La confesión
13 de Abril, 2012 51
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Serían las cinco de la tarde de aquel viernes cuando los alumnos de primer grado de la preparatoria Don Bosco, en la señorial ciudad de Morelia, estaban en su salón de clases.
Desde lejos se les notaba la falta de ganas de estudiar la lección que el día anterior les había dejado como tarea su profesor, don Ramón Cruz, Canónigo de la suntuosa y mundialmente famosa catedral.
Y no tenían ganas de estudiar, porque de pronto el cielo se había encapotado, y del techo que daba al amplio patio de recreo, caían gruesos hilos de agua que rebotaban en las baldosas, salpicando los vidrios de los ventanales del salón, y el monótono goteo de la lluvia sobre el piso invitaba a los alumnos a dormirse recostando las cabezas sobre los pupitres.
-¡Aguas! –dijo el jefe del grupo-, ya viene el Profesor. Hagamos como que estudiamos.
Cuando entró al salón el señor Cura, de reojo se dio cuenta que sus alumnos estaban muy concentrados en sus libros; cerró el paraguas y lo dejó en el piso; se sentó frente a su escritorio, y se quedó callado durante un rato suficientemente largo como para inquietar a los alumnos.
-¿Qué le pasa, señor Cura?
-Es que no dejo de pensar en lo que anoche me ocurrió.
Y les contó:
-La pertinaz lluvia con que nos bendijo Dios, había logrado que me diera sueño más temprano de lo acostumbrado, y sin escuchar el noticiero de don Joaquín López Dóriga en el canal 2 de Televisa, me subí a la cama y de inmediato me dormí; mas, serían las dos o las dos y media de la madrugada cuando me despertaron unos alarmantes golpes en la puerta de la calle.
Me vestí tan de prisa como pude y fui a ver quién era el atolondrado que a tales horas se atrevía a interrumpir el sueño nada menos que de su señor Cura.
Al abrir, un joven moreno, con ademanes de inquietud, me dijo:
¡Rápido, señor Cura, que se muere doña Josefina! Es una mujer muy cristiana y desea presentarse “santoleada” ante el Creador.
-¡Ah, eso es, mis obligaciones de Sacerdote! –Pensé.
Pero, ¿no te importa la hora, ni que llueva a cántaros?… Bueno, está bien, está bien -proseguí, resignado ante el respetuoso silencio del joven-. Espérame un momento; voy por la sotana y por la estola. ¿No es muy lejos donde dices?
-No, señor Cura, es a tres cuadras del templo del Carmen, en el barrio del Canelillo.
Al poco rato, con mi acompañante por delante crucé la plaza principal, en donde reinaba una soledad tan impresionante como la del cementerio, aunque no tan silenciosa a causa del incesante goteo de la lluvia sobre las baldosas y sobre mi paraguas. Las lámparas del alumbrado público emitían una luz tan raquítica que con mil dificultades reflejaban nuestras sombras en el piso.
-Aquí es, señor Cura –me dijo el muchacho, al llegar a una casa que tenía una pequeña grada en la banqueta.
Y nos metidos, empujando la puerta que no ofreció ninguna resistencia.
Y, efectivamente, sobre un catre desvencijado estaba una ancianita que parecía muy enferma y a punto de morir. Discretamente se metió mi acompañante a la cocina, y yo me dispuse a preparar a la mujer para su inminente encuentro con el Creador.
La absolví, la ungí; luego me quité la estola y la sotana y con los santos óleos las guardé en el maletín; me dirigí a la puerta de la calle, y como el joven no se veía por ningún lado, regresé solo a mi curato. Y hoy, después de celebrar la santa misa de ocho de la mañana en catedral, y de haberme tomado mi chocolate con mis dos imperdonables chilindrinas, hice mis preparativos para ir a hacerle una visita a la ancianita.
El sol se entusiasmaba calentando la mañana; los niños, con sus mochilas al hombro, en encantadora algarabía rumbo a sus escuelas, saltaban los charcos que había dejado la lluvia.
Al llegar a la casa en la que había yo confesado a la mujer, me metí, y con gran sorpresa me di cuenta de que el cuarto estaba vacío, y que una infinidad de pegajosas telarañas colgaban de las vigas rotas del techo que amenazaban con irse al suelo en cuanto les diera la gana.
-¿Será aquí en donde estuve anoche? – me preguntaba, muy perturbado.
Me salí a la calle para cerciorarme si efectivamente era en donde había confesado a la señora; y confirmé que no me había equivocado de domicilio, porque allí estaba el mismo número marcado en la pared.
-Buenos días, señor Cura –me saludó un vecino, acercándose al verme tan despistado-. ¿Se le ofrece algo? ¿Puedo ayudarlo?
-Mira, hijo, busco la casa de doña Josefina; anoche vine a confesarla, pero no sé, no sé…
-¿Qué dice, señor Cura? ¿Cuál enferma? ¿Cuál señora Josefina?
-Sí, hijo, mira, un muchacho que fue por mí al curato anoche, me informó que así se llamaba la señora; y luego me trajo aquí para confesarla.
-¡Ah, qué Padrecito! ¡Los años no pasan de balde! Es cierto que aquí vivió una mujer que se llamaba Josefina, pero hará unos dos años que murió. Bueno, señor Cura, con su permiso, que pase usted muy buenos días. Y quitándose el sombrero, aquel hombre se retiró de mí, rascándose la cabeza, pensativo. Afortunadamente no se le ocurrió voltear a verme, pues se hubiera dado cuenta de que su señor Cura con mil dificultades se sostenía en pie y que tenía la cara tan amarilla como los cirios del altar mayor de catedral.

