Querida hermana: te escribo primeramente para saber de ti, ya que con tu esposo te fuiste a vivir muy lejos, y no te veo desde hace muchos años; yo me quedé en nuestra tierra natal; y aunque me casé y tengo dos hijos, no dejo de extrañarte, por eso te escribo, dejando a un lado la libreta de apuntes de mi actividad laboral, que, como sabes, es muy ardua y demandante; tengo que trabajar de día y de noche, porque necesito ganar dinero, dado que vivo en una mansión muy lujosa, con un salón de billar en donde recibo a mis amigos; o, mejor dicho, los recibía; ahora no puedo jugar con ellos pues no me deja en paz una horrible depresión que me tiene postrado en mi cama.
Además, me ha atacado una dolencia que no han descifrado los médicos.
La noche se ha posesionado de nuestra ciudad, querida mía, y para escribirte, me he puesto la luz casi en la cara, ya que es muy profunda la oscuridad; desde mi ventana veo cómo la tormenta estremece los enormes árboles en la calle, en donde sólo hay luz cuando los rayos chicotean en los techos y en las torres de los templos; pero, espera, alguien ha tocado a la puerta; voy a dejar de escribirte mientras atiendo al o a la visitante; por suerte la puerta está abierta y no necesito pararme para ir a abrir.
Bueno, querida, sigo con tu cartita; ya se fue mi visita; se trataba de un sujeto extraño en extremo, tanto por su vestimenta como por su aspecto adusto y autoritario; me dejó un recado que me envió su patrón, según dijo, pidiéndome que escribiera el tema de una misa de difuntos. Me inquietó que a pesar de la implacable tormenta, sus ropas no estaban mojadas. No quiso pasar, se quedó parado en la puerta, y desde allí me ordenó lo que te cuento, y pesar de mi enfermedad, tuve que aceptar lo que me propuso, pues me anticipó una enorme cantidad de dinero, que tanto necesito ahora para pagar mis deudas, para curarme, para que atiendan al más grandecito de mis hijos, que también sufre y llora por una enfermedad que de pronto lo atacó; hasta mi cuarto llegan sus lamentos taladrándome los oídos y estremeciéndome el alma, y estos desgraciados médicos que no permiten que me levante para ir a consolarlo, pues insisten en que estoy grave, que si no me cuido, muy pronto me llevarán al panteón.
Pinches ignorantes; ni siquiera escuchan lo que con insistencia les digo, que mis males se deben a las pulgas y a las chinches. Eso, lo de la posible infección que pudieron haberme causado los bichos, les vale gorro; ellos insisten en que mi enfermedad se deriva de las disfunciones de mis órganos internos. Pendejos engreídos; una y otra vez les he contado que desde que tú y yo éramos niños, de sol a sol, día a día, semana tras semana, con nuestro padre Leopoldo viajábamos de ciudad en ciudad; que en las noches nos quedábamos en los mesones; ¿recuerdas? Esos grandes corrales con pequeños e incómodos cuartitos alrededor, llenos de paja para darles de comer a los caballos y a los burros; tengo siempre presente cómo te quejabas, o nos quejábamos; y las incomodidades que teníamos que sufrir recostados en aquellos montones de paja, hechos bolita, tiritando de frío; las pulgas y las chinches se daban gusto chupándonos la sangre.
Seguramente esos bichos me provocaron alguna infección.
En mis largas noches de insomnio, recuerdo aquellos viajes, querida mía; recuerdo la pequeña carrosa, en donde íbamos tan incómodos que no podíamos ni dormitar; por fortuna nos distraíamos con los conejos que raudos atravesaban el camino delante del caballo, y se iban saltando muy asustados entre los matorrales.
Cuanto antes tengo que empezar lo que me encargó el extraño individuo… ¡una misa de difuntos! ¡Qué inoportuno trabajo, santo Dios! Si estoy enfermo, y casi con un pie en un pozo del panteón, según me aseguran estos méndigos que se hacen llamar profesionistas de la medicina, ¿qué inspiración puede llegar a mi pluma para emprender la desconcertante tarea que me han encomendado y pagado? Pero, espera… hago una pausa en la carta; te seguiré escribiendo después de que se larguen los desgraciados doctores; escucho sus pasos en la escalera; seguramente vienen a sangrarme, como lo han estado haciendo desde hace cinco meses. Lo que logran es debilitarme. No me dejan fuerzas ni para doblar las rodillas y ponerme a escribir cómodamente.
