Falgaria.com
9 de Agosto, 2012 4
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«—’Bolívar’, me decía…

—Sí, Volivar’ —se escribe exactamente al revés de lo que se piensa. Mi nombre es Volivar —hizo una pausa para dar más significado a sus palabras. Luego carraspeó— con uves y sin acento y vengo por lo del anuncio.

—¿Está seguro?

Volivar apretó los puños por debajo de la mesa, mientras miraba impotente el tablero repleto de carpetas. Muchas de ellas rebosarían de candidatos para el puesto.

— Por supuesto que estoy seguro, si no, no le haría perder el tiempo a usted —pronunciar esta frase le dio gran seguridad, de modo que se permitió apoyar ambos codos en la mesa y se inclinó hacia adelante. Se pasó las yemas de los dedos por las sienes para continuar—: además, tengo algunas ideas que le harán aumentar el número de suscriptores.

El director del diario sonrió al oír esto y echando una lenta bocanada de humo por entre los dientes, refugiados tras un espeso bigote cano, abrió lentamente una carpeta. Volivar le vio estudiar el contenido de esta, pasar unos ojos astutos y achicados por los documentos y, finalmente, cerrarla y apartarla a un lado como si ya no tuviera más interés. El currículo de Volivar quedaba a un lado, ya no suponía un obstáculo. Su brillante carrera escribiendo para diversos semanales, sus continuos intentos por superar su posición y horas y horas pegado a la máquina de escribir, quedaban apartadas, olvidadas, en un par de párrafos mecanografiados a doble espacio.

—Me alegra que venga con iniciativa, Volivar. Necesitamos gente joven, como usted, emprendedora —se recostó sobre el respaldo y alzó la barbilla para expeler más humo hacia el techo. Con él parecía escaparse también la idea de lo que quería decir mientras se formaba un silencio. Volivar miró hacia el débil neón del cielo raso sin hallar lo que el director estaría pensando. Pronto lo supo—: mire, Volivar, le voy a hablar sin rodeos —y para demostrar lo directo que quería ser, se remangó la camisa, mostrando unos brazos peludos y animales—, lo cierto es que de lo que aquí se trata es de hundir esa publicación, ya sabe —reforzó la incógnita de sus palabras con un guiño cómplice—, esos del internet que difunden textos. Escritura creativa, creo que lo llaman, ya sabe.

Volivar quedó desconcertado, se frotó los ojos, y como si un complejo mecanismo conectara a estos con su cerebro vislumbró una idea que a él mismo le sorprendió al ponerla voz de manera insegura, casi silabeando:

—¿Falgaria…?

—Exacto, Falgaria —y el director se carcajeó al repetir el nombre completo—: www.falgaria.com.

Volivar comprendió que allí algo no encajaba. Él mismo había participado en esa publicación, el director se agarraba la barriga entre risas, ahogándose con toses bronquíticas.»

Algo no encaja aquí—pensó Volivar otra vez. Alzó la vista y leyó un nombre estúpido a la derecha, algo así como lengua salvada. Se restregó los ojos de nuevo y enfocó bien la pantalla de su ordenador con esa historia titulada Falgaria.com. ¡Vaya sinsentido! Sonrió aliviado y apretando el ratón terminó con toda aquella mamarrachada. Clic.

4 Comentarios
  1. Lalenguasalvada: he leído con atención tu narrativa….
    Volivar
    (mi voto)

  2. Lalenguasalvada: ah, he comprendido… he comprendido, Lengua Salvada… pero, no lo pude digerir aquel día, 10 de agosto…¿Yo, como protagonista de una pluma tan pulcra, tan fina, tan leída?
    La Lengua Salvada… muchas gracias. Te aseguro que me levanté a las 3 de la madrugada de hoy, 19 de septiembre, para leer Falgaria. Com. y como el sueño no me manda a la cama, pues sigo analizando, es decir, leyendo amenamente tus publicaciones, para pasar muy bien el resto de la noche.
    Otra cosa (soy medio torpe: vi la banderita en tu perfil, sé que es de algún país de América, pero, ¿cuál?… cómo me gustaría saber más de ti… a qué te dedicas, cómo te llamas… si la felicidad está siempre contigo (lo que no dudo ni tantito)… en fin, que me harías feliz, más aún, al darme a saber algo de esa famosa Lengua Salvada. ¿Y por qué tal seudónimo?
    Preguntas y más preguntas, pero es que me he quedado anonadado al leer nuevamente tu publicación y saber lo que te he comentado.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  3. Lalenguasalvada: he vuelto a leer Falgaria.com. y me ha dado un gusto inmenso. Mas, aún espero alguna respuesta a mi comentario(preguntas). Un saludo. (ahora lo he vuelto a leer, porque me hace mucho bien,pues los problemas de salud familiar -mi esposa- me traen de la patada; palabras tan lindas me aligeran la carga).
    Volivar

    • Gracias, volivar, por tus siempre elocuentes comentarios. Empiezo deseándote suerte en lo personal y sobre mí poco más hay que contar: me dedico a escribir todo lo que puedo. En cuanto a mi nombre… En realidad no me llamo La Lengua Salvada, sino -y esto es una pista para que sepas de dónde viene- Die gerettete Zunge.
      Saliudos desde el otro lado del charco y gracias por leerme.

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