51 Comentarios
  1. Me encantan las historias de fantastmas. Es una puesta al día de las leyendas coloniales que son tan tradicionales en nuestro país. La disfruté mucho.

  2. Muy buen relato, mi estimado amigo, el misterio del final no tiene fin. Un gran saludo desde Buenos Aires y la fortaleza que la existencia requiere.

  3. Un interesante cuento que mantiene al lector al hilo de la historia, me ha gustado mucho amigo, saludos
    Robert

  4. Buen relato y alegre! Bueno, con lo de alegre me refiero a que me alegra leerte de nuevo por aquí!

    Un abrazo!

  5. Me ha encantado tu cuento!! atrayente y muy entretenido. Me estaba mordiendo las uñas por saber cual era el final =). Me alegro de volver a leerte. Abrazos y ánimos Volivar

  6. Muy buen cuento. Me alegra verte por aqui de nuevo, o mejor dicho, leerte por aqui de nuevo.

  7. Felicidades. Resulta muy agradable de leer. Es detallista y, a la vez, limpio. Leyéndote, recordé este texto: La absolución, de Luis López Nieves. Te lo dejo por si te interesase
    http://www.ciudadseva.com/obra/2010/09/04sep10/04sep10.htm

  8. Muy buen relato de misterio. Saludos y felicitaciones.

  9. Curioso relato, me ha gustado mucho, buen fin de semana volivar.

  10. Volivar, buen relato de misterio, salpicado como siempre lo haces, de tonos jocosos, que le dan un toque distinto a tus relatos. Gracias por publicarlo !!!

  11. ¡Qué alegría volver a leerte! Se ha notado mucho tu ausencia, amigo, y deseo de todo corazón que hayas vuelto con buenas noticias personales.
    Por lo que leo, has vuelto con fuerzas renovadas. Estupendo relato y muy bien llevado hasta el final.
    La Red vuelve a estar completa contigo por aquí, amigo.
    Un abrazo afectuoso.
    Te leo.

  12. Hola, Jorge. Dos cosas que decirte. La primera es que me alegro de que se esté resolviendo esa complicación familiar de manera tan favorable. Ánimos para ti y trasmíteselos también a ella de esta desconocida. La segunda es que has abrumado con el comentario a mi escrito. No llevo bien semejantes halagos pero he decidido que debo ser positiva y aceptarlo como una muestra de afecto.
    Porque afecto, amigo mio, es lo que con tus palabras derrochas con cada uno de tus escritos. Porque la ternura y mimo que constituye tu persona, sabes transmitirlo en tus historias sin melifluas ni florituras.
    Podrás pensar que mi comentario se debe en respuesta al tuyo. Y en parte algo de verdad en eso hay, pero créeme si te digo que este cuento tuyo no me gustara o me hubiera dejado indiferente, me habría limitado solo a escribir el primer párrafo y punto.
    Además, los cuentos con fantasmas o sucesos esotéricos de por medio me fascinan.
    Cuídate tú y sigue cuidando tan bien a los tuyos, que al final son los que realmente nos lo merecen.
    Un abrazo.