Por fortuna ya se fueron los galenos, y puedo seguir con tu cartita, contándote que ya terminé la primera parte del encargo: lo del kirie Eleison, el Gloria y el Ofertorio.
Pero, espera, ahí está nuevamente el extraño sujeto que me pagó por anticipado el trabajo.
Ahora sigo escribiéndote, porque ya lo atendí, y se largó; te diré que me cayó muy mal, pues me ordenó que me apresurara.
-Es que estoy enfermo –le dije.
-Por eso mismo mi patrón necesita que usted se ponga a trabajar más de prisa.
-No tengo fuerzas ni para tomar la pluma… -le informé.
-¿Qué le falta?
-El Sanctus, el Agnus Dei, el Réquiem final; no los he retocado… no he pulido el estilo; esto necesita tiempo; es algo que no se hace de un día para otro.
-Deje así lo que lleva, amigo, y entrégueme lo que ha escrito… con esas pachorras que se carga no terminaría ni en un año, y el tiempo apremia.
-Está bien –le contesté y le di la partitura.
Y, querida mía, hermanita inolvidable, me extrañó que el fulano se haya metido por esas calles a pesar de la intensa y estruendosa tormenta.
El viento ha entrado a mi cuarto y debo hacer un gran esfuerzo para cerrar la ventana; no puedo seguirte escribiendo, porque tengo que aprovechar este momento en el que no me cuidan, para ir a ver a mi pequeño que no deja de llorar, y aunque me es difícil pararme, usaré las manos, los codos, los brazos, para arrastrarme hasta llegar a su cuarto; debe de sufrir intensamente y ha de estar muy asustado.
Atentamente y con inmenso cariño, tu hermano que no te olvida, mi amada Anna Walbua ignatia, o como me gustaba decirte: mi querida Nannel.
Posdata: Espero que a pesar de la distancia que nos separa, te acuerdes de tu carnal, Joannes Crhistostomos Wolfgang Gottlich Mozart, o más corto, como ahora me llaman: Wolfgang Amadeus Mozart.
Hermanita, aprovecho que el viento no ha apagado la vela con la que me aluzo, para informarte que escucho los pasos de mi esposa Constanze; sube la escalera acompañada con los médicos; desgraciados, dicen que vienen a curarme; ignorantes; lo único que hacen es desangrarme, matándome lentamente, y hoy, seguramente logran su objetivo, cuando me saquen la última gota que tengo en mis venas; pendejos, ni siquiera lavan los instrumentos que utilizan para hacerme tanto daño. Se dicen doctores en medicina, afirman que su método es excelente para curar a la gente… ¡Torpes de remate… Ni siquiera lavan esas pendejadas con las que me atormentan!
Sé que no quedaré vivo después de que se hayan ido estos idiotas, matasanos. Por fortuna, aunque la misa de Requiem que he escrito ya se la di al sujeto que me la ordenó, no podrán estrenarla con motivo de mi muerte, pues dejé trunca la “Lacrimosa”; sólo anoté algunos compases, y así, será imposible que la orquesta sinfónica de mi querida Viena pueda tocarla; con decirte, hermanita del alma, que no podrán ni ensayarla, claro, siempre y cuando Xaver Süssmayr, mi más aventajado alumno, no se le ocurra terminar lo que he dejado inconcluso; porque si lo hace, sí la estrenarán en la misa de cuerpo presente que seguramente van a celebrarme antes de llevarme a encerrar en la fosa común del panteón.



Me encantó.
Me parece genial el uso que haces del recurso epistolar, como en la parte que interrumpe la carta para seguir escribiendo. Me encanta también cómo descubirmos poco a poco quién es el autor. Muy buena también es la recreación de la atmósfera, y el uso de los coloquialismos que le dan una dimensión muy humana a la tragedia de Mozart.
