VOLIVAR
(A mis estimados compañeros de Falsaria).
¿Alguien sabrá, por fin, quién es la dama misteriosa de Falsaria?
Dos compadres visitaban la ciudad española de Granada.
Después de asombrarse con la extraordinaria belleza de sus construcciones renacentistas y barrocas, impregnadas de arte hispanomusulmán, a pie subieron la Cuesta de Gomérez para conocer la Alhambra; era la hora en que la fortificación genial destellaba sus tonalidades carmesí, pues los rayos del crepúsculo, después de corretearse en los portales largos y en los amplios salones atestados de arcos sostenidos por pilastras acicaladas con piedras preciosas, abandonaban el lugar saltando por las almenas y ventanas de las torres.
Los portentosos tonos bermellón parecían aterradoras llamaradas que chamuscaban la arboleda espesa que rodeaba el castillo.
A lo lejos, la Sierra Nevada iba perdiendo sus característicos fulgores para convertirse, poco a poco, en una mancha negra que le daba fondo por el este.
Nuestros amigos, haciendo acopio de valor, se dieron ánimos mutuamente para seguir subiendo, pues la pasmosa visión les había puesto la carne de gallina, considerando, además, que se escuchaba una sorprendente música salida Dios sabría de dónde.
-¿Oyes eso, compa?
-Sí, alguien toca en un violín el Canon de Pachelbel. Y como no se ve ningún músico por algún lado, me vas a perdonar pero yo pienso que aquí espantan.
-Eres muy miedoso, compadrito; debe de estar metido un violinista entre los árboles.
-Y tú te sientes muy chingón diciéndome que todo esto es muy normal, pero yo me voy a regresar ahorita mismo a la ciudad, porque, la neta, esto está de la patada; ¿ya te diste cuenta de que hasta el furibundo viento quiere sacarnos un buen pedo para que no lleguemos al castillo?
-No hagas caso, compa, a como dé lugar debemos de visitar la Alhambra. ¿Qué les vamos a contar a los amigos cuando regresemos? ¿Que estando ya a unos metros, no entramos por culeros?
-¡Pero esto está pelón, compadre! La fortificación ardiendo, las misteriosas notas de ese violín que quien sabe quien lo toque; todo está de la tiznada; debemos regresar.
-Ah, cabrón, pareces político diciendo estupideces.
-No la chingues, compa; te crees el muy muy para seguir caminando cerro arriba a pesar de tantas cosas raras; chingada madre, no me dejas de otras más que acompañarte.
-Ah, qué compadre, tan pendejo. Quesque asustarte a lo tarugo; en lo más alto de esta colina conocida como La Sabica está el castillo, y es lógico que los mortecinos rayos del sol doren el lugar. Así es que eso de espantos y fantasmas son puras mamadas.
-¿Sí, wei? ¿Eso crees? Pues fíjate en aquella torre… ¿Ves lo que yo veo? ¿Las figuras espectrales que se asoman entre las almenas? Seguramente son las almas en pena del Gran Emir y de sus putas viejorronas.
-¿Almas en pena? ¡Mis güevos! Lo que tanto te espanta son los rayos del sol que en el castillo se rompen al atardecer.
-¿La neta, compa?
-¡La neta!
Y después de las explicaciones, lógicas, al parecer, de uno de aquellos compadritos, lograron entrar en la internacionalmente famosa fortificación, aunque, a decir verdad, arribaron pajizos, con los rostros demacrados, y los dos, no nada más el amigo ése al que su compadre no le bajaba un dedo de pendejo.
Recorrieron el portal de los Ceresos y se metieron en todos los salones, conociendo el de los Comares, la fuente de los Leones, el patio de los Arrayanes, y cuando pasaron frente a la sala de los Abencerrajes, con el rabillo del ojo notaron que había alguien adentro.