  13. Saludos Volivar. Muy bueno el cuento y muy bien narrado. Leyendo otros cuentos de fantasmas y esas cosas, me preguntaba por qué no armar con otros compañeros una especie de “cadáver exquisito” con esta temática en este medio…

  14. felicitaciones volivar y buen regreso amigop el dolor acrizola verdad?

  15. Los caminos del Señor son inescrutables para los fantasmas… Un relato oscuro y ameno al mismo tiempo. Gracias por compartirlo.

    Saludos.

  16. Gran texto, señor Volivar. Hay una mezcla de colores interesante en él, desde los más oscuros grises y negros, por la rutinaria vida del señor cura donde una ola de misterio, un suceso de lo más inquietante, le saca de ella; a unos colores crema y cálidos, como son los pequeños detalles en los que se fija el protagonista: “y de haberme tomado mi chocolate con mis dos imperdonables chilindrinas” “El sol se entusiasmaba calentando la mañana; los niños, con sus mochilas al hombro, en encantadora algarabía rumbo a sus escuelas, saltaban los charcos que había dejado la lluvia” ( Al fin y al cabo eso es lo que cuenta, ¿no? Los pequeños detalles).

    Un cuento donde, la linea recta de una vida llena de tradiciones y costumbres se ve sacudida por un incidente de lo más enigmático, lo que nos recuerda que no podemos andar durmiéndonos en los laureles en nuestra vida cómoda y tranquila porque en cualquier momento…la vida nos sorprende.

    Lo que más me gusta es la reacción del cura al darse cuenta al final de lo sucedido, la cara amarilla que se le queda, curiosa reacción de alguien que está acostumbrado a tener fe sin necesidad de demostración, porque al fin y al cabo (y sin motivo de ofender) la figura de Dios es (nunca mejor dicho) la figura de un fantasma, nadie lo ha visto, pero creen en él.

    Me ha gustado mucho, mucho, el cuento, me recuerda que, da igual la condición que tengamos las personas, a donde vayamos o de dónde vengamos, todos estamos expuestos a esas sacudidas azarosas que nos sacan de nuestra rutina, a esas sorpresas, que en un soplo, zarandean nuestra existencia.

    Enhorabuena, Volivar. Un gusto leerte.

    Un saludo.

  17. Mi estimado Volivar.

    Da gusto saber que has vuelto. Da gusto saber que tu situación (que por cierto, desconozco) va bien. No hace falta entrar en detalles, es bueno siempre que una dificultad encuentre solución.

    Tu relato, como siempre, me ha dejado un gran sabor de boca. Las ciudades coloniales cuentan con toda clase de espantos, son un excelente lugar para que me pongan la carne de gallina. Eso me gusta

  18. Lot alkef, amigo, estoy en morelia, por asuntos familiares;resulta que mi esposa se habìa puesto muy enferma y no habìa regresado a mi oficina, en sahuayo. Desde esta ciudad capital michoacana te saludo, y te agradezco tus comentarios. Un saludo; despuès te escribo porque èsta mèndiga computadora de un ciber vale pa’ pura
    Volivar

  19. Rosa Calzado: mi querida amiga;gracias;luego te escribo porque estoy en Morelia, en un ciber pùblico, y habràs de saber que estoy sufriendo “las de Caìn” porque esta computadora està màs carcancha que los vehìculos del transporte pùblico de mi tierra, Sahuayo
    Volivar

  20. Mariav: gracias,mi entrañable amiga; ahora estoy en morelia,y desde donde me comunico contigo, es un ciber pùblico, todo descarcalanchado y me es imposible decirte lo que siento por ti…Te adelanto:es una gran emociòn al saber de tì, y de tu comentario…
    El pròximo mièrcoles regresarè a Sahuauyo,y te agradecerè todo.
    Volivar

  21. Javier Valero: te pido me disculpes por no haber correspondido a tiempo a tu comentario sobre mi narración; te explico brevemente que me vi en la necesidad de viajar a Morelia, capital de Michoacán, por motivos de salud de mi esposa, y esta es la razón por la que me me distaciado de mis amigos falsarios.
    Un abrazo, estimado amigo; espero leer muy pronto tu narrativa.
    Un saludo a la distancia (como dice la gran escritora Gudea de Lagash)
    Volivar