Felicidades
Buen relato, mi estimado amigo, muchas gracias por compartirlo. Espero la salud de tu esposa haya mejorado. Un fuerte abrazo desde Buenos Aires.
Como de costrumbre, tu recreación ambiental me supera. Me he sentido en el mismo cuarto que el Maestro, viéndole escribir; la luz de la vela reflejada en su cara.
Fraternales saludos.
Me has dejado atrapada en el relato. Me parece muy curioso lo bien que manejas esas pausas y su debida continuación a lo largo de la carta, con una fluidez que envidio y que me despiertó más interés…
Y pensar que yo estoy en camino de ser una matasanos, ¡espero que de las que ejercen de veras bien!
Un saludo
Excelentísimo!!! Sin palabras!!!
Buen relato, Jorge. Además de leernos y echarnos una mano con nuestros trabajitos, también compartes con nosotros buenas piezas literarias. Yo como amante de Mozart y conocedor de su biografia reconocí al personaje de inmediato, pero lo que realmente me gustó es que te decidieras por dotar al relato del ambiente de sus últimos días, tornándolo apocalíptico y sombrío. Y es verdad, que tu toque mejicano lo hace todo mucho más humano y cercano. Enhorabuena!
que hermoso relato volivar, que lindo escribes, me encanto!!!
Genial, amigo volivar, estupenda narración.
El tema es un feliz acierto y el tono que has elegido es sobrio y elegante. A mi en lo personal me parece muy bueno que hallas elegido escribir acerca de un músico tan importante. Denota que tienes una vasta cultura y los alcances literarios para dar cuenta de su existir con mucho acierto.
En contraparte, siento que las palabras altisonantes desentonan un poquito, con el elevado estilo que mantienes en el conjunto del texto. Es una observación muy subjetiva de mi parte y no le resta un ápice de valía a uno de tus mejores escritos.
A ver cuando nos obsequias un relato del gran Bach: uno de mis ídolos.
Felicidades amigo y un gran saludo
Gunga din: te agradezco inmensamente tu comentario alentador.
Atentamente.
Volivar
Mi muy estimado amigo Nanky, gracias por esa preocupación relacionada con la salud de mi esposa. Al respecto te diré que desde el día 13 de enero, sigue en lo mismo… sufiendo inmensamente.
Por suerte, tenemos un hijo en Viena que dirige las financias de una empresa con 115 filiales en el mundo, y es el que está costeando los enormes gastos para mantenerla respirando.
Eso de mi hijo, lo comento, es verdad, con cierta soberbia, pero de algún modo debo agradecerle que esté al pendiente del estado de salud de su madre, ya que aquí, en México, las cosas, de todo tipo, nada más no funcionan.
Yo escribo, y escribo, para olvidarme de mi enferma.
Te felicito por tus escritos tan bien elaborados, y por esa gran sensibilidad que demuestras preguntándome por mi esposa. En verdad que, además de ser un gran literato, eres una persona excelente.
Gracias, Nanky., y recuerda, el bien que hacemos a los demás, se nos regresa. Tú me haces mucho bien, al saber que eeres un amigo excelente, y eso alguien te lo pagará, o ya lo ha hecho.
Volivar
fanathur, amigo, si te dieras cuenta del bien que me haces con tus comentarios, si supieras que me siento orgulloso de que una pluma tan fina se preocupe por lo que este servidor escribe,, tú mismo te felicitarías, al saber que, además de ser un excelenete literato, sabes sacar un alma en pena (dicho popular mexicano, relacionado con alquien que sufre).
Volivar
Beatriz Losilla, gran narradora, poeteiza muy inspirada, ¿cómo agradecete tus expresiones inmerecidas que me has dejado en la red?
Demuestras, en lo que escribes, aquí, y en tu narrativa versada y prosaica, tu alma generosa, sensible, elegante.
Atentamente
Volivar
Si lo que tengo, lo desconozco… amigo muy estimado, te agradezco lo que me dices;y yo espero que me alegres la vida con tus relato que tano me gustan, o nos gustan a los de la red.