Tomando todas las precauciones para no ser vistos por los guardias de larga túnica y turbante, que a la cintura tenían fajados sus alfanjes, sigilosamente entraron y vieron a una hermosa joven sentada frente al Gran Emir del Imperio Persa.
-¡Ah, cabrón–en voz baja comentó uno de aquellos amigos y compadres-, la joven que le narra cuentos a ese cuate panzón al que todos le hacen reverencias por ser, al parecer, el mero chipocludo del castillo, es la Scherezade! ¿Ya notaste su hermosura, wei?
-¡Es muy bella, me cae de a madres que así es!
-¡A güevo!
Y después de unos minutos, al ver la joven que el Gran Emir ya estaba jetón y que roncaba, se levantó y fue a pararse junto a un enorme vitral multicolor; cruzó los brazos; levantó el rostro para enviar al cielo su mirada altiva; sobre la silueta de la Sierra Nevada buscó la luna para robarle la inspiración que necesitaba para escribir en su libreta gruesa otro de sus lindos cuentos.
-Ya salgamos, compa; aprovechemos que están todos dormidos; asómate al portal y fíjate si todavía hay centinelas.
Eso hizo nuestro amigo y le informó a su compañero:
-De haber, si hay, pero están perdidos en la nada de los sueños, así es que debemos de aprovechar para largarnos mucho a la tiznada.
Y se salieron de aquel salón con pasos como los de un gato al acecho de su presa; llegaron al portal de los Ceresos, en donde por fin respiraron con tranquilidad, cuando de pronto nuevamente escucharon el violín, pero ahora acompañado con las notas de una formidable orquesta.
-Debe de ser Andre Rieu, compadre; hoy iba a tocar en la plaza mayor de la ciudad.
-Qué ignorante eres, chingada madre; se llama Andrés Ríos, en español, no seas baboso. Pero cállate; asómate al salón; se escuchan pasos.
¡Viene Scherezade, compadrito. Mira, toma el camino de Granada.
-Entonces también nosotros debemos regresar; sigámosla; ya llegó la noche cubriéndolo todo con su negro manto, pero por fortuna tiene farolas el camino.
Y nuestros personajes tomaron la bajada de Gomérez. Llevaban buen tramo recorrido cuando de pronto se pararon.
-¿Escuchas? Nuevamente a lo lejos se oyen las notas de un violín.
-Espera, no me distraigas, voy a dar con bola qué es lo que toca… sí, por supuesto, es el segundo vals de Shostakovich. ¿No recuerdas, pendejo, que estaba anunciado un gran concierto de Andrés Ríos en la Plaza Mayor a las nueve de la noche de hoy, precisamente. Shssss… cállate culero, la dama se ha detenido delante de nosotros; no hables ni hagas ningún ruido, hazte wei, que no te cuesta nada de trabajo.
Y a pesar de que los compadres, parados, guardaron el mayor de los silencios y de que no hicieron movimiento alguno, ella, al saber que la seguían, despectivamente se les quedó mirando, con lo que ellos se chiviaron, asombrados en extremo.
La escena no duró más que un instante, pues la joven siguió de largo su camino, por lo que nuestros personajes recuperaron la tranquilidad y pudieron comentar lo sucedido.
-¿Ya notaste, culero, que no es la Scherezade, ni algún fantasma del antiguo imperio Persa? ¿Ya te diste cuenta, pinche compadre, que lleva una blusa de bolitas y unos deslavados yens y no las elegantes ropas de la famosa mujer de las mil y una noches?
–Es cierto, no es la Scherezade, mas, me recuerda a alguien. ¡Ah, ya se, es la escritora de Falsaria, Josefa Mendoza!
- Es verdad, ¿nos le acercamos?
-No, yo no quiero que me mande a la chingada.
-¿Irá a escuchar al famoso violinista?
