En mi pequeño automóvil venía yo de Zamora rumbo a Sahuayo.
Eran las once y media de la noche; nada tranquilo subía la pequeña montaña desde donde se veía el alumbrado público de las ciudades, pueblos y comunidades del inmenso y fértil valle productor de fresas.
La inquietud con la que iba por el cerro que hace marco a la culta y laboriosa ciudad de Jacona, se justificaba a cabalidad, dado que una repentina e intensa lluvia no me dejaba ver más que dos metros, tal vez tres, adelante de la cromada defensa del vehículo. Iba nervioso, y hasta asustado, como presintiendo una desgracia.
Un tráiler que sin duda bajaba perseguido por el diablo, al pasar sus llantas sobre un bache lodoso, me mojó hasta los calzones, pues yo no había subido el vidrio de la ventanilla por ir lidiando con los bichos que se estrellaban contra el parabrisas, en donde quedaban convertidos en amarillentas plastas.
En el estereo escuchaba, mortificado, la misa de Requiem de Mozart: “Liber scriptum proferectus, in quo totum continetur”.
-¡Caramba! –meditaba-. ¿San Pedro, auxiliado por sus amigos, escribe en un libro todo lo que hacemos en ese mundo? Hummm… entonces esos buenos hombres del reino celestial me tienen bien fichado; seguramente marcan con letras de un negro intenso los pensamientos que elaboran en mi mente las exuberancias y curvaturas de alguna bella dama.
Al salir de la zona arbolada, como el impetuoso viento había logrado meter a las nubes donde sólo él sabe, las estrellas me lanzaron sus pestañeos amarillentos, aunque el aire borrascoso que seguía aullando, traía a mal traer la estabilidad de mi vehículo.
Llegué a la pequeña ciudad conocida como Santiago Tangamandapio, y al pasar con lentitud el tope de grava enchapopotada que algún maldoso había puesto en la cinta asfáltica, de lado a lado, para aminorar la velocidad de los vehículos que entran o salen a o de la zona poblada, vi que una bella y elegante joven se levantaba de la banca de cemento que había en una pequeña chocita en donde los viajeros esperan los camiones de pasaje, yendo a recargarse en el poste del alumbrado público en donde, muy coqueta, sostenida sobre un pie, doblando un poco la blanca y torneada pierna, levantó el dedo grueso de su mano a la altura de la cabeza, pidiéndome un aventón.
-¿Se te ofrece algo, preciosa?
-Si. ¿Quieres llevarme a Sahuayo? Es muy noche y ya no es hora de que pasen los autobuses.
-Con todo gusto, súbete – le dije, abriendo la puerta, para lo cual tuve que estirarme sobre el sillón del copiloto, mostrándome sumamente amable.
Seguí manejando; ella abatió el respaldo de su asiento, y pegó las pestañas, seguramente para dormir.
Llegamos a Sahuayo, y como la mujer no abría los ojos, no le pregunté que a cuál calle quería que la llevara, por lo que llegué con ella a mi casa. Estacioné el auto en la cochera, me bajé, y le abrí la puerta.
-Disculpa, amiga, ya estamos en Sahuayo, y como no me dijiste en dónde te dejara, te traje a mi domicilio. Si te parece, puedes pasar aquí la noche; tenemos un cuarto para las visitas.
-Gracias; acepto tu hospitalidad con mucho gusto.
Entramos a la sala; la dejé en un sillón mientras subía las escaleras rumbo a mi recámara para informarle a mi esposa que ya había llegado yo de Zamora, y que le había dado un aventón a una mujer que había encontrado en el camino.
-¿Quién es? –me inquirió, enderezándose para recargarse en la almohada que había puesto contra la cabecera de la cama.
-No sé, querida.
-¿No será una de tus conquistas femeninas?
-Por supuesto que no; te la voy a presentar, y si gustas, tú misma la llevas al cuarto destinado para los que nos visitan; allí podría pasar la noche, si tú quieres. Mañana sabremos dónde vive y la podremos llevar con su familia.