Atentamente
Volivar
Princhi8: un gusto saludarte con motivo de mi publicación, de tu comentario, de lo que hemos compartido en esta red literaria.
Es muy hermoso saber que alguien nos recuerda, que alguien se acuerda de nosotros, de lo que hacemos.
Gracias, inmensas.
Volivar
jesusademir: con saber que para tí es estupenda mi narración, me has ocasionado una inmensa alegría; cuando leí tu alentador comentario, pensé: ¿qué habré escrito para que una pluna de tal calidad se fije en lo que me han publicado en la red literaria?
Y en cuanto a las palabras altisonantes, te aseguro que se me fueron, así, como se dice, como una metida de pata. Te agradezco infinitamente, si así se pudiera decir, que me hagas comentado esto tan torpe que escribí… ;palabras arrabaleras, y te agradezco que me corrijas, pues esto me hace que me esfuerce en mi trabajo que por lo regular consiste en escribir.
Volívar,
Debo confesar que me has desorientado al principio. Luego has hecho que conecte con uno de mis autores clásicos indiscutiblemente amado, Mozart.
Me ha llamado la atención un texto tan limpio en el sentido de que no pretende ser pomposo sino invitar al lector a un momento íntimo de su protagonista.
Gracias amigo, te admiro.
Después de leer lo bien que escribes, aún valoro más tu comentario favorable en mi relato “Un examen muy revelador”. Será un placer seguirte en Falsaria.
¡Saludos!
Me ha impresionado tu relato, me has dejado pegado al asiento. Me has dejado sin palabras, ¿que puedo decir yo, novato de la escritura, ante un texto así?.
Además me asombra, habiendo leido sobre tus circunstancias personales, que hayas tenido el arrojo de escribir esto estando sufriendo de esa manera, por tanto te mando felicidades, y te mereces mucha felicidad, que vendrá. Sin duda.
Un abrazo de solidaridad desde España.
Volivar, que te puedo decir yo una simple novata en este oficio de las letras. Únicamente que me ha encantado tu relato. Tras una simple carta inocente, nos has puesto en el lugar de los últimos días de un gran maestro, como es Mozart. Impresionante, enhorabuena!!
Amigo Volivar, cuenta con mis letras cuando te sean necesarias. Por cierto, me he quedado gratamente impresionado en como has contestado a todos y cada uno de de los que te hemos dejado comentarios a tan estupendo relato. Otro en tu lugar, hubiera escrito un simple, “Gracias a todos”.
Angie Albelda; Un gran gusto saludarte; caramba, ¿te has ocupado de mi narración?
Te aseguro que es como si en un concurso literario internacional, me premieran; mi muy estimada Angie… pues a seguir en esto, tan fascinante, que está creando amigos, sinceros, fieles, con los que podemos compartir nuestras experiencias., que, como sabes, ahora son alegres,para casi de inmediato tornarse grises.
Angie, muy lindo nombre, un nombre ideal para una gran compositora de obras literarias.
Carlos Gamissans: es un enorme noticia… ¿Tú, todo un señor escritor, ocupado en mis narraciones? ¡Qué alegría!
Debemos felicitarnos porque, al parecer, hemos logrado formar un grupo de amigos, que intentan atacar esto de la literatura, a veces tan lindo, pero muy seguido tan decepcionante, porque cae en manos de alguien no afín a nosotros, y por otras cincuenta mil y una causas.
Atentamente
Volivar
Relatourbano: un saludo afectuoso; en realidad la vida es hermosa, pero seguidamente nos tunde de lo lindo… y, por desgracia, debemos de seguir en lo nuestro, hasta que también a nosotros nos toque lo desagradable, hasta que algo nos impida meter aire a los pulmones, quedando como un estorbo que se debe de rejolar en un rincón, digo, en este caso, en un pozo del panteón.
Escribiste el nombre de tu patria, España… y, amigo, si supieras cuánto he leído relacinado con todo lo de este bellísimo país… si supieras de las noches largas en las que leo a Pereda, especialmente, del que creo que hasta me sé de meroría su entrañable libro: Peñas Arriba.