Y efectivamente, la bella mujer iba al concierto; llegó a la abarrotada Plaza Mayor de la ciudad, se sentó en el último lugar. La orquesta tocaba el Danubio Azul, pero haciendo una pausa el violinista, se dirigió al público pidiéndole guardar silencio, para comentarle con emoción inusitada:
-Gracias por todo, queridos españoles; los saludo cariñosamente; quiero informarles que entre nosotros tenemos a una gran escritora de Falsaria, a la linda Josefa Mendoza, para quien les pido un aplauso.
Y a ella la invitó a subir al escenario para que recibiera la admiración de la alborozada concurrencia.
La joven se levantó, y derrochando gracia y salero –como dirían los Churumbeles-caminó por el largo pasillo rumbo al tablado de los músicos mientras éstos atacaban las notas de la marcha de la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi.
-¡Que viva Josefa Mendoza! –alguien del público gritó, de pronto.
-¡Que no es ella, pues va ataviada con la vestimenta de la Scherezade, la mujer que le contaba cuentos al Sultán!-expresaba, asombrada, la mayoría de los espectadores.
Y cuando al fin se aclaró que era la dama de las Mil y una Noches, la expectante muchedumbre se deshizo en aplausos.
Siguió el concierto, y la joven aprovechó un descuido de Andrés Ríos para bajarse del estrado y perderse por las antiguas e históricas calles de Granada, pues ella no necesitaba de la música para llenar de inspiración su pluma, ya que la luna se la entrega en abundancia después de dirigirle su mirada soñadora.



Me ha gustado mucho, Volivar, este paseo por la Alhambra. Mi voto.
Me encantó el relato Volivar.
Con tus descripciones me trajiste preciosos recuerdos de momentos vividos en Granada… Allí, en la Cuesta de Gomérez, hace ya muchos años recibí mi primer beso de amor.
Sólo hacerte unas observaciones:
- la cuesta es “de Gomérez”, no “de los Gomérez”
- creo que en la frase “Y después de unos minutos, al ver la joven que el Gran Emir ya estaba jetón y que roncada…” se te coló una “d”, ¿no sería que el Emir “roncaba”?
- hay una Scherezada, creo que es la última que escribiste, en la que se te coló una “z” de más
- Y Verdi tiene por nombre Giuseppe, en italiano se escribe con G, no con J
Gracias por compartir tus relatos. Y espero no haberte importunado con las observaciones.
Saludos
Lu Hoyos. Un inmenso gusto saludarte, y agradecerte que hayas leido mi narración. Te agradezco, y te dese un año nuevo llevo de felicidad, con tus seres queridos, por supuesto.
Volivar
Sofista: Te agradezco tus observaciones que me he dada a la tarea de corregir.
Y me felicito por haberte recordado ese hermoso paseo la cuesta de Gomérez, en donde, dices, recibiste tu primer beso de amor, que seguramente se ha repetido más de una vez.
Amiga, espero que el nuevo año te traiga felicidad, claro, también a tus seres queridos, por supuesto.
Volivar, que siempre guarda un hermoso recuerdo tuyo, pues por tus publicaciones he notado que eres una persona de nobles sentimientos y con enorme acervo cultural.
Muy buen relato, querido amigo, ya estaba extrañando tus letras. Te envío un gran saludo desde Buenos Aires, con un voto y los deseos de un próspero año nuevo.
Nanky, querido amigo; me había retirado unos dias por motivos de trabajo, pero ya estoy aquí, deleitándome con tan hermosas publicaciones de todos nuestros amigos.
Gracias por leerme, que yo hago lo mismo cuando tu publicas algo, pues siempre me ha gustado tu estilo, claro, conciso, sencillo y natural.
Volivar
Me ha encantado la descripción del paisaje, pero sobre todo el diálogo entre los dos compañeros. Muy logrado.
Mi voto y un saludo.
isabel Gómez Rodríguez: me alegras con tu hermoso comentario; te agradezco que hayas usado un poco de tu tiempo en mi narración.
