Felipillo
23 de Marzo, 2012 28
50
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

-Señor Martínez, no se le olvide lo que tiene agendado para hoy, 21 de marzo; que a las 3.30 de la tarde debe hacer acto de presencia en el parque Luis Sahagún, en donde el presidente de la república, Felipe Calderón, dará a conocer sus nuevos programas federales en favor de la gente humilde de Sahuayo.

-Gracias, Paty, pero le recuerdo a usted que los reportes oficiales nos los envían por correo; además, tengo otros asuntos qué atender.

-Señor, disculpe mi insistencia. Ya le enviaron su acreditación, y nuestro periódico debe de hacer acto de presencia.

-Bien, bien, señorita. Gracias. Tiene usted razón. Debo asistir.

Para serte sincero, lector, esta conversación telefónica que recibí mientras atendía a un cliente, que necesitaba publicitar su negocio en nuestro periódico, por poco me fastidia, por lo de mi acostumbrada siesta al mediodía, pero, al pensar que se trataba de una visita del señor presidente Calderón, que era mi amigo, a las tres y media de la tarde ya estaba yo formado en la cola que hacían los periodistas para entrar al parque mencionado.

Los señores del Estado Mayor Presidencial nos condujeron a nuestro cubículo ubicado en la mera entrada de la sala, pero muy retirado del estrado.

-¡Pobre del que se atreva a salir de aquí… estos guaruras se lo suenan!- pensaba yo, cámara y grabadora en mano, parado, ahora en una pierna, ahora en la otra, pues el señor presidente se tardaba.

Pero, al fin, después de dos interminables horas, se escuchó el estruendo del helicóptero oficial.

-¡Ya llegó, ya está aquí! –notificaron en el micrófono.

Encendimos nuestras cámaras, y las enfocamos a la puerta de entrada.

Cuando el “mero mero” del país pasó cerca de donde estábamos nosotros, yo, muy entusiasmado, haciendo a un lado mis instrumentos de trabajo, le grité, uniéndome a la euforia general:

-¡Felipillo.. Felipillo!… ¿te acuerdas de mí? Yo te apoyé desde que iniciaste tu campaña electoral; siempre dije que tú les ganarías a tus odiosos contrincantes… y lo lograste, o mejor dicho, lo logramos. ¿Recuerdas los artículos de alta política que semana tras semana yo escribía, poniéndote por las nubes?

Mis compañeros periodistas se daban tiempo para tomarle fotos al señor presidente, y para enviarme a mí una mirada de reproche.

-¿Qué traerá este güey? –comentaban entre sí.

Yo no les hacía caso; y como el señor Calderón no pudo saludarme de mano, dado que eran muchos los “lamebotas” que lo llevaban al estrado en un círculo cerrado, me senté en el borde de aquel cerco donde nos habían metido, y sacando una pluma y un papel, escribí:

-Felipillo, ¿recuerdas que así te decíamos cuando estudiábamos en la Universidad conocida como la UNID, que los jesuitas tenían en Morelia?

Tú y yo éramos bien cuates; qué de planes hacíamos para cuando termináramos nuestros estudios; desde entonces a ti se te notaba vocación para presidente del país; yo no aspiraba más que a ocupar una curul en el congreso de la unión. A ti, se te hicieron realidad tus sueños; yo no llegué más que a periodista, y creo que chafa (malogrado), según opinan los reporteros de otros medios. Hace unos días, cuando supe que vendrías a Sahuayo, me dio gusto; tanto, que pensé, sinceramente, lo siguiente:

- Felipillo… por supuesto que ahora sí te vas a acordar de mí; ya se va a terminar tu sexenio, pero en el año que te falta para dejar Los Pinos (casa presidencial), bien puedes nombrarme director de alguna secretaría de estado; claro que la de Seguridad Nacional te la rechazaría, porque, ya ves, ¡así les fue a los dos primeros que tuviste allí! Así es que, bien puedes descartar ese puesto para este servidor y amigo tuyo, pues, con profunda pena te comunico que no lo aceptaría; lo que no me caería mal, sería una gubernatura; me gustaría ser gobernador de algún estado de la meseta central de la nación. Pero, pensando bien a bien, y considerando nuestra amistad sincera, sin ventajas, me sacrificaría en cualquiera; te aseguro que no te haría quedar mal, ya que trataría a la gente como lo haces tú; sería una autoridad humanitaria.

