Imperdonable
14 de Septiembre, 2012 5
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La respiración entrecortada. Las manos sudorosas. Sintió comezón en el cuello. Definitivamente estaba nervioso. La frutilla del postre fue cuando se acomodó los anteojos por cuarta vez.

Se encontraba frente a él la chica de sus sueños, a la que había estado amando desde hacía ya 4 años. Angelada, el cabello ondulante, la piel tersa, los rasgos finos. Su mirada implicaba cierta decepción y recelo.

Es que él la había engañado. Él no supo cuidarla cuando tuvo su corazón en las manos y la perdió en un impulso influenciado por el alcohol y las frustraciones de su vida laboral al acostarse con la prima de un amigo.

Ella no quiso saber nada de él, lo veía como un cuerpo muerto sin alma. Se le revolvió el estómago cuando se enteró de la infidelidad por parte de él aquella noche. Peor aun fue haberse enterado por terceros… Terceros que luego la humillaron y la ubicaron en el ojo de la tormenta por ser, básicamente, cornuda.

Y ese día, tres años más tarde, en los que él hizo hasta lo imposible para recuperarla, en los que ella no respondió ninguna carta, mail o llamado; tres años después, allí se encontraban, cuando ella finalmente decidió darle la oportunidad de explicarle la sucesión de los hechos.

Ella no habló pero le indicó con la mirada que, o hablaba de una vez, o callaba para siempre.

Él contó todo tal cual había ocurrido, con lujo de detalles. Ella lo escuchaba mientras él, al sentir la frialdad de su mirada, balbuceaba y sudaba al relatar su engaño.

Terminó de contar su historia, suspirando, como si se sacase de encima un lingote de plomo de 25 kilos.

Ella no demostró respuesta alguna. Lo miró fijo sin parpadear por unos instantes, se dio vuelta y comenzó a retomar el camino a casa.

Él le preguntó si no iba a decir nada; ella sonrió irónicamente, y le dijo que debería estar agradecido que le dio esos minutos para explayarse, y que ahora sí no quedaba más que hablar.

” - Una infidelidad es imperdonable. Hayas estado borracho o depresivo, siempre hay una parte consciente en tu mente, la cual hace que sientas remordimiento por el resto de tu vida. Porque si de verdad me amaste, no te hubieses refugiado en los brazos de una cualquiera para descargar tus penas. Yo era la que estaba ahí para apoyarte, y no me supiste valorar. Sabés, nadie es esencial en la vida de uno. Por lo menos vos no lo sos en la mía.”

Habiendo dicho eso, ella se fue sin mirar atrás ni una sola vez. Él, dándose cuenta que no tenía a nadie, lloró desconsoladamente en medio de la vereda. Al cabo de media hora, se secó los ojos con la manga de su campera, dio media vuelta y se dispuso a cruzar la calle, sin darse cuenta que los coches venían a toda velocidad…

5 Comentarios
  1. Buen relato, Noelia, con un final inesperado. Saludos y mi voto.

  2. Muchas gracias! Saludos :)

  3. Estoy de acuerdo con la protagonista. En cambio él perdió el amor y ahora va a perder la vida. Algunos errores se pagan caro. Este relato invita a pensar en ello.

  4. Noelia623: con este relato te has descubierto como una gran escritora; sabes llevar por donde te da la gana al lector, y al final lo dejas en un precipicio, en donde se hunde de cabeza, y si te da la gana, le das unas alas para volar a las regiones donde reina la luz más transparente.
    Te felicito, y admiro tu estilo. Pero podría aconsejarte un pequeño estudio a la sintaxis, para que fueras una formidable narradora, tremendamente leída.
    Mi voto
    volivar (Jorge Martínez, Sahuayo,Michoacán, México)

  5. Ay, muchas gracias a ambos! Me alegro que les haya gustado!!

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