Nací en un día de invierno, a finales del mes de enero, como soy un mamífero, lo primero que hice fue buscar y buscar la tetita de mi mamá. Cuando al fin logré encontrar el pezón me lo metí en la boca, me hizo cosquillas en la comisura de los labios, lo tuve que soltar, pero mi necesidad de comer era mayor así que busqué de nuevo, me aguanté las cosquillas, lo agarré fuertemente y empecé a supcionar. Unas gotas se esforzaban por salir, ¡humm!, que ricas estaban, pero que poquitas, que ansia me entró, queríar más de esas, así que empleé toda mis fuerzas y conseguí que un chorro de leche calentita me llenara la boca, ¡uff!, se me llenó la boca y por casi me ahogo, ¡me estaba resultando difícil esto de chupar!, la verdad es que asusté un poquito, pero como soy un machote, a la tercera le cogí el ritmo. ¡Que feliz me sentía con la tetita de mi mamá en la boca!.
Pasaron los días y al mes me alejaron de mamá, me llevaron a otra habitación de la casa. Al principio lloraba pues yo quería seguir con ella, porque tenía una leche muy rica y se estaba tan calentito. Pero encima, lo peor de todo es que empezaron a darme verduras. ¡puaj!, al principio estaban malísimas, pero al segundo día me parecieron exquisitas. De todas ellas las que más me gustaron fueron las calabazas, ¡que dulces!, también las mazorcas de maíz me resultaron de lo mejor, en cambio algunas como los cardos y las ortigas no me gustaron, porque me hacían cosquillas en la boca, como el pezón de mamá y me acordaba de ella. También me empezaron a dar papillas de trigo y centeno, que estaban muy buenas. Durante el verano probé la fruta, ¡eso si que era delicioso!, aunque algunas estaban un poco pochas, para mi era una fiesta los días que me daban melocotones y peras.
Me pasaba el día entero comiendo y durmiendo, a cuerpo de rey, lo único malo es que como no salía de casa me estaba poniendo muy rellenito, tenía ¡unas patorras! que eran la envidia de mis vecinos. Aunque tenía una vida tranquila, y una habitación para mi solito, echaba de menos salir un poco, me hubiera gustado dar una vuelta de vez en cuano y ver las maravillas de las que me hablaba mi mejor amigo, que se venía a mi puerta y me contaba que él conocía un prado verde, que estaba lleno de flores amarillas, que eran una maravilla; decía también que el cielo era azul y en él vivía un círculo tan amarillo como las flores, pero que dolía los ojos si le mirabas fijamente; que también había árboles que hablaban con el viento; y que había días que iba a un lago a bañarse como si fuera una piscina.
De todo lo que me contaba lo que menos me interesaba ver era el lago, yo no sabía nadar y probablemente si me metía en el agua me ahogaría, pues ya pesaba bastante. Pero lo que sí tenía ganas de ver era todo lo demás.
Y siguen pasando los días, y yo sin salir, es más, el frio se está instalando poco a poco en el mundo que me rodea, y aunque tengo una buena capa de grasa por las noches empiezo a quedarme frio, ¡me tengo que levantar a tumbarme en un rinconcito!, pero el frio no me impide que siga comiendo y durmiendo.
Hoy es un día especial, ¡por fin me van a llevar de paseo!, estoy super nervioso, aunque también me digo “ya era hora de salir un poco, aunque ahora haga algo de frio”. ¡Humm, ya vienen! .
Me sacan de casa, yo voy con el cuello estirado todo lo que puedo para ver las maravillas que me han descrito. ¡Buah! ha sido un paseo muy corto, me han montado en un camión y no me ha dado tiempo a ver nada de lo que decía mi amigo, o él ha exagerado o todo ha cambiado, lo poco que he observado ha sido que el cielo estaba gris y no azul, y el círculo ese amarillo no dolía mirarlo; los árboles no hablaban con el viento, mas bien estaban enfadados y de mal humor, porque el viento les estaba empujando; y el prado era marrón y ninguna flor asomaba por ningún lado, menos mal que no he llegado a ver el lago.