Un saludo; lograste que me saliera del tema principal: agradecerte el tiempo que utilizarte en mi narración.
Volivar
Soraya: quien escribe como lo haces tú, deja la novatez, se convierte en escritora, que con el tiempo, y especialmente dedicación, conquista las alturas, las alturas literarias, a las que tantos han llegado. Un gran placer he tenido al saber que me has leido.
(Caramba… como que logré rimar una oración gramatical; pareciera algo sacado de un libro escrito por alguno de tantos grandes españoles -en las letras-).
Volivar
Fanathur: acepto la propuesta de utilizar tus letras en mi periódico; sería un deleite que le proporcionarías a mis lectores (los del periódico, digo, en donde escriben diferentes plumas locales). Si me dieras a saber la clave para entrar a tu página, sería un honor publicar tus escritos en esta región de la patria mexicana.
Y en cuanto a que agradezco personalmente a mis críticos, amigo, literario con todas sus letras, es lo menos que puedo hacer, cuando ellos, los que ven mi narrativa, comentando, además, que me leyeron, me proporcionan algo que debo de corresponder, y no nada más como para salir del paso (obligación), sino valorando el tiempo que emplean en mis escritos. Amigo, eso, es invaluable.
Volivar
Volivar: tan solo tienes que usar el copia-pega. Si necesitas algo mas, dilo. (perdon por las faltas. No encuentro las tildes en mi celular)
¡Enhorabuena! ¡Qué bien has sabido sintetizar el drama del final de un genio que nos dejó tan pronto! Tu prosa me resulta muy fluida, no se atasca nunca. Sólo me gustaría hacerte algunas salvedades: carroza se escribe con “z”, se te ha olvidado la preposición “a” y has puesto “pesar de”. Te lo digo porque las erratas en un texto bueno me enfadan.
Gracias por el relato.
Cuentoconvosotros: por tu comentario, sé que me las veo con alquien que pisa fuerte en el arte de la expresión escrita.
Yo, con inusitada osadía, les sugiero a mis compañeros que después de poner por escrito alguna narración, la dejan por un largo tiempo en el refrigerador (nevera, me parece que en otros países le dicen a este aparato de cocina).
Espero corregirme… por Dios… haré un gran esfuerzo para apartar de mí lo bruto, y si lo logro, tú habrás contribuido a ello, por lo que te permanceré siempre agradecido.
Atentamente
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Posdata: lo de lo bruto, viene de familia; te explicaré: Mi señor padre así me registró en la libreta oficial de nacimientos. ¡Si supieras los problemas, de todos, que esto me ha ocasionado! Oficialmente soy Volivar (así, sin acento y con esa V inicial), y en la vida ordinaria, me llaman Jorge… ¡Uf, amigo, por las que he pasado! Con decirte que me casaron con este nombre, y no con el oficial.
Fanathur: Amigo, un saludo, y gracias por todo.
En primer lugar, debemos darles a conocer tu currículum a los lectores de mi medio infomativo que se llama La Verdad. Si fueras tan amable en enviármelo, en el próximo número publico algo tuyo, y te informaré; más aún, te enviaré una copia escaneada de la página.
Estoy seguro que será un gran éxito para La Verdad… ¡Contar con un colaborador de tu talla, amigo! ¡Increible!
Debo decirte que lo edito semanalmente, cerrando edición el viernes, para reproducirlo el sábado, aunque, como lo distribuyo en carritos de sonido (perifoneo) por una zona inmensa, tanto michoacana como del estao de Jalisco, a cada lugar que llegan con el periódico, pues es nuevo, del día. NO sé si me dí a entender. Estoy muy de prisa, porque precisamente es sábado,y, haz de entender… pues ahora que te envío esto, es sábado, y no falta qué me distraiga… que esto… que lo demás… que… bueno…
Hasta la próxima.
Volivar
Logras que el lector se vaya adentrando poco a poco e la historia y mantienes el interés hasta el final. Me gustó mucho tu relat, Volivar
Me gusta leer lo que escribes. Es una forma de expresarse diferente a la que utilizamos en España y me llena mucho leer tus relatos
Es un placer.
