Lo que sigue esta basado en una historia real, me pasó a mi y quiero compartir esta terrorifica experiencia para que ustedes NO LO HAGAN.
Cuando era niña, por motivos familiares siempre viajábamos con mi mama y mi hermano a la ciudad de Viña del Mar para pasar las vacaciones de verano y las fiestas de fin de Año. Allí vivían mi abuela y mi Tía (de mi misma edad) la cual compartía su grupo de amigos conmigo.
Era entre los recovecos de los pasajes y calles de Chorrillos que nos divertíamos, en especial en la noche. Un día jugando a las cartas comenzamos a relatas historias de terror, hasta que una niña cuenta la famosa historia de “El Joker” de las cartas y como llamarlo para preguntarle cosas. Según la historia un grupo debía repetir una frase, como si de un mantra se tratara hasta que en algún momento la carta se “paraba” y comenzaba a bailar al ritmo de aquella macabra oración. En algún momento se escucharía una risa maquiavélica y era el momento de hacer las preguntas, donde dependiendo de la dirección de la carta la respuesta sería afirmativa o positiva. Ah! olvidaba decirlo, también se necesitaba un vaso con agua y un espejo.
Nosotros como buenos niños curiosos que éramos, corrimos a buscar los materiales y a disponernos para intentar descubrir que tan cierto era aquel mito urbano. La niña nos advirtió que la gente que lo había intentado antes y le había resultado había muerto trágicamente, ya que la carta solía finalizar prediciendo la muerte de la gente del grupo. Nos dio mucho miedo, pero también estábamos excitados y en el fondo no creíamos que pasara algo… pero nos equivocamos.
Comenzamos sentándonos en círculo y la niña puso los materiales en el centro. El espejo, el vaso con agua y la carta de El Joker de la baraja inglesa. Luego nos pidió que repitiéramos una frase que ya no logro recordar, supongo que el miedo que viví después me hizo bloquearla. Estuvimos un rato repitiendo la frase y cuando comenzábamos a aburrirnos escuchamos la primera señal y en vez de asustarnos, nos miramos todos con expectación para comprobar que el resto había oído lo mismo que cada uno… fue como el sonido de un ventarrón muy fuerte y lo asociamos a la risa. Sentía como se paraban los pelos de mis brazos y veía como al resto le brillaban los ojos de la emoción.
-Joker, ¿estas allí?- Preguntó la niña… no ocurrió nada.-Joker, si estas allí danos una señal- Volvió a intentar y allí fue cuando todo se puso feo.
Esperamos un momento hasta que alguien del grupo pregunto si el gusano que estaba dentro del agua ya estaba antes de que comenzáramos el rito. Nos miramos con duda y yo no recordaba ningún gusano, hasta que mi vista se posó en el agua y efectivamente había uno. Pequeño y verde que al parecer se estaba ahogando. Lo dejamos allí unos momentos y comenzamos a hacer preguntas, las cuales eran respondidas por medio de el resto de la baraja. Pero todos nos sentíamos extraños y medio hipnotizados mirando al gusano que luchaba por su vida en el agua. Hasta que no soportamos más y preguntamos.
-¿Eres el gusano Joker?- La niña sacó una carta, la respuesta fue afirmativa y morimos de miedo. Quedamos un momento paralizados por el temor, hasta que uno de los chicos se levantó, saco al gusano del agua y lo lanzó lejos, con lo cual nos sentimos un poco mas “tranquilos” si es que se puede decir.
-Joker ¿estas aquí todavía?- Preguntó la niña y no hubo respuesta, aunque todos ya la sabíamos… así como también sabíamos que no había sido buena idea hacerle daño al gusano, ni mucho menos haber comenzado ese juego. Basto una milésima de segundo en nuestros cerebros para comprenderlo y nuestra única e infantil reacción fue correr.
Nos dispersamos en diferentes direcciones con el miedo creciendo cada vez mas en nuestro interior. Hasta que me di cuenta del lugar donde había llegado, era la Iglesia. Y me sentí a salvo… al menos por esa noche.
Al otro día conversamos un par de veces del tema con los niños, pero al final la anécdota se fue diluyendo en la memoria de cada uno… a veces llego a pensar que solo yo la recuerdo y muy de vez en cuando hasta llego a pensar que fue algo que tal vez no paso… que mi infantil mente inventó. ¿Quien sabe? Si alguna vez vuelvo a ver a alguien de aquel grupo, le preguntaré…



Buena historia, aca en uruguay se juega mucho al juego de la copa, y dicen por ahi que te pasan cosas raritas, yo nunca lo juegue. me gusto la historia!
Muchas gracias por leerla ^^.
Y si, aca en Chile creo que tambien se juega el de la Copa, aunque ese no lo jugué… en una de esas relato cuando jugué a la Ouija, ya que no aprendí mi lección XD
Interesante el relato, aun mas sabiendo que es basado en una historia real…La Ouija es muy conocida también en Brasil y hay muchas historias con vasos volando etc.Fue muy bueno leerte.
Rosemarie, mil gracias por leerlo y comentarlo. Si, de hecho la Ouija es bastante famosa en todo el mundo. Es probable que todos tengamos al amigo de un amigo que alguna vez jugó…. sobre lo de las copas voladoras, no tenía idea o.0
volivar: me honra la comparación que haces ^^… te agradezco en el alma tu comentario y espero poder seguir desarrollando este arte.
Gilraen Isilra:: amiga, al leer tu relato, me acordé de los cuentos de Guy de Maupassant, con finales dramáticos.
Denotas un extraordinario dominio de este difícil arte de expresarmos y expercialmente de hacernos pensar, de llevarnos por donde tú quieres.
Felicidades.
Atentamente. Volivar Martínez. Sahuayo, Michoacán, México
Basntante buena la historia.
Cuando chcia viví en varias ciudades y sin importar donde fuera mis compañeros siempre jugaban a llamar a algo. En Arica era la Mesa de Parinacota, en Tongoy y Coquimbo a La Llorona y en Viña al Joker, La Bailarina sin Cabeza y La Monja.
Buenos recuerdos de infancia. xD