Y bajé por la joven; le hice saber que mi esposa deseaba conocerla, por lo que amablemente le pedí que me siguiera.
Subió detrás de mí.
-Mi amor, te quieren saludar –en voz baja le comenté a mi esposa, que, sin apagar la luz, se había vuelto a acostar cubriéndose con la cobija para quitarse el frío. Se enderezó, bajó los pies, buscando las chancletas; se paró, y al ver a la mujer, se estremeció, muy asustada, lanzando un terrorífico alarido:
-¡No…. No… que se vaya… que se vaya lejos… no la quiero en mi casa!
-¿Qué ocurre, querida?
-¿No has visto su rostro?
-¡Por supuesto que sí, mi amor; es una bella y desamparada joven!
-¿Qué? ¡Mírala otra vez, a ver si es lo que dices!
Y eso hice; me le quedé mirando detenidamente, y fue cuando me enteré de que vestía de negro, de que con un velo del mismo color cubría su cabeza desmantelada, que en su rostro no tenía más que huesos y dos hileras de enormes muelas; que en donde comúnmente van los dientes, ella tenía tan sólo una mancha negra y pavorosa. Ah, y casi se me olvida contarles, amigos, que empuñaba una filosa y enorme guadaña.



Bueno Volivar…me ha enganchado de principio a fin.
Conforme iba leyendo, pensaba en el toque de” picaro humor” del cuento,que al final nos ha llevado al”humor negro”.¡Muy bueno amigo!
Un abrazo en la distancia.
Gudea
Querida Gudea, me dio un gusto inmenso saber algo de ti, con motivo de este cuento, el Viaje…
Eres linda, amiga, con tus amigos que te regresan un apretado y caluroso abrazo a la distancia, y cuando sólo faltan unas horas para celebrar el día del amor y de la amistad, te deseo que siguas siendo tan feliz como creo que eres.
(Aquí, en México, se celebra, y hasta se suspenden las actividades económicas. Es que somos especialmente amigueros, y amorosos, restándole importancia a la productividad… Ya sabrás cómo me ensaño contra los políticos, que se aprovechan de nuestro modus vivendi, nuestras costumbres, para sus fines,que no son otros que enriquecerse. ¿Ocurre esto en tu país, o isla, o como se llame en la geografía? Espero que no, que sólo sea un sello mexicano, un sello no para presumir, precisamente.
¿Me salí del tema? siempre lo hago cuando se trata de algo tuyo…
Atentamente
Volivar, que te felicita por los amigos que has sabido hacer, creo que con tu personalidad, entusiasta, y con las bellas letras que salen de tu pluma (bueno, ahora salen del ordenador, o computadora, o como se llame, aunque este pobre aparato nunca sabrá más que nuestro cerebro).
Estimado Volivar: me he leido tu cuento, tan rápido como mis ojos han podido, me encantó la historia tiene un muy buen ritmo, y el final es excelente. Saludos y gracias por compartir.
Nanky, querido amigo, ya necesitamos tus cuentos… espero verlos pronto para deleitarme.
Te agradezco tu tiempo para leer el Viaje… desgraciadamente un texto extenso, digo, más de lo que se acostumbra poner en la red, con la finalidad de que los lectores no se duerman o cambien a otro más corto.
Me es muy difícil adaptarme a lo actual, que para tener lectores debemos escribir sólo algunas líneas, estando yo acostumbrado a leer, por ejemplo, cuentos como Bola de Sebo, de Guy de Maupassant.
Un saludo muy afectuoso con motivo del día del amor y de la amistad. Espero que en Argentina no se paren las actividades labores productivas, porque aquí, en Mëxico, se aprovecha cualquier celebración para hacer a un lado las actividades productivas primarias: agricultura, ganadería, industria, comercio.
