Habitación sin ventanas
6 de Octubre, 2012 3
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— ¿Puedo repetirme su sueño? ­—pidió el doctor.

— Estoy dentro de esta misma habitación y miro a través de una ventana. Eso es todo —respondió el joven

— ¿Se encuentra solo?

El joven lo pensó un momento.

— Sí— respondió.

— ¿Qué es lo que ve afuera?

— No lo sé porque la ventana está ennegrecida por la suciedad. No puedo ver con claridad el exterior

— ¿Y cómo es la habitación por dentro?

— No lo sé tampoco, recuerde que estoy mirando hacia afuera

— ¿No ve acaso el reflejo del cuarto interior en la ventana?

— No de ningún modo. Le digo que la ventana está sucia.

— No es mucha información, verdad, ¿no podría cooperar un poco más?

— Le aseguro que lo estoy intentado.

— Bueno, inténtelo más fuerte. Concéntrese.

— Bueno, mire, quizá veo mi propia imagen reflejada en la ventana.

— ¿Quizá? ¿Es que no está seguro?

— Sí, sí que la veo—admitió le joven.

— Bueno —dijo el doctor cambiando ligeramente el tono de su voz— eso es un progreso. ¿Y cómo es esa imagen?

— Bueno, nada clara. Es transparente, contornos borrosos, una fantasmagoría. Es como si me estuviera viendo en un espejo distorsionado

— ¿Y qué espejo no lo es? No analice tanto. Dígame las cosas tal cual las ve.

— Ese es el problema, porque lo veo es a un desconocido. Un parásito que suplanta mi verdadero ser.

— Ya —dijo el doctor algo desilusionado— de eso ya creo que ya hemos hablado bastante, y así no vamos a llegar muy lejos.

— Bueno doctor, de verdad me estoy esforzando.

— Espero que de verdad sea así ¿Ha leído la lista que dejé ayer?

— Sí.

— ¿Y bien?

— No sé porque me la dio a mí, los nombres no me dicen nada.

— Pero ya antes admitió que los conocía ¿no es así? Todos fueron torturados y muertos por usted.

— Sé de personas, no de nombres. Además, todos pertenecen a un tiempo anterior, genésico. Antes de mi renacimiento. Yo era otra persona así que es como si yo no los conociera.

—Veo que tiene la lista en su mano. ¿Podría verla?

El joven miró sorprendido el trozo de papel como si no supiera que lo tenía. Luego, con algo de reserva se lo entregó al doctor. Este le echó una rápida ojeada. El joven había tachado algunos nombres, en otros en cambio había hecho dibujos. Las letras esbozaban rasgos que formaban cuerpos y rostros. Eran casi infantiles y muy perturbadores: asesinatos, mutilaciones.

— Tendrá mucha tarea analizándolo ¿No es así?

— Quizá —dijo el doctor—. Pero tal vez no diga nada importante.

— De cualquier modo se tomará el tiempo en averiguarlo.

— ¿Sabe?, ocuparme de usted no es lo más único que tengo en mi vida.

— Quizá, pero seguro que es lo más interesante.

El doctor se quedó callado buscando una respuesta. El chico, se levantó volteó el rostro y se quedó mirando hacia la pared lo que el doctor aprovechó para salir: estaba molesto, ya había perdido suficiente tiempo. El chico escuchó la puerta cerrarse y recordó que en su sueño también había aparecido el doctor pero eso él no tenía porque saberlo.

3 Comentarios
  1. Buen relato, Gunga Din. Felicitaciones y mi voto.

  2. inteligente y ágil diálogo, engancha hasta el final, por eso tienes mi voto
    Un saludo, Jose María

  3. Interesante relato. Inquietante narración.
    Saludos y mi voto

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