34 años pasaron.
¿Cuanto tiempo no?
Dejamos de hablarnos, de vernos, de escucharnos, de pelearnos, de amigarnos. Y aún no lo entiendo.
¿Como llegamos a esto siendo hermanos de sangre?
Aún recuerdo tu forma de escucharme, de entenderme, te reías cada vez que hacía alguna travesura, aunque te costara algún golpe de nuestro padre, por ser cómplice nada más. O por las dudas.
Las tardes cuando nos hacíamos un licuado de bananas para sentarnos frente a la tele y ver los dibujos animados. Para luego salir a jugar a la pelota, o al patio o a la calle con nuestros amigos del barrio.
Siempre fuiste más responsable que yo. Te despertabas una hora antes todas las mañanas para estudiar en la cama. Pasada la hora nos cambiábamos, tomábamos el desayuno y salíamos para el colegio. Yo me despertaba también una hora antes para dormirme a los pocos segundos. Tus notas en el colegio siempre fueron mejores que las mías. Obviedad, ya lo sé. Nuestros padres te querían más a vos pero no me ponía celoso, sabía que te lo merecías. Los escuchabas, te portabas bien, eras tranquilo hasta en tus juegos, como cuando con tus soldaditos jugabas en el jardín, mientras yo te tiraba la flecha con el arco en la espalda. O la pelota en la cabeza.
Saliste con chicas más lindas y más buenas que las mías. Yo salía con una loca peor que la otra. Nos peleábamos como cualquier hermano pero cuando nos necesitábamos estábamos uno al lado del otro. Y éramos uno solo.
¡Y tantas cosas Jorge!
Entonces:
¡Porque te moriste hermano mío!
¡Porque, me sigo preguntando 34 años después!
¿Como a los 15 años vas a tener un tumor cerebral, hermanito.?
¿Como a los 17 años te vas a morir, hermano querido.?
Me quedé solo, eras mi hermano, mi compinche, mi amigo, nadie en 34 años se acercó siquiera a ocupar tu lugar, ninguno de nuestros padres entendió mi dolor. Tenía yo 18 años cuando te fuiste. 18. No sé que pretendían.
Te quise, te quiero mucho y te querré toda mi vida Jorge, te extraño, necesité tantas veces tenerte cerca, quería compartir mis logros en la vida con vos. O sencillamente charlar. Jamás hablé con alguien como hablaba con vos. Siempre pensé que estarías casado como yo y nuestros hijos compartiendo su vida. Y nosotros la nuestra. ¡Como duele aún!
Sé que este dolor no desaparecerá nunca y contrariamente a lo que pensé siempre, no hay que pretender desaparezca. No debe desaparecer, si desaparece, desapareces vos, es como que Jorge no existió y es demencial pensar eso. Sería lo último que haría en esta vida. Hay que saber llevar el dolor, aceptarlo, llorar cuando uno tiene ganas y reírse cuando uno recuerda alguna anécdota graciosa, que siempre hay.
Todos perdemos a alguien en algún momento de la vida y como seres humanos que somos debemos transformar estos eventos en algo positivo como por ejemplo ayudar a otros a sobrellevar alguna pérdida, porque ya lo pasamos y entendemos y sabemos lo que se siente. Y nos sentiremos menos solos, todos.
La muerte asusta pero si pienso y espero sea así, que en el túnel estarás esperándome, el miedo es menor.
Chau Jorge, permitime vivir mi vida con mi familia a la que tanto amo y algún día, espero que dentro de muchos pero muchos años, nos volvamos a encontrar.
Y jugaremos a la pelota otra vez, y hablaremos de muchas cosas, como solíamos hacerlo.
Ayudame, desde donde estés a que pueda ser feliz y pueda hacer felices a los demás.
Sé que lo harás. O lo desearás. O lo pedirás. No lo sé con certeza.
Te cuento que me gusta ver reír a la gente. Me gusta escribir para lograr eso.
Te quiero mucho. Demasiado.
Un abrazo interminable, eterno.
Tu hermano.



Anota un punto a favor de tu hermano, parece que ha pedido hoy por ti, me conmueven tus palabras y me hacen recordar… Te regalo mi sonrisa! Felicitaciones y mi voto! Saludos escritor!
Estimada Irma.
Decirte muchisimas gracias, no creo sea suficiente.
Y que me regales tu sonrisa tiene tanto valor para mi que la llevaré siempre conmigo. En el corazón.
Muchas gracias nuevamente por todo.
Un beso.
Así es la vida, el sigo vivo en tu recuerdo, Tu relato es la vida de mis dos hijos mayores (están vivos) son casados y con hijos pero siguen siendo tan compinches como niños.
Un abrazo y mi voto.
Muchas gracias Moli.
Muchas gracias por tu calidez y por estar ahí.
Y es un enorme placer saber que tus hijos son hermanos de verdad.
Un abrazo muy fuerte
Mucha nostalgia y un gran amor fraterno. Bien escrito. Un abrazo y mi voto.
Estimado Vimón.
Muchas gracias maestro.
Me provoca mucho placer recibir tus comentarios.
Un gran abrazo.
Richard: muy emotiva narración; sentimientos a flor de piel; expresiones de dolor inmenso muy bien logradas. Bello, bellísimo relato, amigo.
Un saludo y felicidades.
Mi voto, por supuesto
Volivar
Amigo Volivar.
Muchas gracias, como siempre.
Es un gran honor recibir tus comentarios.
De corazón.
Un gran abrazo.