  22. Sicaru: querido amigo… me causado una inmensa alegría l saber que me has leído; mil gracias; tienes razón, el dolor acrizola… pero, por suerte ya he salido del tema grave de salud de mi esposa; ahora sólo tengo que viajar continuamente a la capital michoacana por asuntos de rehabilitación; esto, claro, me impide tener la comunicación con mis amigos y compañeros falsarios que tanto me gusta, pero, como dice el dicho: no hay mal que dure cien años.
    Volivar

  23. Revelaciovital: un saludo, querido amigo; he extrañado lo que publicas, pero es el caso de que por asuntos de salud de mi esposa me había retirado de la red; ahora está mejor, pero tengo que viajar continuamente a Morelia capital de Michoacán, mi Estado.
    En cuanto a lo que proponer, te aseguro que me ha entusiasmado la idea… ¿qué sugieres para llevarla a la realidad?
    un enorme placer el comunicarme contigo, señor de las bellas letras.
    Volivar

  24. Mitica: mi querida y entrañable amiga… es un enorme placer saber de ti; qué hermoso recibir un comentario de tan distinguida dama escritora.
    He salido de los problemas graves; mi esposa sufrió los estragos, casi mortales, de la deabetes… por suerte logramos rescatarla de la guadaña que porta la calaca. Aunque tengo que viajar continuamente a Morelia, por asuntos de rehabilitacion de ella, y esto me hace retirarme un poco de tan hermosa comunicación contigo, con los demás compañeros y grandes amigos falsarios.
    y tú ¿cómo estás, linda Mitica? te aseguro que en breve me pondré al tanto y sabré y disfrutaré de tus narraciones, maestras, todas.
    Un saludo a la distancia (dice Gudea de Lagash; ¿tienes noticias de ella? me parece que está editando un libro). ¿Y tú, querida, cuándo haces lo mismo?

    Volivar

  25. Hegoz: un enorme gusto saludarte; tu comentario me apabulla…¿qué he hecho para merecer que un gran escritor como tú, estimado Hegoz, ocupe su tiempo en leer mis cosillas? Qué gran placer saber de ti; te prometo, lo juro, que en breve me pondré al tanto en lo último que has publicado, porque estoy seguro que lo has hecho, ya que es enorme tu inspiración, y tu talento literario.
    Tu amigo Volivar (Nota: aunque ya salí de los graves problemas de salud, aún me queda el asunto de la rehabilitación de mi esposa -casí sufrió un coma diabético-, y esa es la causa de mis constantes viajes a Morelia, y por lo tanto de mi enojosa desconección literaria con mis inolvidables amigos. He aprovechado uns salida del hospital -en Morelia- para buscar un cíber y aquí estoy, en una garrita de computadora tratando de escribir. Pero mañana estaré en mi oficina en Sahuayo, y me comunicaré contigo, para comentar tu narrativa, siempre interesante y bien escrita literariamente.

  26. Amerika: te pido que me perdones por no haberte agradecido, a tiempo, tu agradable aunque inmerecido comentario.
    ¡Qué suerte tengo, pues me ha leido una gran maestra literaria!
    por asuntos de salud me había retirado un poco de la comunicación con mis amigosy compañeros de red, pero pronto me pondré al tanto de lo que se ha publicado y estaré en condiciones de disfrutar tu hermosa narrativa.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  27. ¡Más de Pedro Páramo! Los cuentos que te he leído tienen el mismo final: otros personajes, otros ambientes, pero el mismo final. Uno ve a una persona, habla con ella, y al otro día, cuando vuelve a saludarla, le dicen que esa persona ya ha muerto hace muchísimo tiempo. Eso es Pedro Páramo y Juan Preciado, que se suicida porque no puede soportar el murmullo de ultratumba de un pueblo infestado de fantasmas que se niegan a descansar. Pero algo sí te valgo: a diferencia de los otros relatos, éste está mejor narrado. Estas madurando en este oficio. Si te presentaras en un concurso de cuento con los escritos que has posteado aquí, el tema que justificaría la colección sería las apariciones. Me gustaría leerte en algo diferente, pero es sabido que los temas les llegan a los cuentistas. Mis comentarios, no lo olvides, son con les mejores intenciones del mundo. Un saludo.