Te deseo lo mejor de la vida para este año, con tus seres queridos, por supuesto.
Volivar
Querido amigo, Volivar; bienvenido a nuestro hogar literario. Bellísimo e intrigante cuento. Me ha encantado; es verdaderamenbte precioso. Un beso muy grande para Josefa y para ti. Y por supuesto, mi voto.
Una rara mezcla de erudición y pendejadas
Bravo VOLIVAR me recordaste al Señor de la Mancha.
Sin hacer parangones.
Te felicito por esta hermosa descripción de la famosa Alhambra de Granada. Me han gustado mucho los diálogos. FELICIDADES.
Excelente relato amigo volivar. Tiene mi voto seguro.
Distinguido compatriota, tengo el honor de remitir a Portada este fantasioso relato suyo, que como todos los suyos ha causado un gran revuelo entre la comunidad falsariana. Enhorabuena.
Disfruté, como siempre, con tus diálogos, que por pendejos nos suenan originales en estas tierras. Por un momento, al principio, temí que mi violinista de los muertos se hubiera infiltrado en la Alambra, afortunadamente tu relato culmina con un hermoso homenaje.
Felicitaciones amigo, un placer leerte.
oscardacunha: de agradezco el tiempo que tomaste para leer mi narración. Muchas gracias, amigo.
Volivar
Vimon: te agradezco el concepto que tienes de este servidor y gran admirador tuyo. Te deseo (nunca es tarde) un año feliz, con tus amistades y seres queridos.
Volivar
Fallocesar: muchas gracias por haber leido esta narración. Me agrega que te haya gustado.
Volivar
Barcelonette: gracias, amigo, por tu comentario alentador, con el que dan ganas de seguir en esto. Un saludo cariñoso.
Volivar
Salamandra: es un inmerecido honor para este servidor y amigo tuyo que me hayas leido. Te lo agradezco con el alma. Estuve unos dias fuera de la red por motivos de trabajo, pero ahora regreso con mucho entusiasmo. Te envío mis mejores deseos para este año.
Volivar
Cenicienta Literaria: mi inolvidable amiga, si supieras cuánto te extrañé… la tristeza me invadió al no saber de ti… ah, pero ahora te cuento que en estos días que estuve retirado de la red, me fue bien, gracias a Dios, aunque en el poblado de Paul -Sainte Marie, cerca de Toronto, a pocos kilómetros de la frontera con Estados Unidos, el frío estaba a 10 grados bajo cero… ¿te imaginas? en mi ciudad cuando baja la temperatura a 10 u ocho grados, nos atiriciamos, y ni quien salga a la calle.
pero, en fin, amiga, ya estoy en mi oficina, deleitándome con lo que se publica en esta red, y lo antes posible voy a ponerme al tanto en la lectura; extrañé tus lindos cuentos. Y eso de no mirar tus ojos verdes como esmeraldas, apachurra el alma, querida Mari Mar.
Atentamente
Volivar
Hola, volivar. Me alegra volver a saber de ti. Espero que todo fuera bien en tu viaje.
No conozco a Josefa Mendoza pero estoy segura que le encantara la bonita historia que has escrito para ella.
Un abrazo y mi voto.
Luna, Josefa Mendoza es una gran escritora que publica en Falsaria y conoce los lupanares de mi ciudad.
Jorge, perdóname por intervenir, pero no podía dejar a Vero en la ignorancia.
Gracias, Mariav. Cuando pueda me acercaré a leer sus textos.
Un abrazo guapísima.
Querido amigo, Volivar; muchas gracias por tus lindas palabras hacia mi persona. Con esa temperatura tan baja, imagino la tiritona que habrás pasado; pero el calor del amor del corazón, todo lo templa. Me alegro que tu viaje haya sido exitoso, no esperaba menos. En tu ausencia he publicado dos cuentos, ya me contarás si son de tu agrado. Besines, querido amigo.
