Abrió la puerta y como siempre un ligero aroma a canela lo recibía al entrar a casa. Encendió la luz. Paseó la mirada por el comedor y la sala—¡Vago!—Pensó. Se quitó su abrigo y lo colgó en el respaldo de una silla. Caminó a la cocina, a tientas encendió la radio y giro el dial al azar. Se detuvo en una estación donde daban las noticias del día. Tomó un pocillo de peltre sobre la pequeña estufa sin horno, la llenó de agua de la llave y la puso al fuego. Tomó su taza de una pequeña alacena y la llevó a la mesa. Regresó a la cocina, por el café y dos terrones de azúcar y de vuelta a la mesa. Giró sobre sus talones y de un cajón de la vitrina sacó un mantel de palma entretejido con cuadros color avellana y chocolate. Se quedó de pie, mirando las cosas en la mesa, miró la sala; hacia tanto que no se sentaba en su sillón. Bebió a sorbítos su café.La luna llena entraba por la ventana de la sala y se pegaba a los muros de pintura vieja. A través de los muros se podían oír los ruidos de las casas contiguas. Risas de niños, pasos, puertas que se cerraban y abrían de un tirón y arrogantes llantos berrinchudos. Pero él, veía las motas de café en el fondo de su taza. No necesitaba mirar alrededor para saber que no había nadie en la sala o preparando algo en la cocina, nadie subiría corriendo las escaleras, ni azotaría las puertas de las recamaras intactas de arriba, sin nadie que las necesitara desde hacía tanto.
De pronto en la ventana de la sala, apareció un gato gris a perlado, con sus ojos de un azul cielo brillante. Lo miró fijo por unos instantes y después se deslizó con elegancia al suelo. Abrió su hocico en repetidas ocasiones, pero ningún sonido escapaba de su garganta. Era un gato mudo. —¿Donde anduviste?, ¡! Eres un vago, Humo ¡!—Le dijo. El gato a veces eso parecía, una enorme bola de humo, porque no hacia ningún ruido, sólo parecía flotar de un lado a otro, hasta que se echaba en su lugar favorito; un raído brazo del sillón. Tomó su taza vacía, la lavó con calma. Guardó todo en su lugar. Sirvió leche en un platito y croquetas en otro. Humo se des-esperezo, lamió sus patas y con éstas se froto la cara, bajó del sillón estirando cada parte de su cuerpo y fue directo a beber leche. Él miraba a humo con una sonrisa triste en su rostro— ¡Sí al menos maullaras! —. Apagó la radio. Tomó su porta velas y lo llevó a la mesa, sacó una cajita de cerillos de su abrigo y las encendió. De un cajón sacó su vieja libreta y su pluma. Apagó la luz y se sentó a la mesa.
Una casa nueva apareció ante sus ojos, los tímidos lengüetazos de las flamas, llenaban de una extraña vida todo lo que antes era vacío, hueco e inanimado. Juegos de luz y sombras se paseaban cómodos por todo el rededor. Humo de un salto ágil, subió a la mesa y se recostó como siempre frente a él enroscando su cola bajo su cuerpo. Extraños personajes, uno a uno, poco a poco, aparecían en la casa. Algunos se sentaban en la escalera, otros corrían al rededor de la mesa y unos más brincaban en los sillones. La pluma se deslizaba por el papel como si patinara en una enorme pista de hielo. Uniendo letras en palabras, palabras en oraciones, oraciones en textos que cobraban vida en los muros de la casa, como si pintara sobre ellos.Se formaban jardines hermosos, árboles inmensos, selvas completas, llenas de animales extraños y sonidos vivos. O algunas veces, era un cielo increíblemente azul, con nubes de alebrije, o cielos oscuros inundados de estrellas y planetas de colores con seres que solo eran conocidos en sueños, con sus lunas de fuego, o de hielo. Otras veces era la ciudad gris, enorme y miserable, dónde se formaban sus calles del centro o plazuelas con sus iglesias y parques al frente, llenas de vendedores de todo tipo de mercancías. Otras veces eran ciudades antiguas, de grandes avenidas empedradas, monolitos enormes con escritura antigua. Islas pendiendo en el cielo con sus cataratas de valsamos benditos de pecado. Pero lo que más le gustaba era cuando se pintaba el mar… el mar inmenso, imponente. Con olas enormes y una fuerza que le hacía a veces, detenerse en la escritura; y contemplarlo como si estuviera hipnotizado, admirando una puesta de sol o el reflejo de la luna nueva en todo ese inmenso y palpitante lienzo negro. Respiraba la brisa que se desprendía de los arrecifes imperturbablemente húmedos, como un beso eterno. Por unos instantes al menos mientras durara la luz de las velas, era el hombre más feliz del mundo; porque estaba rodeado de tantas cosas, de tantos seres que él; como científico loco había dado vida. Y vaciaba su soledad en cantaros sin fondo. Cada día alguien nuevo, correteaba por la casa uniéndose a los demás. Hasta que la luz de las velas se consumía por completo. Entonces cerraba su libreta, y todos lentamente volvían a ella. A tientas arrastraba sus pasos a su recamara vacía, pero está vez no. Esta noche esperaría a la muerte en su viejo sillón. El silencio le hablaba arrullándolo. Humo se escurrió entre los rayos plateados de la luna, se echo en el brazo del sillón. Él lo acariciaba hasta que desapareció en la oscuridad, por que Humo también era una historia, una hermosa historia que le hacia compañía y le mitigaba la soledad, hasta que se quedaba dormido…ya con humo entre nosotros cerraba la cubierta y el silencio era luz de sueños………
Osorio…….



Hola, Osorio. La coma que separa “hola” y “Osorio” es necesaria. En la frase “Eres un vago Humo” también debería estar antes de Humo. El vocativo es lo que tiene…jejeje… espero que te haya servido de ayuda, por cierto, me encantó tu relato. Saludos y voto.
Una historia muy bien narrada, con un toque de misterio,con figuras descriptivas maravillosas que dan rienda suelta a la imaginaciòn. Me hizo recordar a mi gata vudù y su enìgmatica presencia. Gracias por compartir,tienes mi voto,besitos.
Gracias Diego por tu visita, ya corregí, me alegra te haya gustado el texto….saludos….
Gracias Querida Musa Peregrina por tu valioso comentario, también a mi se me figura tu niña vudú, con sus pasos finos y sus locuras, gracias tu presencia es siempre una alegría y una motivación. que tengas una tarde increíble….besitos….TQM…
Gracias corazón que tengas lindos sueños, yo aun iré por los tejados a perseguir a esta malandrina,que se me ha escapado… Besitos.
ME ENCANTÓ TU GATO OSORIO CON COMAS O SIN COMAS
Gracias cariño, bonito mensaje para comenzar el día, volveré pronto….seguro esa vudú esta confortablemente dormida en su canasta, después de la corretisa
….TQM……Muchisimo……
Gracias Salamandra un placer tu visita y compañía…gracias…..que tengas un gran viernes……saludos….
Precioso relato; en numeross ocasisones paliamos la soledad con los personajes de nuestros cuentos.
Un abrazo y mi voto.
Creo que esos personajes siempre están acompañándonos, por que tienen un poquito de nosotros mismos….gracias Cenicienta por tu comentario…..saludos….
Muy buena historia amigo mio… Saludos!
Muy buena y respetada tu visita Robert….gracias….
Delicada y sensible historia, Osorio. Te felicito y mi voto