Como un zarpazo. Duerme el sexo en mis recuerdos; diurnos y nocturnos. Despierta de un sobresalto en plena erección. El corazón tiene tatuado el filo de tus uñas, que histéricas, me amaron al esconderme entre tus piernas. Permitirme tu interior, tu calor, tus caricias, tu mirada deseándome, aterra. Empequeñece tu presencia. Me enfrento cobarde a tu piel tersa y desnuda. Me abraza y me embriaga la duda del hundirme o huir. Sus ojos ciegos de excitación. Lacrimosos; abruman. Me enredan las sábanas que desconozco al amanecer. Roja nuestra piel de enzarzarnos en un sexo ahogado. Nos gastamos tanto, que el espejo se avergüenza de mi visibilidad. Necesito un momento más de ti para saber de mi realidad. Sentirme dentro de ti es un veneno adictivo. Nada cura la adicción. Lo echo de menos. Nadie lo sabe, sólo tú y yo. Nadie nos identifica. Nadie nos imagina. Nadie escucha ese instinto que gime en la eyaculación. Abrázame, duerme conmigo. Necesito recuperar la visibilidad y de nuevo hacerte el amor.
Lo difícil del sexo es que no es fácil. El puzzle requiere las piezas exactas para evitar que el dibujo parezca forzado, roto o incompleto.
Acuchilla el miedo doblándome el estómago. Ronronea entumecido al recordar y despertar. Perdido sin tu piel en esta amplia cama de domingo. Necesidad de desaparecer contigo. Cierro la maleta y corro en tu búsqueda para huir. Necesidad de soledad contigo. Necesidad de bailar en nuestra respiración mientras sólo nos une la humedad. Porque si es necesario gritar, que únicamente sea porque estalla la batalla de una pasión turca imposible de parar.
Los cruces entorpecen el camino. Construyen una duda. La tentación de girar. Desviar el destino porque aburre la rutina de la misma dirección. En este punto de inflexión, en el que tu ausencia duele y escuece como un filo envenenado de ti, abandonando milímetro a milímetro la herida de mi piel, me aferro a tus dedos. Tú decides. Yo me dejo llevar; pero sólo si es contigo.
Deseando desabotonar tu ropa. Deseando el beso que desordena el ritmo pausado de mi corazón. Deseando tu oscuridad; el calor que me quema; la entrepierna que anula mi razón hasta sentir que, durante minutos, somos invisibles. Nos atamos inevitablemente a la excitación, donde cada gesto lo deciden nuestros cuerpos. El instinto nos domina, y el mundo, en un silencio que sólo rompe nuestro latir atormentado, desaparece.
Suavemente. Timidez aterradora. Tiemblo en la desnudez; sobre ti; abrazándote. Frío y miedo. También tiemblas. Excitación y frío. Me suspiras. A escasos milímetros del cielo. Soy como una caricia que pide permiso, que siente miedo al borde del precipicio, pero que arde en deseos de caer en el vacío de tu piel. No necesito más. Sólo, desaparecer dentro de ti.
Como un zarpazo te recuerdo. Como un zarpazo eterno te deseo. Como un sueño en el que la realidad desaparece; en el que tú y yo no existimos. Únicamente sentimos. Eres mi equilibrio; Te necesito. Te quiero. Te echo de menos.



¡Tremenda declaración de amor! Imposible decir “no” a tanta intensidad.
Gracias, Taiku por leerme una vez más!!!
No sé si es bueno o no escribir desde el corazón… No sé si es bueno darle tanto poder y olvidar la cabeza. Sería un debate, o experimentar las dos versiones… y leer las dos… Pero sin duda, una declaración de amor, y siempre hay alguna posibilidad de decir… no… jeje!!
Saludos!!
Realmente hermoso!! Yo soy de las que piensan que el amor sólo es tal, cuando llega ese momento de “necesitad de soledad contigo”. En ese instante es cuando es realmente bonito, bonito, bonito…como tu texto.
Un saludo!!!
Gracias, Musas!!
El amor es esa soledad contigo, sin duda…
Un saludo!!
Una lectura intensa y hermosa para acompañar el primer café del día.
Sin duda, escribir con el corazón es lo que le da el toque especial, ese ingrediente mágico…
Un abrazo!
Precioso texto, hasta cuesta quedarse con una frase en especial, por la contundencia de cada frase.
Una lectura para dejar el café a medias, enfriándose…
Gracias, Carmen por leerme!
Un beso!
Creo que lo bonito sería quedarse con todo él, en conjunto, pero eso ya depende de ti, Jaume.
Mil gracias por leerme.
Un abrazo!!