No conozco el lugar, pero al leerlo, es fácil trasportarse y vivir cada uno de los momentos del relato. Me encanta tu estilo y admiro mucho tu trabajo.
Mi voto, querido amigo.
Hola amigo, feliz año. He disfrutado tu relato, como haz descripto el lugar, los personaje , la música. Pero lo que más me llama la atención es tu léxico con sus modismos tan mejicanotes.
Un gran abrazo amigo.
El Moli: mi muy querido amigo Luis, a mí también me llaman la atención esos modismos mexicanos, populares. No lo había dicho, pero estuve en Canadá con motivo de una exposición tridimensional. Ah, qué frío tan pinche, amigo.
Un caluroso saludo.
Volivar
Igual que aquí, 37 grados y 42 de sensación térmica. ¡Brrrrrrrr!
Eva F: mi entusiasmo se elevó hasta a las nubes al leer tu comentario, tan hermoso. Muchas gracias, mi muy querida amiga. ¿Disfrutaste, con sus seres queridos, las fiestas de fin de año? Eso espero, y, asimismo, deseo que este 2013 te traiga muchos triunfos en todos los aspectos.
Volivar
Mi muy querida Mari Mar: llegué anoche; me estoy reponiendo; estoy ansioso por leer tus narraciones, que para mí son un tesoro, y creo que también para los compañeros de esta hermosa red. Ahora estoy con lo del periódico, pero me hago mis espacios para deleitarme con lo publicado aquí por tantos amigos talentosos.
Desde hace tiempo he querido preguntarte si eso de besines significa algo así como muchos besos… de amigos, si tú quieres, pero que expresan bellos sentimientos.
Volivar
Mariav, mi muy querida, entrañable y linda amiga: Te agradezco que le informes a nuestra amiga Vero quién es Josefa Mendoza. Te diré que me ha gustado la que te dice: “un abrazo, guapísima”.
¿Puedes informarme qué significa “lupanares”? Claro que lo puedo consultar en Google, pero ahora no puedo entrar.
Volivar, que te estima mucho, muchísimo.
Y te diré otra cosa: anoche regresé de viaje; y llegué tan apendejado, que me fue imposible centrar más mi atención en lo que publicaste.
1000Luna (Vero, mi querida Vero): en los ratos libres que tuve en Canadá, me puse a borronear esto dedicado a la gran escritora Josefa Mendoza. Y pos supuesto que espero que sea de su gusto.
Ya te haré una sinopsis de lo que me ocurrió en aquellas tierras enormemente frías.
Volivar, que te estima mucho.
El Moli: disculpa lo lacónico y hasta desconcertante de mi texto: quise decir: estuve en Canadá en una exposición que hice de pintura tridimensional.
Volivar:Uno de tus relatos(cuento) más logrado!!¡Felicitaciones!
Abrazo y voto
manuc
Para alguien de este lado del charco y que además ha visitado La Alhambra, que dos pendejos chingados se la describan, tiene mucho encanto.
¡Enhorabuena Volivar por tu refrescante relato!
Querido amigo, Jorge.
En efecto, besines es lo mismo que besitos o besos.; es un modo tierno de enviar cariño a los buenos amigos/as, a los que estimas de verdad.
Querido Volivar.:
Me alegra leerte de nuevo por estos lares, sobre todo si escapas del frio. Por mi ignorancia, a veces me tengo que leer dos veces los diálogos de estos pendejos, debido a las palabras que usan, pero al final consigo sacarle todo el jugo.
Gracias por la descripción de la hermosa Alhambra y de la Granada que vive a sus pies. Los que también la conozcan, creo que estarán de acuerdo conmigo.
Saludos y mi voto,.
Muchas gracías por hablar tan bién de mi país. Volivar. Si un día vuelves de viaje, acuerdate de pasar por Valencia.
Wow..! Me dejaste asombrada..Una relato maravilloso saludos amigo volivar saludos .. Atte: La hermosa Yaneetthe =)
Volivar: yo sé porque has escrito este precioso relato.
