La fantasía de la realidad
13 de Abril, 2012 3
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Sinceramente, no sé por qué estoy aquí. Tal vez hice algo mal sin siquiera darme cuenta, tal vez ofendí a alguien con alguno de mis comentarios, tal vez no estoy capacitada para vivir en sociedad.
¿Acaso es incorrecto expresar mi opinión?, ¿acaso debo callar y sonreír aún cuando no quiero hacerlo? Lo siento, no es así como suelo hacer las cosas.
Todo comenzó hace unos diez días si mal no recuerdo, como siempre, salí de casa luego de discutir con mi madre, ¡es que su manera de pensar difiere tanto de la mía! En verdad intento escucharla y entenderla, mas no puedo, es siempre el mismo monólogo sobre la forma en la que debe comportarse una señorita, sobre cómo actuar ante cada situación a la que nos enfrentamos, sobre cómo debemos de ser “normales”. Y he allí el problema más grande, pues, ¿qué es ser normal?
Desde pequeña he convivido con esa palabra y aún hoy no logro comprenderla del todo. Me es difícil imaginar que lo que es normal para mí lo sea también para los millones de personas más que habitan el planeta, me parece casi utópico. La vida me ha enseñado que existen distintas formas de percibir la realidad, todas ellas perfectamente válidas, y que deberíamos probarlas hasta encontrar aquella con la que nos sintamos más a gusto.
Una vida sin cuestionamientos es, para mí, la más aburrida de las películas, una novela sin suspenso, un oscuro pasillo sin salida.
Aquí es diferente, es un lugar tranquilo, muy cómodo en verdad. Un gran parque repleto de flores, los árboles que brindan su sombra sin pedir nada a cambio, las aves que nos deleitan con su suave cantar; un sitio perfecto para mi, tal y como dijo mi madre cuando me trajo. Cada día es único y en verdad le agradezco que me haya dado la oportunidad de conocer personas tan interesantes, a cada instante aprendo algo nuevo y no podría ser más feliz.
—Oye —interrumpe mis pensamientos una joven con la que no he hablado antes —, ¿sabes en qué se transforma la nieve cuando se derrite?
—En primavera —respondo sin siquiera pensarlo dos segundos.
Ella sonríe y se sienta a mi lado, al parecer es el comienzo de una bella amistad.
Me recuerda a mi infancia, al primer libro que leí, a la serpiente devorando a un elefante y al cordero dentro de la caja.

3 Comentarios
  1. Bonito relato NIZA, me recuerda cuando a mi me pasaban esas cosas con mi padre y los conflictos con mi yo interior, que por cierto, los sigo teniendo pero en otro estadio.
    Un saludo.

  2. Bonito relato.

    Me gusta como concluyes aludiendo al principito y la interrogante acerca de la normalidad.

  3. Niza: además de bonito tu relato, está bien escrito, muy bien estructurado, sin fallas, y esto último constituye un gran logro, pues muchos, muchísimos compañeros de esta red le dan muy poca importancia a las reglas gramaticales, lo que no ocurre contigo.
    Te felicito. Y creo que pronto estarás en los primeros lugares de las preferencias.
    Un saludo, y a seguir en esto, que fascina.
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