La chica más puta de mi barrio
8 de Enero, 2012 13
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La chica más puta de mi barrio

Era la chica más puta de mi barrio. Cuando todos teníamos doce o trece años, ella, que tenía nuestra edad, se iba con los mayores, con los que tenían moto y llevaban pendientes en la oreja, al descampado que había detrás de nuestra urbanización a fumar y a dejarse sobar y besarse con lengua. Era de esas niñas que desarrollan su cuerpo de golpe y, mientras que el resto de chicas de la pandilla aún no usaba sujetador, ella tenía las tetas más grandes que había visto en mi vida. Era guapa. Morena, rotunda y racial. Pelo negro, largo y ojos profundos. Las niñas la miraban por encima del hombro y la criticaban con la crueldad propia de la edad. Los niños suspirábamos por ella y soñábamos con tener un vespino para poder llevarla a dar una vuelta. Las pocas veces que ella venía con nosotros, nos empeñábamos en parecer tipos duros y ella, aunque nunca lo dijo, pensaría que éramos tontos del culo. Hace poco me la encontré en el garito nocturno de moda de mi ciudad. Seguía lo mismo de guapa, quizás más. Al principio no me reconoció, pero tras cruzar un par de miradas se dio cuenta. Se acercó y me saludó efusivamente. Se le veía bien. Me preguntó por los amigos de la niñez. Yo le contesté que no sabía nada de ellos, que les perdí la pista hace muchos años. La invité a una copa y nos pusimos al día de nuestras vidas. Recordamos los viejos tiempos, nos reímos y nos terminamos la copa. Le pregunté si estaba sola y me dijo que había venido con algunas amigas. Quise invitarla a una segunda copa, pero rechazó el ofrecimiento. Nos dimos dos besos y volvió con sus amigas. Yo seguí la noche y de vez en cuando, me giraba para mirarla. Pensaba en lo jodida que fue su adolescencia. Su único delito fue tener el coño sin cerrojos y el alma con siete puertas. Ella follaba con la misma naturalidad con la que otras se recogen el pelo. Ella no se enamoraba nunca. Ella aguantó el estigma que de ser la chica más puta del barrio. Una etiqueta que le pusieron aquellas que envidiaban su seguridad con los hombres o aquellos que nunca pudieron follar con ella. Quizás todos lo exageramos y posiblemente no follara ni con la mitad de hombres que nosotros le atribuíamos. La cuestión es que las habladurías llegaron a tal punto que sus padres tuvieron que mudarse y dejar el barrio. Por eso al verla esa noche, femenina, rotunda y en apariencia virginal, devorando la pista de baile a cada golpe de cadera. Viendo como todos los hombres se la comían con los ojos. Viendo como le manoseaban el culo con las pupilas. Mientras yo miraba de reojo su escote (por el que asomaban sus tetas, grandes y pesadas, y donde se intuían unos pezones apuntando hacia el cielo como desafiando a un dios que no existe) y viendo como los hombres le arrancaban las bragas desde la distancia, con las manos en los bolsillos. La entendí perfectamente. Apuré mi copa y salí de la discoteca. La dejé a mis espaldas hablando con un chico. Ella escondía en su vicio su virtud y le deseé que tuviese suerte y que se lo llevara a su casa. Que lo dejara seco y que lo echara de su cama antes de que amaneciera. Ya está bien de tanta tontería, del rollo del tío macho y ligón y de la puta que folla en la primera noche. Esa noche para mí, esa chica dejó de ser la chica más puta de mi barrio para pasar a ser una mujer valiente a la que le ha importado una mierda lo que dijeran los demás y que siempre ha hecho lo que ha querido, lo que le ha apetecido. Lo que le ha salido de su mismísimo coño. Y para eso, hay que tener muchos cojones. Bendita ella.

13 Comentarios
  1. Toma ya! Ahí queda eso!
    Me ha gustado y la foto, impacta, de veras!!

  2. Los que somos de pueblo hemos conocido muchas chicas como la de tu relato. Solo tú has tenido el valor de ensalzarla con ese sincero relato. Enhorabuena. Jacobo.

  3. Me ha encantado, especialmente cómo describes la forma en la que se la comen con los ojos en la discoteca. Enhorabuena!

  4. Mirar las cosas desde otro prisma, no dejarse llevar por lo “políticamente” correcto, no guardar las apariencias, no vivir de una manera por miedo al que dirán… y un largo etc.

    Sí, estoy contigo. Esa niña fue valiente. Tuvo que serlo para no crecer creyéndose la etiqueta que le colocaron.

    ¡Relato entretenido! Pasa un buen día.

  5. Muy buen relato, felicitaciones.

  6. Me gusta, es una narración un poco fuerte y no cae en lo banal, además es inclusiva, y cuentas, es bueno.
    Un abrazo
    Natalia - Ecuador.

  7. Me gustó mucho la sensibilidad atrevida de la narrativa y sobre todo el ambiente. Muy bueno, espero leer muchos más de estos!

  8. Me ha gustado, esta muy bien, pero tal vez repites demasiado la palabra ”ella”, pudiéndola sustituir por ”la joven”, ”la muchacha”, o otras palabras parecidas. Ten cuidado con eso porque hace el relato repetitivo. Repito, me ha gustado.
    ¡Un saludo!

    • Hola Yarek! En un momento del texto esa repetición es intencionada. Quise hacer uso de una especie de anáfora. Por otro lado, si usara como tu dices “la joven”, “la mujer”, “la muchacha” o incluso “la señora” estaría, bajo mi humilde punto de vista, incluyendo al personaje femenino en un sector de edad y en este texto “ella” puede tener 20, 30 ó 40 años. De todos modos, muchísimas gracias por el consejo.
      Un saludo!

  9. Lo mismo pensaba (y pienso) yo de las mujeres que se acuestan con quien quieren cuando quieren; que no son unas putas, si no unas chicas valientes que solo ellas se atreven a hacer lo que otras muchas desean mientras la critican.

    Muy bien contado el relato; de lectura rápida y fluída. Ehorabuena

  10. Me gusta!! Tu relato y las mujeres putas. Aquí tienes mi voto.

  11. es verdad q tal vez por enviva o por impotencia..jajaj, se habla piedras y aunque esas piedras sean verdad ,pues deseariamos estar con ese angel por el que babeabamos de chicos.

  12. Genuino, verdadero.
    Me gusto mucho.
    MI voto.

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