Bueno, amigo; bien quisiera seguirte escribiendo, comentar de tantas cosas, platicar contigo como en aquellos tiempos, pero, al parecer ya terminaron de hablar los oradores y creo que ya te vas.

Eso escribí, amigo lector; envolví el papel; me paré; y como terminó de hablar el último orador dando por terminada la reunión, encendí la cámara de fotos, dado que el presidente ya había iniciado el recorrido de regreso al helicóptero oficial que lo esperaba en la explanada del exterior de aquel recinto.

Los señores del Estado Mayor Presidencial ya no daban tanta lata con sus rigurosas instrucciones; ya se habían relajado los ánimos de los allí presentes. Me paré en el estrecho camino por donde pasaría mi amigo; con inaudita paciencia lo esperé; se tardaba, porque se despedía de mano de los hombres, y de las mujeres, de besito en el cachete.

Por fin llegó a donde lo esperaba yo.

-¡Felipillo, qué gusto saludarte! –le dije, o le grité, eufórico-. Soy yo, Volivar, Volivar Martínez… ¿Ya? ¿Me recuerdas?

Pero, al verlo que fruncía el ceño, los que lo protegían me agarraran de los brazos, levantándome de cantarito, para dejarme por allá, muy lejos.

-¡Felipillo, Felipillo… espérame; quiero darte este papel para que lo leas mientras vuelas de regreso a la capital de la nación! –grité, desesperado.

Nadie me hizo caso; la gente se salió; ya iban a cerrar la puerta principal cuando corrí a toda prisa para yo también abandonar aquel lugar; y cuando afuera escuché la bulla de las aspas del aparato volador, preparé la cámara para sacarle fotos, pensando que así, a flachazos, podría lograr que me viera mi amigo, el señor presidente Calderón, consiguiendo que él le ordenara al piloto que esperara un poco, sólo un poco, en lo que recibía, de propia mano, el papel que yo le ostentaba al aire en agitados aspavientos.

 

 

 

 

 

28 Comentarios
  1. Tan claro como el barro. :D

    Una típica vivencia de la “polaca” en México narrada sin rodeos.

    Felicitaciones por mantenernos en ascuas hasta el final.

  2. Estimado amigo Volivar tu cuento me ha permitido evocar un párrafo de una “novela” El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl en la cual el autor cuenta su experiencia en un campo de concentración, aquí va la frase “Por lo general, sólo se mantenían vivos
    aquellos prisioneros que tras varios años de dar tumbos de campo
    en campo, habían perdido todos sus escrúpulos en la lucha por la
    existencia; los que estaban dispuestos a recurrir a cualquier
    medio, fuera honrado o de otro tipo, incluidos la fuerza bruta, el
    robo, la traición o lo que fuera con tal de salvarse. Los que hemos
    vuelto de allí gracias a multitud de casualidades fortuitas o
    milagros —como cada cual prefiera llamarlos— lo sabemos bien:
    los mejores de entre nosotros no regresaron.” En analogía con tu cuento, la arena política es muy similar a la lucha por la supervivencia en un campo de concentración, los mejores no llegan. Me gustó mucho el cuento, y mira tus letras dónde me han trasladado, es una gran virtud despertar sentimientos en otro muchas veces no buscados, pero el despertarlos creo que es fantástico, por lo tanto, te agradezco sobremanera tu relato. Un gran saludo desde Buenos Aires.