Mis antepasados comerciaban junto a sus muros ocres, me enamoré de mi mujer viéndola bajar por las mañanas heladas del Paseo de los Tristes, una de mis hijas sube de la mano de un joven Boabdil por la Cuesta de los Chinos, y yo…..yo la visito cada año, toco en sus puertas, me apoyo en sus murallas, contemplo los arroyos frios que la abrazan.
Me siento en la lejanía del patio de la nueva mezquita a verla enrojecer lentamente por las tardes del Albayzin, ella devuelve guiños de anciana bella y majestuosa, sabiéndose soberana de la Vega, la reina de la lejanía blanca.
Muchas gracias Volivar!. Bienvenido a casa !
(PD. te he dado una respuesta a lo de Rajoy en el comentario que me has dejado en mi relato “Nyoshul”, en la portada. Desde aquí advierto de que mi respuesta no es apta para menores)
Jose María S. Alfonso: qué envidia que conozcas tan bien esa bella fortificación, castillo, o alhambra.
Qué buen que te haya despertado ese bello sentimiento, la nostalgia.
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Por otro lado, ya leí tu comentario relacionado con el tal Rajoy,y te diré que ya sospechaba yo que se había rajado, pues me he enterado que la economía de la linda España, tu querida patria, anda por los suelos. Qué pena, en verdad.
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Gracias por tu comentario.
Volivar
Muy bueno, Volivar. Los localismos diría que le añaden pimienta. Enhorabuena y mi voto. T.H.Merino
Ay volivar, también yo de regreso del sur de la Argentina, y me encuentro con unos textos magníficos. Qué placer!! Y me hiciste recorrer nuevamente Granada y la Alhambra. Gracias, compañero!! Mi voto
Lidyfeliz: espero que te hayas pasado unas alegres vacaciones. Te agradezco tu tiempo utilizado en mi narración.
Gracias, bella argentina (digo bella mujer argentina)
Volivar
Merino: te agradezco tu comentario. Me halaga que un maestro de tu calidad se detenga a leer mis narraciones.
Volivar
Me has hecho viajar gratuitamente por lugares que ya quiero conocer, muchas gracias y mi voto…
Luis González: me entusiasma que un gran escritor como eres tú, se ocupe de lo que publico.
Gracias, amigo.
Volivar
Manuc: amigo, mis disculpas por el retraso en agradecerte que te hayas ocupado de mi relato La Dama Misteriosa. Tú sabes, el tiempo que no alcanza para nada, el trabajo, pero de cualquier forma, nunca es tarde para agradecer, especialmente tu amistad, y tus comentarios, siempre sinceros. Eso me gusta de ti, que sabes decir si algo está bien o está mal. He aprendido mucho de tu análisis, de tus conocimientos artísticos literarios.
Un saludo y espero que todo vaya bien para ti.
Lo más importante ahora es que me digas si la salud te ha mejorado. Esto es inquietante, amigo, porque es cruel no saber cómo está alguien a quien uno estima. Oh, si dijeras: todo está bien… sería una gratísima noticia.
Saludos
Volivar (Jorge Martínez. México)
Julieta Vigo: estimada y querida amiga, gran escritora, te admiro; analizo los comentarios que haces a lo que publican los compañeros y amigos, y trato yo también de seguir lo que les aconsejas.
Y en el caso de mi narración, tu comentario es como un gran tesoro digno de guardarse en una caja fuerte.
Por otro lado, te pido mil disculpas, bueno una, por el retraso en agradecerte tu amabilidad en expresarme tu opinión.
Volivar, tu alumno, maestra, que te envía un saludo desde México.
Fanathur: te estoy muy agradecido por tu amabilidad en leer y comentar mi narración.
