No sé su nombre, incluso tengo dudas de que exista en el mundo real y no sea más que uno de los personajes que mi cabeza produce para hacer más llevadera esa sensación que siempre me ha acompañado desde que asumí que el mundo es demasiado complejo para entenderlo en una sola vida.
Por eso yo la llamo “Imagine”, aunque ella todavía no lo sabe o quizá sepa más que yo y por ello ha decidido presentarse en mis ilusiones, porque la necesito, tomando como suyo ese anhelo que Lennon nos legó con su canción.
Desde hace unos meses tengo la estrella de cruzarme con ella casi todos los días. Con su ensortijado pelo rojizo, sus orejas siempre alerta; no enseña sus dientes de forma amenazadora, con el tiempo me he dado cuenta de que es una sonrisa y no se la regala a cualquiera.
La conocí esperando al verde de un semáforo, el que está justo delante de la playa, su determinación me animó a observarla. Delgada pero no famélica, aristocrática, firme sobre sus patas, ágil y segura de si misma. Todavía no ha encontrado a un dueño que la merezca y por eso no luce collar.
La vi bajar a la playa y recorrer la orilla, una y otra vez, con una carrera elegante alzando su morrillo aún joven para atrapar la brisa cargada de sal; por fin se detuvo, y durante unos minutos ladró a todas las olas que terminaban su viaje en esa parte exacta de la arena que ella había escogido. Acabada su oración dio media vuelta y abandonó serenamente la playa con el paso orgulloso que acompaña al deber cumplido.
Al volver, el mismo semáforo, siempre esperando al verde, no quiere conflictos con las autoridades de nuestro mundo. Atraviesa el barrio con dignidad, sin prisa y sin miedo, y de repente desaparece.
Todos los días repite el mismo ritual, a la misma hora, la misma carrera por la playa, el mismo punto donde lanzarle al mar su saludo, su canto de libertad. Ahora cuando nos cruzamos ya me mira, me conoce, yo creo que sonríe un poco más con el orgullo de sentirse admirada, pero nunca se detiene.
He preguntado por todo el barrio: los bares, la mercería, la farmacia, incluso al chino de la esquina, a mis amigos Ismael incluido, pero nadie la conoce, nadie parece haberla visto jamás. Solo yo sé que es real.
Sueño con el día en que me dedique el primer saludo, una mínima conversación que me admita a compartir su dignidad, a saborear su felicidad, y sobre todo que me permita acompañarla en su ritual.
Sueño con poder ladrarle, algún día, al mar en su compañía, pero mayormente sueño con que me ayude a entender por que lo hace.



Una bella narración y un canto de respeto y admiración a todos los grandes amigos del hombre…ellos ya aprendieron a respetarnos…nosotros aún no, pero somos más torpes, besos querido amigo.
Mucho nos queda por recorrer para equilibrar nuestra alma con su sabiduría. Quizás exista otra vida con nuevas oportunidades.
Un Fuerte Abrazo Amerika.
Muy bonito relato. Saludos.
Como todo aquello que nos hace reflexionar, siempre resulta agradable.
Gracias por tu compañía Vimon.
Bonito. Un saludo.
Gracias por dedicarle unos minutos, Manuel.
Un Abrazo
Me encantó el relato, sublime la utilización de la canción de Lennon. Pero no estoy seguro de que la imagen sea la indicada, creo que el relato está mejor solo, es mi humilde opinión.
En todo caso, gracias por compartirlo.
Encantado por tu comentario Cristoleon666. ¿La imagen? Cuando coloqué el primer artículo me recomendaron adjuntar una imagen. intento aprender de todos, ¡pues imágenes!
A mi en concreto esta sí me gusta, será mi amor por los animales…
De todas formas, gracias. Seleccionaré mejor a partir de ahora.
La imagen es preciosa, la narracion sublime. Narración e imagen se complementan como anillo al dedo. Se nota el amor que sientes por los animales. Este relato emana sensibilidad por donde quiera que lo leas. Precioso oscardacunha. Como siempre te digo, y te lo digo de verdad, leerte es pasear contigo por los lugares que describes, por un momento hasta he podido oir ladrar a Imagine.
Gracias por tu positivo comentario, me abrumas. Un placer compartirlo contigo y me alegro de que hayas “sentido” a Imagine.
Un Abrazo Erg
Es muy bonito. Me gusta. Es ligero en más de una forma, pacífico. Transmite paz.
Sólo te diría que cheques los signos de puntuación. El último porqué creo que debería ir escrito así: porqué. Ya que se refiere a el porqué de algo.
Tienes razón Gllamphar, lamentable error. Todo escrito debe ser revisado, sobre todo si responde como en este caso a un impulso, pero mi ansia por compartir me traiciona.
No obstante gracias por tu aportación, por tu comentario, y tu compañía.
Un Abrazo
Un comienzo y un final espectaculares.
“Sueño con poder ladrarle, algún día, al mar en su compañía”
Me ha gustado mucho, Oscar, esa intimidad que da el hecho de que sea sólo el personaje quien parece conocer su existencia.
Un abrazo,
Luna
El día que consiga que mi Imagine me trasmita su secreto prometo compartirlo contigo.
Un Abrazo y gracias por tu compañía.
Es interesante la manera de ponerse en el lugar del perro, y dar vida a las cosas que podrían estar pasando por su corazón y su mente. Por un instante nos olvidamos que ellos…¿no sienten? y que…¿no piensan?
Sienten, piensan, y muchas veces padecen nuestra brutalidades. Siempre consideramos el mundo como nuestro, y nos adjudicamos el derecho para destruirlo. Si los dioses del olimpo decidieran cambiar las cosas de lugar y darles a ellos nuestras capacidades seguro que tendríamos un mundo mejor. Incluso siendo nosotros las mascotas…merecería la pena.
Siempre compare el amor que trasmite un animal al que trasmite un niño pequeño. Tan cálidos, tan buenos.
Tu relato se respira, es palpable y admirable. Ojalá que trascienda, que lo conozca mas gente, que se enamoren del simpático personaje tal como lo hice yo.
No me sorprendería en absoluto que este texto haga reflexionar a mas de uno y contribuya a cambiar, en parte, la amarga realidad que les toca vivir a nuestros hermanos animales…
Pero como bien dices: “Quizás exista otra vida con nuevas oportunidades”.
Quizá sea así… Quizá necesitemos vivir otras vidas para llegar a ser tan puros como ellos. Saludo (:
Gracias Gekka, comparto totalmente tus sentimientos hacia estos seres tan generosos que intentan enseñarnos a vivir, inútilmente muchas veces.
Sigamos soñando e invitando a otros a compartir esa utopía y hacerla realidad. ¿Te la imaginas?
Un Abrazo
Buen relato. Bien narrado. Un saludo.
Gracias por tu compañía.
Un Abrazo
Las casualidades no existen… Y estos encuentros no lo son tampoco
Muy bello oscardacunha.
Besos, NoëlleC
Yo tampoco creo en las casualidades, algún día hablaremos de la sincronicidad.
Besos Noëlle.