  3. VOLIVAR, ME HAS DEJADO UN SABOR AMARGO, UNA SENSACIÓN DE CORAJE, REALMENTE ESTE RELATO ME LLEVA A RECORDAR, PERO QUE PUEDO DECIRTE, ESO SE REPITE EN TODOS LOS LUGARES DEL MUNDO.
    BUENO LO IMPORTANTE ES QUE SE RECUERDE AL FELIPILLO EN LA UNIVERSIDAD Y ALLÍ, HASTA ALLÍ, PORQUE SI RECORDAMOS A FELIPE COMO EL DE AHORA OBTENDRÍAS UN MAL SABOR Y TU CUERPO Y ENERGÍA SE SENTIRÍA MAL, HAY QUE VER LA VIDA CON ALEGRÍA Y CON MUCHO ENTUSIASMO.
    UN ABRAZO, ME GUSTÓ.
    NATALIA

  4. Muy buen relato mi amigo!!!

  5. Encuentro sentido del humor en tu relato, Volivar. Principalmente cuando el protagonista imagina todos los cargos que puede ocupar. Un humor irónico porque se mezcla con la realidad: el poder aleja a quienes lo ostentan del común de los mortales, sin importar ningún tipo de consideración ética o sentimental.

    Me gustan tus historias. Sigue escribiendo.

  6. Tuve el honor de leer tus letras. La historia atrapa, hace que el lector lejos de disipar su atención lo matenga atento. Una triste realidad contada con un toque de comicidad. Impecable texto.

  7. Vaya con el Felipillo, ¡¡se las trae!!. Me ha gustado mucho tu relato Volivar, sobretodo el lenguaje que en mi caso es desconocido en algunos momentos, pero están bien aclarado, se agradece . Un abrazo

  8. Soraya: te agradezco que me hayas leído, a pesar de los términos, o localismos.
    Amiga, entiendo que no comprendas algunas expresiones, y, te aseguro que a mí me pasa lo mismo al leer lo que escriben en España, en Argentina, pero, nos entendemos y de eso se trata, de que la comunicación nos una, para superarnos mutuamente.
    Atentamente.
    Volivar.

  9. Alejandra: esas palabras, considerando de quien vienen, son tan valiosas que mi entusiasmo se transporta a regiones de ensueño. Gracias.
    Volivar.

  10. Luisa Gantes Mora: amiga, había pasado el tiempo y no sabía de ti; así es que, al ver tu comentario, y al leer tu nombre, me alegré mucho.
    Qué felicidad la que hoy he tenido: ¡Imagínate, tú, ocupada en mis narraciones…! Y más, que te hayan gustado.
    Volivar

  11. Prichi8: qué bueno que nos una el gusto por la literatura. Qué bueno saber que me hayas leído. Gracias. Estaré pendiente de lo que pongas en la red.
    Un abrazo a la distancia (recordando a nuestra amiga Gudea de Lagash).
    Volivar

  12. Natalia Villalva, mi gran amiga… te admiro, me distraigo mucho cuando leo lo que tú pones en la red; y ahora que sé que me has leido, te agradezco inmensamente el emotivo comentario.
    Así, con tan excelentes amigos, con compañeros tan ilustres, cultos y sensibles, seguir en esto, es maravilloso.
    Atentamente
    Volivar

  13. Nanky: para este amigo tuyo, es maravilloso recibir un comentario tan alentador salido de tu pluma literaria que, ahora anda por las nubes, a raiz de tu última publicación…
    Lo que trato, es de no quedarme atrás, amigo muy estimado; intento seguir tus pasos literarios, pero parece que aceleras la carrera en cada narración.
    Gracias, estimado Nanky.
    Volivar

  14. Lot Alkef: así es, amigo muy estimado; esos políticos nuestros nos traen de cabeza, y nos tratan como les da la gana.
    ¿Qué ha pasado con tus planes de trabajo literario?
    Te agradezco que me hayas leído.
    Atentamente
    Volivar

    • Los planes continuan mi estimado Volivar.

      Voy lento, pero en movimiento constante. Combinar un empleo de tiempo completo con la literatura no es tan facil.

  15. Un relato que invita a reflexionar sobre una lamentable realidad de la condición humana, como es la del cambio radical que afecta al hombre cuando ostenta una posición de poder (cualquier posición, desde la de presidente hasta la de empleado municipal) Muy bueno tu escrito.

    Saludos!