  28. Vimon. en primer lugar quiero que me perdones el no haberte agradecido a tiempo tu comentario tan agradable; tú sabes, es una de las pocas alegrías que tenemos lo que nos dedicamos a escribir.
    Espero en breve leer lo que has publicado, para deleitarme, para pasar momentos de gran felicidad leyendo lo que sale de tu inspirada pluma.
    Gracias, Vimón (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  29. Mj Giró: me siento mal porque hasta el día de hoy te estoy agradeciendo tu agradable comentario. Querido amigo, te aseguro que un grave problema de salud fue la causa de mi ausencia temporal de la red, en la que tanto disfruto, enterándome de formidables escritores, de gente muy culta y con grandes cualidades literarias. En breve estaré listo para comentar lo que tú has publicado.
    Mientras, recibe un saludo muy afectuoso
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

    • Conmigo estas cumplido, Volivar, entro de vez en cuando y publico muy poco, por tanto, no hay necesidad de explicaciones. Espero que esos problemillas de salud pronto sean solventados y vuestra vida retorne a su normalidad.
      Saludos

  30. Alca: gracias por tu comentario, tan lindo; te extrañé, querida amiga; he regresado a la red, aunque parcialmente, pues tengo que viajar continuamente a morelia (Capital de mi Estado, Michoacán) por asuntos de rehabilitacion de mi esposa -sufrió, o casi sufrió, un coma diabético-; afortunadamente amigos como tú nos enviaron su energía positiva y todo salió bien.
    En breve estaré de tiempo completo en la red, para leer tu agradable y linda narrativa.
    Alca, muchas gracias por ser mi amiga, una amiga sincera (Recibe un saludo a la distancia, diría nuestra compañera Gudea de Lagash, a quien tanto admiro -creo que ahora está entregada en alma y cuerpo a publicar un libro; ¿y tú, querida Alca, cuándo harás lo mismo?
    Volivar

  31. Soraya: Que te hayas mordido las uñas al leer mi narrativa, es el mayor elogio que he recivido; gracias, querida.
    Espero me disculpes por agradecerte hasta hoy tu comentario; resulta que tengo que viajar continuamente a Morelia por temas de rehabilitación de mi esposa.
    En breve estaré de tiempo completo disfrutando de tu inspiración, de lo que publicas en esta red; eres una gran escritora, Soraya; ¡´Qué envidia! pero, algún día llegaré a donde tú has llegado en esto de la literatura!
    Volivar, tu amigo que tanto te admira y te extraña

    • GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, por tener a esta simple escritora en tan alta estima. Tus comentaríos son siempre tan buenos, que me los voy a empezar a creer. Un abrazo amigo y espero que la recuperación de tu esposa vaya bien.

  32. Angie: ¿cómo estás, amiga, inspirada y gran escritora? Hasta hoy te agradezco tu lindo comentario a mi narración; es un honor inmenso saber que me lees.
    Espero pronto ponerme al tanto de lo que has publicado en la red, pues resulta que necesito, me urge estar feliz, leyéndote, porque lo que publicas es muy hermoso.
    Atentamente
    Volivar

  33. Robert Goodrich: disculpa por agradecerte tan a destiempo tu agradable comentario
    Luego te explico la causa de mi ausencia temporal en la red (te adelanto: fue un asunto de enfermedad familiar.
    Quiero y es mi propósito ponerme al día en la lectura; espero ver por allí lo que tú has publicado, pues deseo pasar ratos muy amenos.
    Volivar

  34. Nanky, mi estimado amigo; hasta el día de hoy te estoy agradeciendo tu hermoso comentario a mi narrativa, pues resulta que tengoque viajar continuamente a Morelia por asuntos de rehabilitación de mi esposa.
    Te agradezco tus nobles sentimientos para este servidor tuyo.
    Es mi propósito ponerme al día ,cuanto antes, en la lectura de lo que se ha publicado en la red, especialmente quiero leer lo que tú has escrito, para pasarme momentos muy amenos.
    Un saludo
    Volivar

