Empezar de nuevo
12 de Noviembre, 2012 6
3
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

Literalmente, porque fue así como lo sentí, como lo viví, me despellejaron, pusieron sal sobre mis heridas las que se escocieron con su contacto. Tuve un dolor que sobrepasaba ese mismo dolor, de esos momentos donde creemos que ya no es posible sentir más dolor y que lo único que queda es morir para no sentir más o quizá sufrir un derrame cerebral para que no seguir pensando o recordando.

Todo pasa y así como la lluvia que se lleva todo y de repente cesa, lo mismo el dolor, abres los ojos, amaneces a un nuevo día y zas!! se fue, ya no está, o más bien como que se durmió, nuestro cerebro pudo ante el embate descarnado de ese dolor. Las heridas se quedan y se sienten, como cuando alguien pierde un miembro de su cuerpo y a veces viene de repente ese sentimiento o fijación de que aún se tiene e inclusive duele ese espacio vacío, así mismo las heridas se proyectan nuevamente, no duele igual, pero no abandona su obsesión por nosotros, y en ocasiones también me he preguntado si somos nosotros quienes no lo soltamos.

Uno se vuelve osco, cerrado, fastidioso, no queremos más promesas, sabes que son falsas, que no se cumplen. La piel está herida las marcas permaneces profundas, punzantes, latentes; el cerebro es receptivo y se encuentra a la defensiva. El tiempo acumula capas y capas de un blindaje duro, impenetrable, hasta que un día nos damos una nueva oportunidad, revivir aquella piel casi muerta, sacudirnos el desgano y la pesadumbres; queremos aquella sensación de formar parte de…

Y vuelves a despojarte de las capas, que no es tan fácil como la primera vez, no es sencillo hay una lucha en tu cerebro entre pasado y presente; un miedo feroz que te desgarra las entrañas, no te deja respirar de repente ese “¿y si me duele otra vez?”; te corroe la angustia, el ansia pero ya no podemos regresar necesitamos respirar y sentir, y vibrar.

Yo me pregunto qué tanto hay que dar?, hasta dónde ceder?

No lo se y me encuentro en este momento otra vez desnuda completamente, indefensa y desprotegida, no tengo la seguridad de nada, sólo tengo un resabio de protección que es mi orgullo; siento que estoy en ese punto de elevación donde todo se ve desde arriba y me sigo elevando, sólo espero que ahora la caída no sea tan dura.

6 Comentarios
  1. Mariannaross,me gusto mucho tu relato,una forma muy completa de describir una caida y la fuerza interior de levantar las alas y seguir adelante.te felicito, es bello lo tuyo, lo aprecio…me he sentido exactamente asi, un abrazo y mi voto

  2. Debes amar hasta convertirte en solo amor, sin importar si te corresponden o no, porque no depende de ti, es tu capacidad de amar lo que tiene importancia no si los demás pueden o no amarte.
    El amor no correspondido duele, pero duele más estar muerta en vida por miedo a sufrir.
    El amor te hace crecer, es una de las formas más rápidas para evolucionar porque nada tiene tanto poder de enseñarte tanto y sacar lo mejor de ti que el amor.
    Ama sin miedo y si vuelves a sufrir, lo más seguro es que necesitabas esas experiencias que te harán más fuerte, saldrás renovada, si no fueras capaz de soportarlo simplemente no las vivirías.
    Un abrazo y mi voto

  3. El amor siempre es un riesgo que hay que correr para vivir plenamente. Un texto muy sentido, Marianna. Te doy la bienvenida a esta Red, te dejo mi voto y te invito a leer el articulo sobre la gran escritora mexicana Sor Juana Ines de la Cruz, que esta ya en Portada, en la sección de No Ficción. Un abrazo.

Deja un comentario