Enrique
22 de Enero, 2012 2
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Enrique es un lumbreras que tiene setenta y cinco años que ama a María Manuela; pero María Manuela es una chavalita de tan solo dieciocho recién cumplidos.

Enrique no sabe viajar en el tiempo, pero ha logrado descubrir un modo de periplo en la forma; es decir, sin abandonar el presente, en vez de viajar hacia atrás en la cuarta dimensión, (… o era la sexta?).. Lo cierto es que ha descubierto las claves para viajar hacia atrás en la forma sin salirse existencialmente de lo contemporáneo. Por esto y sobre todo porque ama muchísimo a María Manuela, sin que nadie lo sepa salvo el mismo, hoy, a día de junio de este mismo año, ha emprendido el desplazamiento desde sus setenta y cinco años de edad hasta los veinte. Ha sido un todo un éxito.

Completada la traslación en la forma, se ha mirado ante un espejo y he aquí que su cuerpo con muestras de enorme decadencia ahora luce espléndidamente púbero (en comparación), con cabellera esplendida y ojos verdes como hojitas de limonero en verano; además, psicológicamente y culturalmente no se ha visto mermado y sigue gozando del mismo pensamiento sabio y experimentado que tenia. Sin detenerse mas, ha ido a ver a María Manuela.

Se ha presentado como nieto del anciano profesor al que ella solía preguntarle dudas escolares y enseguida se han hecho amantes con visos de amigos, para acallar murmuraciones si se diese el caso. María Manuela, nunca había visto un muchacho tan atractivo como este; de manera que hoy, en cuanto el comenzó a enamorarla, no ha puesto resistencia sino todo lo contrario: se ha sentido cautivada, afortunada como si hubiese llegado hasta ella la gloria.

Este traslado, no a través de la sínfisis del espacio temporal sino a través de las otras magnitudes que constituyen la forma, es el más grande descubrimiento del que nunca se ha tenido constancia evidente, sin embargo todos hemos soñado con la idea… pero sin objetivos claros y Enrique si lo tenía. El objetivo de Enrique al experimentar ..fue ante todo pasional, necesitaba vivir el gran amor de su vida de igual a igual con María Manuela correspondiéndose, compenetrándose, amándose naturalmente con la energía o potencia de dos galaxias en atracción. La realidad de este amor ya es cuántica, grandiosa e inolvidable, pero ni puedo contar mas, ni puedo descubrir el secreto de la formula de traslación, ni dar pistas de las vinculaciones en las ecuaciones integras, ni siquiera el porqué de las aligaciones directas e indirectas de este asunto. Lo siento. Enrique no suelta prenda. Y ahí anda …callado, enamorado y hecho un toro, a sus setenta y cinco años.

2 Comentarios
  1. Muy ingenioso, lo pasé muy entretenido leyéndolo. Gracias por compartir.

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