En fin, amigo, no podemos cambiar las tradiciones de los pueblos, y siendo así, me limito a desearte toda suerte de éxitos.
Vaya que se te extrañó en esta red.
Atentamente Volivar
Hola Volivar
Es un relato ingenioso y divertido. Uno se identifica de lleno con el narrador por la prosa tan cálida y cercana que manejas.
La anécdota comentada tiene mucho de esa actitud ante la muerte tan mexicana. Me hiciste recordar en esa dama misteriosa, a la calavera catrina de José Guadalupe Posada.
Pienso que los mexicanos que leemos tu texto, nos identificamos mucho en ese sentido tan nacional que te comento.
Muy bueno
Saludos!
ajaja me sorprendio el final pense que era otra cosa, lo cual me encanto!
Querido Volivar,aunque ya me has respondido amablemente,no he podido resistirme y vuelvo a teclear en tu “viaje”,para aclararte que aquí en España la política es algo candente, y la actitud de nuestros políticos, en general,no es precisamente algo de lo que estemos encantados.Así que ya ves que no es solo un problema de tu bello país.
Un abrazo en la distancia.
Gudea
Entre toques de humor, deseas alejarla de ti y de tus seres queridos, a la dama de la guadaña. Espero que siempre la vida sea la que ilumine tu hogar. gracias por publicar
Jesusademir: por tu comentario reafirmo la idea que tengo de tu capacidad intelectual, de tu preparación académica,y de tu capacidad literaria.
Es un gusto inmenso saber que me ha leído una persona con ese tremendo
causal de conocimientos. Y ahora que me doy cuenta de tu nacionalidad, me emociona que nuestro país tenga excelentes literatos, que no se quedan atrás de los de otras naciones, que cuentan, igualmente, con gente talentosa en extremo,como Volivia, Argentina…..
Atentamente
Volivar (Sahuayo, Michoacán, México)
Prichi8: gracias tu tu comentario, que me anima a seguir en esto de escribir.
Espero leerte.
Un saludo con motivo del día del amor y de la amistad.
Volivar Martínez (Jorge. Sahuayo, Michoacán, México)
Hegoz, mi amigo Hegoz… que alegría saber de ti. Si supieras el gusto que experimento con tu linda narrativa.
Gracias… en realidad mi esposa sigue mal, muy mal de salud. Está en terapia intensiva en la capital de este Estado michoacano, de la república mexicana.
Gracias por tus palabras alentadoras, que me hacen levantar la cabeza y seguir con mis labores cotidianas.
Atentamente
Volivar (Sahuayo, Michoacán, México)
Gudea, mi querida amiga, estimada en extremo: qué bien me siento al pronunciar tu nombre, ese nombre de una persona maravillosa, feliz, poseedora de nobles sentimientos.
Te agradezco tus palabras cariñosas, alentadoras, que tanto me sirven. Te comento que mi esposa sigue mal, mucho; está en terapia intensiva en la capital michoacana.
Ay, amiga, es terrible la vida, cuando se presentan las desgracias en nuestros seres queridos.
Volivar
“… Y eso hice; me le quedé mirando detenidamente, y fue cuando me enteré de que vestía de negro, de que con un velo del mismo color cubría su cabeza…”
Creo, Volivar, que el cuento termina en la línea citada. Lo que sigue es una explicación del texto ya terminado. Una falta de fe en la competencia de sus lectores
Aún así me gustó.
Guillermo Iglesias: gracias por tus atinados señalamientos; los tendré en cuenta.
Un saldo. Espero leerte, para deleitarme, ya que me pareces un escritor muy agudo. Con los comentarios de los compañerois nos superamos.
Atentamente.
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Esta muy bueno el final, sorpresivo, y aunque te confieso que el comienzo no me atrapo, me contenta haber seguido hasta el final que bien lo vale. Saludos
Jluismendoza: qué bueno que llegaste al final de mi relato, lo que te agradezco verdaderamente; recibe mi saludo.
Volivar