La ciudad de los enexistentes

Cuento ilustrado por Graciela Marta Alfonso

La frágil luz de aquel desproporcionado farol me obliga a tener un estado de ánimo que, al contrario de horas pasadas, produce en mí una interrogante bastante inquietante, me pregunto si es causa de la descuidada e irremediable acción de los encargados del asunto o la señal de que algo malo está a punto de ocurrir, mas no lo sé. En un pueblo cuya cercanía a la cuidad es más intensa de lo que se espera, no es raro que hayan conclusiones con finalidades que van más allá de la lógica humana y del limitado entendimiento que poseemos de los enigmas que aún, científicamente, no se han comprobado. Este pueblo es un vivo ejemplo de las cosas que no tienen una explicación convincente. Somos como inertes figuras ocupando un lugar en el planeta, inexistente en los ojos del mundo moderno donde los sociólogos y los antropólogos desconocen nuestra existencia, o bien la ignoran mostrándosenos indiferentes en los temas que no son de sus agrados. Tenga usted ahora constancia de la irregularidad de nuestro caso. Volviendo con la incertidumbre de que algo malo está a punto de ocurrir, eso es aceptable, no nos culpe. Se sobreentiende que en un lugar como este siempre tiene la tendencia de crear mentes supersticiosas, mentes que exponen teorías carecientes de contundencias, mentes que aún viven en los tiempos arcaicos, el progreso es una palabra que simplemente no tendrá oyentes que la oigan.

Es tarde ya en la noche, es hora de que deje a un lado este libro que no habla nada más que de la vida y las expectativas que de ésta se espera o, si da la casualidad, de los reproches a nuestros comportamientos con el único fin de inculcarnos ideales y morales a la que, conscientemente saben ellos, no nos adaptaremos. Si la literatura fuese la fuente donde nos refugiaríamos a encontrar la respuesta a nuestra existencia, entonces el mejoramiento del mundo fuese un hecho y no una idea aceptada por algunos optimistas que piensan que el mundo cambiará siempre y cuando usemos la fuerza del corazón, pues no amigo, esta vida es todavía más compleja de lo que se suele considerar, y se compleja aún más cuando optamos por ignorarla, pensando que vivimos bien cuando sabemos que no es así. Este mundo necesita de un entendimiento más exhaustivo de las cosas que nos intrigan y de aquellos asuntos que se nos hacen muy difíciles de entender. Por más que se pruebe lo contrario, por más que sean las veces que se presenten evidencias claras sobre la banda del hombre, y el respeto que éste le da, por más que ocurran estos extraños casos, no serán suficientes. La vida en sí es una materia, una titiritera que nos contrala hasta un punto donde nosotros mismo desconocemos las razones.

El señor Braulio nos aconsejó que llegáramos tempranos al trabajo. Era la época donde se amontonaban más trabajo, el día pesado que no esperábamos que llegara. Pero como es deber del hombre inferior hacer lo que se le pide de allá arriba, es decir del hombre superior, se tiene que hacer concorde a las exigencias de éste. El término burocrático que se le aplica a esta situación es la división de deberes, pero que tiene otro significado cuando lo miramos de un ángulo diferente. Es más digerible cuando, en vez de división de deberes, se le aplicara división de poderes y es esto lo que muchos de los pensadores que defienden la existencia de una teoría que explica la diferencia entre lo que logran el poder mediante los esfuerzos realizados y de los podres que lograron nada porque, si más ni menos, optaron por rendirse en el camino medio donde pudieron seguir para llegar donde están ahora los grandes, los invencibles, estos pensadores, razonadores, dueños del conocimientos, a aquellos que en un momento explicaron que el mundo había de cambiar cuando utilicemos la educación como una herramienta de abolir todos fallas que se cometieron en los primeros tiempos de nuestro nacimiento. Me pregunto si esa luz que ahora mismo estoy presenciando dejará de socavarme más de la cuenta, más de lo que ha hecho a este mundo sin remedio alguno. No sé si usted me entiende, si no, mucho mejor, así no tendrá que sufrir por la curiosidad que esto, sin duda, le provocará. Allí está, más silencioso que todo lo silencio que se puede ver y sentir, qué será lo que quiere, tal vez nunca lo sabremos, y es mejor así por lo que dije anteriormente. La luz ya dejó de atormentar. Esa luz se desvanece cada vez más, lentamente, tan lenta que nadie podría percatarse de lo sucedido. Desde lejos, de súbito, llego a presenciar algo que se insinúa tras un árbol casi seco. Lo miro atentamente con el objetivo de descubrir quién es ese, aquella figura que no pretende dejarse ver por nosotros los mortales. Esa figura sale de su escondite y toma un tono bastante singular, grita algo como si el mundo estuviera en proceso de la destrucción. –allá se puede ver, aquellos que viven aquí, sólo son personas que eran y por tanto ya no son. Viven pretendiendo vivir, sueñan pretendiendo tener. Pero ellos no saben que están muertos, ya se han ido, y sus almas están vagantes en el mundo de los mortales. Allí están –gritó el hombre que estaba escondido tras el árbol y me doy cuenta de todo. Aquí nadie existe, sólo somos unas figuras ocupando un lugar en el mundo.

3 Comentarios
3 Comentarios
  1. Estimado José Camacho: en verdad que no entendí nada; esto, disculpando, me parece que es una serie de ideas, excelentes, pero… por desgracia, con temas diferentes, sin hilvanarlas para llegar a un final inteligible, haciendo muy cansada la lectura.
    Esto, amigo, no va más que con la intención de expresarte lo que yo experimenté al leerte; seguramente no faltarán los buenos comentarios.
    Atentamente
    Volivar Martínez Sahuayo, Michoacán, México

  2. Bastante buena la voz del narrador. Reflexiones profundas, como si hablaras con un amigo luego de ingerir unas copas y reflexionaran sobre el mundo, el no sabe si lo tomaras en cuenta, sola sabe que tiene que descargar sus pensamientos decirlos al mundo a ver si alguien los escucha y si no los escuchan por lo menos calma los mares de sus tormentos existenciales.

    Pásate por mis cuentos, ando iniciándome en esta página, gracias.

    Saludos

  3. Bueno, en realidad mi intención no ha sido redactar esto como un cuento, aunque está catalogado como tal. Lo que en verdad quise, al principio, fue presentar una serie de temas filosofales narrado por un personaje cuya compleja mentalidad es causa de la arrogancia, el egoísmo, la maldad, que su sociedad diariamente experimenta. Sé que el final es un poco inconcluso pero, a la hora de escribir este cuento, no me enfoqué en la acción, sino más bien en la pura realidad a la que diariamente nos sometemos. Pero gracias por el comentario a ambos, siempre es bueno recibir criticas. Saludos

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