Besos, NoëlleC
Un excelente tema, escrito desde el punto de vista del hombre desaparecido, ese punto de vista que jamás conoceremos, al que le has dado vida de una manera impresionante.
PD: Mis mejores deseos por la pronta recuperación de tu esposa.
Saludos!
lobolejano: es un honor que hayas leído que me publicaron en Falsaria.
Sé de tu gran erudición, de tu capacidad literaria, y te admiro. No es fácil llegar a donde estás, por méritos propios, por tu trabajo y dedicación.
Pero, bueno, se trata de agradecerte su comentario y así lo hago, con humildad.
Volivar
NoëlleC. Hola, amiga española… ¿Así es? que gusto saber de ti. Ah, muy agradecido por sus hermosas palabras que me han entusiasmado.
Nos seguimos leyendo.
Volivar
lobolejano: no te agradecí esa atención por mi familia, especialmente por la salud de mi esposa.
Tus palabras confirman lo que con algunos compañeros hemos comentado: que hemos logrado formar un grupo de amigos.
Volivar
Luisa Gantes Mora:
Un gusto saludarte; me agrada tener comunicación contigo, que eres un ser muy sensible, de sentimientois nobres.
Te agradezco tus hermosos comentarios a lo que escribí.
Gracias, amiga.
Cuando leo cosas así, realmente me pregunto qué hago yo aquí, qué pretendo al lado de transmisores dea emociones como tú o Fanathur……en fín, debo decirte que, como española, me ha parecido totalmente natural leer este relato con las expresiones propias de tu país, que tanto problema te supone, cosa que no entiendo, ya que cada escritor debe desarrollar y potenciar lo que le hace diferente de los demás, o por lo menos, eso creo. Sigue, por favor.
Disculpa mi ignorancia respecto a lo de tu mujer, no sé nada al respecto, pero por supuesto, muchos ánimos para ambos. Un saludo.
Mítica…querida amiga.. un gusto saber que me leíste;
En cuanto a mi esposa, resulta que a principios de enero,se rompió el fémur y y no sé cuántos huesos más en una caída en la calle.
Y como es diabética, no la pueden operar, y aquello es un infierno de dolor… ahora se afecta un órgano interno, mañana otro, y así, día a día, desde entonces…Está en Morelia, capital del estado michoacano, donde la atienden excelentes médicos, La cuida una hija, dos enfemeras,día y noche..
Yo estoy en nuestra tierra nataral, Sahuayo, Michoacán, dedicado a la publicación de un periódico regional de caracter noticioso y cultural.
Pero, amiga, la angustia y la desesperación me traen de cabeza…
Aunque la paz regresa a mí cuando personajes tan importantes como tú, y otros de la misma tala moral que la tuya, se preocupan por este amigo de los literatos agroperados en la red que nos ha puesto a disposición Falsaria, a la que le agradezco.
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Volivar, verdaderamente admiro la voluntad, la constancia y la disciplina que tienes en esto de publicar tus relatos, que son como piezas de un rompecabezas de un tiempo y lugar que me encanta conocer poco a poco. Espero que la salud de tu esposa vaya mejorando y que sigas compartiendo tus creaciones con todos nosotros. De nuevo lamento no poder leer sino una fraccion de lo que se sube aqui…
Querida Anarua: cuando veo tu nombre haciendo comentarios a lo que pongo en la red, me alegro, y más, po venir de tí, a quien he sabido apreciar de corazón, y a quien admiro como escritora.
En cuanto a la salud de mi esposa, simplemente te diré que está en Morelia (a uno 150 kilómetros de Sahuayo), y que no la pueden operar (después de dos meses de sufrimientos ocasionados por sus huesos rotos) a causa de las complicaciones que le surgen día a día, pues es diabética.
En cuanto a ti, deseo que estés bien, en todo.
Volivar
Anarua: nada, querida amiga, que tan sólo quiero saludarte, y ya deseo, con impaciencia, volver a mi cotidianidad, para leer lo que publicas, eso tan hermoso.
Un saludo
Volivar