El escritor Lucio Vidén, durante una de sus noches de insomnio, ideó la vida completa de un personaje al que llamó Robinsón Mundi por su vida dedicada a la exploración de lugares remotos. Escribió acerca de su nacimiento en Madrid, su infancia y adolescencia en el barrio de Lavapiés, su fracaso escolar motivado por el ansia precoz de conocer el mundo, su trabajo como mozo de almacén de una empresa logística. No omitió el altercado ocurrido en la calle de Tribulete esquina con Amparo y que acabó en pelea que Robinsón nunca olvidaría gracias a la cicatriz que alguien le dejó en la frente. Describió su nuevo puesto como conductor de camiones, nacionales primero, internacionales después; y su enlace con una sobrina del director de la empresa, que le proporcionó un desahogo económico gracias al cual pudo hacer realidad su sueño infantil de viajar allí donde pocos se aventuran. Conoció sabanas africanas, hielos árticos, selvas tropicales, desiertos en las antípodas y altas cumbres asiáticas. En una de estas cumbres, llamada Kamet, encontró una muerte gloriosa al despeñarse cientos de metros en un intento de ayudar a un alpinista con dificultades. Fue encontrado por uno de los sherpas, quien lo enterró en el cementerio de su aldea y puso una lápida que decía: “Aquí yace el héroe de la herida en la frente”.
Lucio Vidén escribió su “Vida del viajero Robinsón Mundi” en aquella única noche y la publicó en Barcelona al año siguiente. Cosechó cierto éxito de crítica y ventas. Tiempo después, durante otra de sus noches de insomnio, recibió una visita sorprendente: un desconocido que dijo llamarse Robinsón Mundi y que tenía una cicatriz en la frente se presentó en su casa y le preguntó acerca de las fuentes de su libro. Vidén respondió que todo el texto era fruto de su imaginación nocturna. El visitante respondió que todo el libro era su biografía exacta y que en aquel momento se encontraba inmerso en la preparación de una expedición al pico Kamet, en la cordillera del Himalaya. Había leído el libro de Vidén y se encontraba preocupado. Los dos hombres nunca volvieron a verse porque el alpinista falleció en aquella montaña intentando ayudar a un compañero accidentado.
Lucio Vidén sigue padeciendo insomnio y sigue escribiendo biografías imaginarias pero ya no las publica.




Siempre sorprendente, revuelves fantasía y realidad con maestría de modo que lo fantástico parece real, toda una paradoja.
Un beso y mi voto
Muchas gracias Ángeles, tu comentario “siempre sorprendente” es un elogio emocionante
Gracias!
Original relato; me ha gustado mucho el sorpresivo final.
Un abrazo y mi voto.
Muchas gracias Cenicienta, no sabía qué efecto iba a causar este final tan breve, me alegro de que te resulte sorpresivo.
Excelente relato, Antonio, un lujo de imaginación literaria. Saludos y mi voto.
Gracias Vimon, una vez más los comentarios tan positivos de un maestro animan a continuar.
Antoniosib: un relato muy interesante. Quién fuera Lucio Vidén, para escribir y escribir la noche entera.
Felicidades, eres maestro en el arte literario.
Mi voto
Volivar
Gracias Maestro Volívar, a veces pienso que tú también eres de los que se pasan la noche escribiendo!
que bien, jugar hasta donde llega lo ficcional de la realidad o viceversa
por un momento, en el final, imaginé que escribía mi biografía y pronto acabaría muerto, asi como un freddy krueger o algo así supernatural
saludos
Muchas gracias Julioko, me gusta que tu imaginación haya continuado mi cuento