el lugar preferido de Berkai, seguro lo encontrarán ahí, tengan cuidado, si bien es cierto que es una criatura pacífica, pero al sentirse en peligro no sé cómo pueda reaccionar, todas las creaturas de ese bosque lo protegen.
-No te preocupes, llegaremos a Berkai y te prometo que recuperarás lo que te han robado. - Comenté en voz baja.
-Sé que lo harán, Berkai es el único que puede ayudarme. Cuiden que los canijos no los sigan, y cuida de mi nieta.
-Así lo haré – respondí con decisión. La pequeña y yo iniciamos el camino rumbo al bosque de cristal, su padre se quedó en cuidado del anciano. Durante el trayecto en salida a la aldea la pequeña me preguntó en repetidas ocasiones qué era lo que había platicado con su abuelo, pero no le respondí nada, solo que debíamos encontrar a Berkai, no teníamos otro sentido.



Precioso e intrigante; me encantan las historias fantásticas, con héroes que salvan el mundo; espero, impaciente la tercera parte.
Mi voto. Un abrazo
Gustavodeltoro: linda continuación del fantástico cuento que iniciaste.
Eres buen escritor, y te felicito.
Mi voto.
Volivar
Muy bien, si señor,mi voto