La verdad es que escribí con los pocos datos que pude encontrar en Google; y gracias a la linda Sofista, la inolvidable escritora y gran amiga, tuve que corregir. En verdad que fue un gran atrevimiento tomar un tema desconocido; es la causa por la que me incliné mucho por los diálogos de los pinches compadres ignorantes y pendejos que anduvieron por allí de fisgones, lanzando leperadas a diestro y siniestro.
Una disculpa por agradecerte tan tarde, pero ya sabes de las ocupaciones, los deberes de la cotidianidad, en fin, la falta de tiempo, que no es una excusa muy buena, pero algo hay que decir, por lo menos que me apena mi descuido con un amigo, gran amigo y compañero a quien estimo.
Volivar
Mafalda: amiga, si me contaras algo de tu ciudad, tal vez podría hacer el intento por escribir algo, a la distancia, con algunos errores imperdonables, pero tal vez tú quisieras ayudarme a corregir. ¿Estamos?
Creo que voy a ir a Francia y a Viena en este año con motivo de mis pinturas, pero aún no sé esto bien a bien. Me gustaría tanto, si logro el viaje, dar una vuelta por esas tierras tan hermosas de España, la nación que tanto admiro, y he aprendido a amar, como si yo fuera un ciudadano más de tan noble nación.
Tengo la intención de escribir algo relacionado con tu presidente Rajoy, pero yo no sé cómo lo tomarían tus paisanos, tú, José María S. Alfonso, y los demás amigos y compañeros, pues saldría algo no muy agradable para el hombre ese.
Así de entrada, temo ofender, no al fulano que tan mal lleva las riendas del país, no, sino por meterme en asuntos propios de los españoles, y no de un pendejo mexicano como yo.
Perdona mi retraso en agradecerte que me hayas leído, amiga.
Volivar
Yaneetthe: o, perdón, quise decir: Hermosa Yaneetthe, te agradezco inmensamente tus atenciones al leer y comentar mis narraciones.
Me apena estarte agradeciendo tan tarde, y te pido una disculpa. ¿Te imaginas? Tú, tan amable, y yo, tan descuidado.
Un saludo, bella dama.
Volivar
Me gustó mucho tu texto, Volivar.
Y mira que los regionalismos lejos de perjudicar, en mi opinión, le dan más valor a la historia.
Un abrazo y mi voto.
Naidasaavedra: amiga linda, qué honor que te hayas ocupado de mi narración; qué alegría me ocasiones; me doy cuenta de que eres una formidable escritora, que sabe mucho de este bello arte literario, por lo que valoro que hayas leído lo que he publicado ahora. Te agradezco con el alma este detalle tan fino que has tenido con tu amigo mexicano, Volivar
Jajajaja Volivar, como me has hecho reír con esa conversación entre los compadres… como es típico en nuestra patria… “Primero el orgullo, después el miedo” jajaja… Muy bueno como relato… y como homenaje también, siempre con tan lindos detalles! Saludos desde el Norte y mi voto!
Irma: qué honor, amiga linda; qué gusto saber que hayas ocupes un poco de tu valioso tiempo en leerme. Qué bien me hace tu comentario.
te regreso el saludo, y mi amistad sincera, desde Michoacán.
Volvar
Mi buen amigo.
Tu regresabas del frío y yo me iba al calor de Brasil.
De regreso me encuentro con otra de tus maravillosas obras. Como nos tienes acostumbrados.
Vívidos paisajes, humor, toda tu calidad literaria al servicio del relato.
Abrazo y voto Jorge.
Richard, un gusto saludarte; qué buen que ya esté de nuevo en la red, deleitándonos con sus magistrales narraciones.
Gracias por tu tiempo y tu comentario a mi publicación.
Volivar
Original y bonito relato. Felicidades aunque sean con algo de retraso. Un saludo.
Alca: eres muy amable con ese amigo tuyo; te agradezco que me hayas leído.
Y, por favor, sigue publicando con esa frecuencia de antes.
Volivar