  35. Juan Manuel Labarthe: espero me perdones por agradecerte hasta ahora tu agradable comentario a mi narrativa; resulta que me había retirado unos días de la red Falsaria por asuntos de enfermedad familiar; mi esposa casi sufre un coma diabético,y pues no tuve más que viajar continuamente de Sahuayo (mi tierra) a la capital michoacana.
    Me entusiasma que te haya gustado lo que publiqué. Quiero, cuanto antes,ponerme a leer lo que mis amigos y compañeros han publicado últimamente. Espero encontrar algo tuyo, para deleitarme, para disfrutar una buena lectura.
    Atentamente
    Volivar (Jorge martínez. Sahuayo,Michoacán, México)

  36. Gabriel Rodríguez Paez: te agradezco tus indicaciones; siguiendo tu consejo, trataré de abordar temas diversos; ¡a ver cómo me va! Ocurre que como nuestra narrativa no cae en manos de un excelente crítico, siguimos (sigo) perfeccionando errores.
    Es el comentario que más me ha servido,y te lo agradezco, porque intentaré superarme.
    Gracias, amigo.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  37. como siempre excelente narrativa, me encanta como se teje el cuento, saludos.

  38. Me encantó!!! Como siempre su narrativa me regala unos minutos de relajación profunda, que ni el mejor medicamento o remedio casero puede lograr. Seguiré muy de cerca su obra. Considereme una fans.

  39. Felicidades al autor, por esta narrativa, que ilustra que los FANTASMAS, no respetan ni a los curas.

  40. Nora: es una gran alegría saber que me has leído; ¿cómo agradecerte tus atenciones? Gracias
    Volivar (Sahuayo, Michoacán, México)

  41. Sonia Angeles: en verdad que es para mí motivo de gran orgullo saber que me has leído,y especialmente que te haya gustado mi narrativa. Gracias, espero no defraudarte.
    Volivar (Jorge Martínez, Sahuayo, Michoacán, México)

  42. José Mancera: disculpa que hasta hoy te agradezca que te ocupes de lo que pongo en esta red; es un gran honor saber que te haya gustado mi narrativa.
    Un saludo muy afectuoso.
    volivar (Jorge Martínez Sahuayo, Michoacán México).

  43. Nora,al volver a leer tu comentario a mi narrativa, me ha causado risa tu expresion de que los fantasmas no respetan ni a los curas
    Tienes madera de buena escritora…. espero leer pronto altgo tuyo en esta red que tan amablemente ha puesto a nuestra disposicion Falsaria.
    Volivar

  44. Es indudable que sabes escribir. De lo que he leído del ranking, tu cuento se destaca sin comparación. Pero quizá porque sabes escribir, me atrevo a darte mi opinión. En primer lugar hay palabras que escribes con inicial mayúscula y no la precisan; bien es verdad que el detalle le da al relato un aire antiguo que le viene bien, pero sabes que es el tono el que ha de conseguir esos matices, y no una ortografía incorrecta. Por otra parte, el cuento moderno (desde Poe, y un poco más tarde Kafka) ha de tener en cuenta la economía, tanto de palabras como de acciones, situaciones y escenarios; y aunque para mí es muy respetable la conjunción de la idea clásica del cuento con los fundamentos de la modernidad en este género (lo que hizo a la perfección Chesterton), en este tuyo me sobra la primera escena (los niños en la escuela), cuando además la voz del personaje se olvida de que les está contando a ellos la historia. Sí, ya sé que es un recurso, pero también sé que los conoces mucho mejores. En cualquier caso, es un placer leerte.
    Saludos.

  45. Magroll, te atradezco tu opinión que tendré muy en cuenta; aunque a tu comentario debo agregar que aunque Chéjov decía que él preferiría un cuento diciendo: se conocieron, se enamoraron, se casaron, tubieron hijos y fueron infelices, el hombre matizaba mucho sus narraciones.
    Es verdad que ahora estamos en la modernidad y urge llegar al final de nuestro relato.
    Tendré en cuenta tu comentario, que se ve de qué clase de puma sale.
    Muchas gracias.
    Volivar

  46. Me encanto tu narración… mi voto.

    Un abrazo.

  47. Pemortes: un gusto inmenso el que me has proporcionado al saber que me has leído. Gracias.
    volivar

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