  16. Lobolejano: gracias; siempre estoy esperando lo que escribes, porque se aprende mucho de los que saben.
    Atentamente
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  17. Volívar, el poder puede distanciar a dos seres,maxime cuando nos transforma en seres frios, inhumanos, donde los recuerdos los borra la soberbia. Esa crónica amarga, casi trági-cómica, que al principio no hace sonreir, con esa persecución y que luego nos hace aterrizar de sopetón en ese caldo espeso que significa el poder. Pienso en cuanto mal puede hacernos al situarnos en un falso pedestal, donde repito, la soberbía le gana a los corazones buenos. Felicitaciones hermano, seguimos leyéndonos.

  18. Hegoz, es un gusto saludarte y, muchas gracias por haber leido esto.
    Un comentario tuyo, logra elevar el entusiasmo.
    Gracias, amigo.
    Volivar

  19. Algunos seres humanos suben a lo más alto en un helicóptero y ya no bajan jamás…
    Saludos.

  20. Me ha gustado mucho la imagen de Felipillo en el helicóptero, en realidad ya se había subido en la universidad. Felicidades Volivar.

  21. F. Javier Valero: amigo, un gusto saludarte, y aprovecho la ocasión para agradecerte inmensamente que te hayas ocupado de lo que publiqué o me pubicaron en esta red Falsaria, que tanto bien está haciendo, pues los que nos dedicamos a escribrir, tratamos de superarnos, considerando que nos puede leer gente muy culta, como tú (A juzgar por tus narraciones, que sigo con entusiasmo y alegría).
    Volivar

  22. Muy buen cuento. En todos los lugares pasa lo mismo. Los politicos se llegan a creer como de un mundo distinto al de los demás. Un saludo.l

  23. Alca: no te imaginas la alegría que me has proporcionado al saber que has leído mi relato.
    Ahora te diré algo personal: creo que por un tiempo estaré retirado de esta hermosa red, donde tantos de nosotros nos hemos convertido en verdaderos amigos; es que, la muerte parece que quiere entrar en mi hogar… las sombras, los rayos y estruenos de una horrible borrasca están sobre mi casa… mi esposa está mucho muy mal…
    Ya sé que aquí no es espacio para lamentos personales, que sólo debemos de tratar temas literarios… pero, somos humanos… y a los humanos nos ataca de fea manea la fragilidad, la vulnerabilidad.
    Gracias, por tu apoyo; yo, por desgracia, he criticado a mis amigos; les he dicho que les falta estudio de la ortografía, pero, mis comentarios sólo han sido provocados por la intención de que defendamos nuestro bello lenguaje; de que lleguemos a ser buenos escritores.
    Un saludo muy afectuso.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  24. Siento mucho lo que me cuentas. A mi no me parece mal que comentes temas personales, sobre todo si es un tema tan doloroso. Si vas a dejar esta red por un tiempo esperamos volverte a encontrar por aqui lo antes posible. Te mando todo mi apoyo moral en estos momentos y un cordial saludo.

  25. Alca, mi estimada amiga, no había tenido tiempo de agradecerte ls emotivas expresiones que me enviaste hace unas semanas; tuve que salir de urgencia a la ciudad capital de mi Estado, Michoacán. Por fortuna ya se ha diluido la borrasca que se cernía en mi horizonte, y mi esposa se ha recuperado.
    Gracias infinitas por tus nobles sentimientos. Espero recuperarme en la lectura de lo publicado últimamente. Seguamente habrá algo tuyo que yo leeré con gran entusiasmo.
    Un saludo desde estas lejanas tierras michoacanas de la república mexicana.
    Volivar. (Sahuayo, Michoacán, México)

  26. Me gustó muchísimo tu escrito, Volivar. Pasa en todos los países latinoamericanos, no? No es mi estilo pero entiendo que has logrado el tuyo con creces. Además se ve que tenés pasta de cronista periodístico. Un abrazo

  27. Lidyfeliz: ¿es posible tanta alegría, esa que me causa tu hermoso comentario? me siento realizado con saber, nada más con saber que a tí te gusta lo que escri bo.
    ¿Cómo agradecerte? Un “gracias”, sencillo, es poco. Habría que buscar otro término que expresara más, mucha más emoción.
    Volivar

Deja un comentario