Ya hemos llegado, pues se ha parado el camión, a dónde me llevarán estoy impaciente por saberlo, a lo mejor a ese sitio del que me habló mi amigo. Ahora vienen a por mi, me bajan, ¡oh, no! me estan atando las patas y me ponen boca abajo. ¡Valla!, ahora lo comprendo todo, me han traído al matadero.



Ya sabes que me gustó mucho.
Gracias gamba, lo sé y es más, quité al pato y le dejé solo como amigo,
un beso y mañana nos vemos
Hola Netor.
Muy bien llevada la historia, pero cuando terminas se te quitan las ganas de ser carnívoro.
Felicidades y mi voto.
Gracias Julio, pero que nos den un buen choricito ib´rico, o un jamón, yo no le hago ascos desde luego,
Un beso
Muy bueno el relato. Y con una dosis de ternura. Tal vez los animales no tengan unos sentimientos tan humanos como en los cuentos pero si que tienen sentimientos, no son solo instinto y eso esta demostrado. Felicidades y besos.
Gracias Alca, pero si hay algún robot que si tienen sentimientos humanos, porque no un cerdo, que además esta bueno.
Un beso
Buen relato, lastima de los que deben morir para que los demás subsistan. Un abrazo, Netor y mi voto.
Gracias Vimon, pero el depredador ha de comer,
un abrazo fuerte
A medida que leia, temía llegar al final porque sospechaba que iba a suceder, pero no me siento culpable, hace tiempo que dejé de comer carne.
Me ha gustado, mi voto y un abrazo
Gracias Diadenes, por leer y comentar
un abrazo
Es un relato simpático, ameno, y me ha gustado mucho. Tal vez el final lo hubiese dejado en “todo”.
Besos y abrazos entrañables.
Zartiso
Gracias Zartiso, estoy de acuerdo contigo, pero quise cerrarlo,
Unbeso también para ti.
NETOR: hola, he leído tu cuento y me gusta, pero hay observaciones como lectora y como escritora.
Como lectora te puedo decir que me gustó como mantienes el suspenso de qué es el personaje pero a medio cuento se nota que no es un ser humano y que por ende es un animal, allí tiene una recaída la intensión de mantenernos en so-sobra hasta el final. La lectura es sencilla.
Como escritora: creo que sería mejor que se cuente como una tercera persona( que la voz narradora se una tercera persona), podría salir del absurdo que un animal se exprese tan humanamente y desee tanto.
Felicidades me gusta la creatividad de contar en este cuento tuyo. Un abrazo.
Hola y gracias Natalia Villalva, por comentar,
Como autora te puedo decir que en la tercera línea del segundo párrafo es ovbio que se trata de un animal,
Como lectora, me parece creativo que a los animales se les caracterize humanamente, ya que somos los humanos los que hacemos cuentos, y por eso creo que es lo más lógico.
Discrepo totalemente que se le tache de absurdo que un animal se exprese humanamente, que estas en todo derecho a pensarlo y decirlo, y yo en el mio en discrepar, pero si por el contrario a todos nos pareciese absurdo como dices, que seria de nuestro grandes e inolvidables maestros del cuento como Andersen, Perrault, Hermanos Grimm, y demás, en los que sus cuentos han sido leios por nuestros padres, nosotros se los leemos a nuestros hijos, y ellos se los leerán a los suyos y espero que sea así sucesivamente o por lo menos es mi experiencia en la vida, y no por ello decimos que cuentos mas absurdos, sino que cuentos mas bonitos y algunos con una enseñanza positiva.
Te puedo preguntar, no conoces “la ratita presumida”, ” el lobo y las siete cabritillas”, “el patito feo”, “los tres cerditos”, y un gran etc., yo creo que por ejemplo quedaría muy mal en el cuento de Caperucita Roja si el lobo en vez de contestarle, como sabemos que le contesta, simplemente se pondría a ahuyar, creo que perdería mucho como cuento y en otros por lo menos es mi parecer,
Otra cosa, perdona mi incultura pero no sé lo que es so-sobra, (deduzco que te refieres a zozobra, pero no lo sé a ciencia cierta), si puedes me lo aclaras y así salgo de dudas.
Vuelvo a repetir, gracias, por leer y comentar, un abrazo para ti también.