La ejecución de Bob Reborn
6 de Octubre, 2012 7
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Mi vecino, Bob Reborn, ha sido condenado a morir de un temblor, electrocutado en la silla eléctrica de la prisión privatizada de Sudden Death a las afueras de Austin, capital del Estado, por el supuesto asesinato de una mujer en febrero del 2000.

Bob es negro, como casi todos por aquí, y lleva ya doce largos años recurriendo en todos los tribunales posibles del Estado y de la Unión. Pero ya ha llegado a la última instancia, sin más apelación posible, es el famoso CERCMUSA, el Comité Especial de Revisiones de Condenas a Muerte de los Estados Unidos de América. Este Comité está compuesto por siete magistrados ninguno menor de 70 años de edad, nombrados en su mayoría por el Partido Republicano, y todos blancos.

Mi vecino se considera inocente en público, la verdad es que no hay pruebas que demuestren su culpa, pero en lo más profundo de su conciencia sabe que lo hizo, aunque no lo haya confesado a nadie, salvo a mi hermana y a mí.

Su caso se ha convertido en una auténtica pesadilla para el Gobernador del Estado, William Awfuliar, quien, desde que hace unos meses invirtió casi un millón de dólares (según mi hermana cogidos del presupuesto del Departamento de Educación) en la silla de última generación, disfruta como un baboso viendo como se convulsionan los malditos criminales.

El cabrón de Awfuliar es miembro del Tea Party, modélico padre de familia, con una esposa sumisa y feliz, dos hijos sanos y rubios que juegan al beisbol, un inmenso rancho con caballos y vacas inglesas, tres todoterrenos imponentes, y es un fervoroso creyente de la Iglesia Anglicana de la Condena Perpetua y del Quinto Cielo, ese a donde quiere mandar de una puta vez a Bob Reborn.

Además Awfuliar es aspirante a la candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos de América, y comenzará su campaña en los Caucus de Minnesota recargado de energía, justo unos días después de freir vivo al maldito negro.

Bob pasa consulta con la siquiatra de la prisión todas las semanas, los lunes a las 9 de la mañana, sin haber fallado ni un solo día durante doce años. Y se diría que es la siquiatra la que acude con más ganas a la cita semanal, ya que Bob le aporta la fortaleza y calma mental que necesita para atender durante la semana a tantos presos desquiciados. Y lo más importante: ella está implicada y conoce todos los detalles del plan de mi vecino, el plan es denominado secretamente BAMAR.
La Bomba Atómica con Mecanismo de Accionamiento Retardado.

Ah, se me olvidaba, yo también conozco los detalles del plan, de hecho yo soy quien tiene los contactos precisos que harán saltar el mecanismo de accionamiento retardado de la bomba, que provocará un agujero en el Estado de Texas del tamaño del Cañón del Colorado. Mi hermana Sue, que trabaja para la sección de investigación de unos de los principales diarios de Austin, tiene escondido en casa el dossier con los detalles morbosos de la relación íntima que el cerdo del Gobernador tuvo durante varios años con un empleado de su gabinete de asesores personales.

Y no puedo contar mucho más porque Sue me lo tiene prohibido. Sólo diré que el martes de la semana que viene, el día antes de pronunciarse el maldito Comité de Revisiones ante la prensa, yo sacaré la BAMAR de debajo del colchón y marcaré el teléfono que me ha apuntado mi hermana en la pizarrita de la cocina, camuflado en la lista de la compra, y sacaré el viejo pickup del abuelo del garaje para ir al mismísimo Downtown de la ciudad, y allí mismo, en las escaleras de la transparente Truly News Tower me estará ya esperando mi hermanita con su traje rojo comprado para la ocasión, y su enorme sonrisa, para presentarme a los doscientos periodistas que calcula que se presentarán, entonces estallará el petardo. Será mi gran día.

Y el miércoles por la mañana, a la hora señalada para la ansiada ejecución, la jodida silla temblará vacía, de estupefacción, y la reputación del Gobernador se hundirá en el infierno, a la misma velocidad a la que mi hermanita será promocionada a la planta 42 de la Truly News, y el rancho, con los caballos y las vacas, y los dos niños rubios, se esfumará con la misma rapidez que el desplome de las acciones de la Capital & Gains Corp del hijo de puta de Awfulier.

7 Comentarios
  1. Relato Urbano: noto que vives o has vivido en el odiado (al menos para nosotros los mexicanos) país del norte -de México-.
    Tu relato es ágil, atractivo. Alguien piensa que no se deben de mezclar en un relato expresiones en otro idioma; pero aquí me parece que están bien, porque son palabras comunes, conocidas por todos.
    Te felicito, logras que el lector pase un rato muy agradable-
    Mi voto
    Volivar

    • Gracias Volivar, pues no he vivido en USA, pero me indignan tantas cosas que ocurren en ese país y que nos afectan a todos, como la pena de muerte.

      Un abrazo y saludos, Jose María

  2. Muy interesante relato. Saludos y mi voto.

  3. Que gran relato. Como el vino, te ha venido bien dejarlo reposa. Mi voto.

  4. Muy buen relato compañero, un gran saludo y voto desde Buenos Aires.

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