La historia de Leonardo
20 de Febrero, 2013 45
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Leonardo era un niño de tantos, que caminaba descalzo por el centro de la ciudad, con su mirada perdida siguió por instinto el olor de las empanadas de Doña Mercedes. Ella colocaba su tarantín muy cerca de un lujoso local de las calles cercanas al malecón. El dueño era un hombre bien portado y con mucho dinero, a él no le agradaba su fritura, sin embargo, la dejaba vender allí para atraer a uno que otro comprador. No obstante, al ver al niño de tan mal aspecto rondando por el lugar, lo hizo tomar un palo para espantarlo como si fuera un perro lambiscón.

El niño hambriento corrió como animalito espantado, pero fue tanto el olor de comida que al rato regresó, y sentadito en la acera se quedó. Olvidando su llanto tocó su estómago, casi impalpable por la delgadez, con los ojos hundidos y el rostro desencajado, un grito silente pedía sólo un pedacito de pan. La nieta de Doña Mercedes, que siempre la acompañaba para trabajar, lo observaba con tristeza y trató de llamar la atención de su abuela, pero ella atareada por la venta trató de ignorar su dolor. Así pasó la mañana, entre risas y gritos, pronto la calle se llenó y él seguía invisible para los demás.

Al llegar el mediodía, la niña que no le había quitado la mirada, en un descuido de su abuela tomó una empanada y con una tierna sonrisa se la regaló. A ella no le importó su suciedad, ella sólo vio a un niño con hambre, y él, los ojos puros de una niña que lo enamoró. Eso fue suficiente para despertar su alma dormida en el olvido, de los afectos que en perdió. Doña Mercedes avergonzada por lo que ella no había hecho, le regaló otra empanada, pero Leonardo aturdido por el despertar de sus emociones, lo hizo correr por la calles hasta llegar a la playa donde se sumergió. Ese día recordó el llanto y su rostro de ángel se iluminó con los rayos del sol. El sólo sabía que se llamaba Leonardo, de padres desconocidos, pero eso era suficiente para él.

Al pasar el tiempo, Doña Mercedes, mucho más vieja, con sus pies adoloridos de tanto trabajar, empujaba con dificultad el carrito de sus empanadas, por las mismas calles cerca de la playa. Casi sin aliento, un joven la ayudó. La mujer agradecida le ofreció su primera empanada, pero él le pagó tres. Ella no comprendía su generosidad, sin embargo, al llegar su nieta todo se aclaró, él la tomó de las manos y desde ese día le entregó su amor, al único ser que un día lo valoró.

Por: Eva Franco

45 Comentarios
  1. Muy lindo, Eva. Emocionante. Un beso y un voto.

  2. Nada hay tan bello en la vida como el agradecimiento.

  3. como dijo Rafa, emocionante. Voto y abrazo.

  4. Evita: siempre con ese toque de ternura, repleto de sentimientos, sos un hada!!!!!!!!!!! Mi voto y mi cariño!!!!!!!!!!!!!!

  5. Muy tierna y romántica historia. Mi voto.

    • Gracias Lu, en éstos días me recordaste mis viejos tiempos en que también me acostaba tarde, revisando exámenes de mis muchachos de la Universidad. Un Abrazo amiga.

  6. Muy bueno, reflexivo y conmovedor como siempre, un abrazo amiga

    • Gracias Rubén, un abrazo inmenso y la mejor de las suertes para ti con tu libro, lo que he leído, me encantó.

  7. Muy emotivo, profe, felicidades y mi voto.

  8. Muy sensible, emotivo, conmovedor. Eva F. Te felicito. Mi voto

  9. Eva, preciosa historia, con un final aleccionador.
    Llega muy profundo a los sentimientos.
    Imagino una historia escrita entre tu y Cenicienta (Maria del Mar) Piénsalo…
    Un abrazo.
    Luis

    • Sería un honor, Cenicienta es un ser excepcional. Gracias por tu comentario y por estar entre nosotros. Un abrazo inmenso para ti.

  10. Sin duda se recibe lo que se siembra. Felicidades por tu excelente relato que siempre alecciona en esto de la vida. Un abrazo

  11. Ah y doy el voto diez. Tacha tachan hoy me tocó a mí. Un beso

  12. Amiga que ternura de relato me encantó como todo lo que nos ofreces siempre gracias por tan bello regalo, mi voto.

  13. ¡Precioso, Eva! Es evidente que tienes un corazón enorme…tanto como talento escribiendo. Me has recordado un relato de la usuaria Lualla…son muy diferentes, pero en aquel también una niña es la que demuestra humanidad en ese caso, con un mendigo. Humanidad creo que se llamaba el relato o algo parecido. Y me has recordado la suerte que he tenido al haberos conocido porque no paráis de darme textos que me encantan. Mi voto, un abrazo

  14. Siempre he pensado que lo más hermoso es dar, más que recibir, pero aquí he aprendido que el compartir me lleno de ustedes y eso es lo mejor que me ha podido suceder. Mil gracias por motivarme a ser lo que ahora soy.
    Tus palabras son las que me tocan el alma querido amigo.
    Un abrazo también para ti Starck,

  15. Qué emocionante, Eva…la vida siempre recompensa y devuelve con la misma moneda ;)
    Mi voto y mi besote!

  16. eva f: eres una gran escritora que derrocha emotividad. Qué bien me cae leer lo que escribes. Eres muy dulce.
    Mi voto
    Volivar (un saludo cariñoso)
    f

    • Gracias mi querido Volivar (Jorge) No te imaginas lo bien que me hacen tus palabras. Un abrazo inmeso desde mi rinconcito de patria.

  17. Estas líneas transporta mucha emoción de hacer las cosas buens, me gusta y un voto. por supuesto.

  18. Muy bueno, de esos que te hacen pensar qué merece la pena hacer cosas buenas. Te doy mi voto.

  19. Una historia muy bonita y emotiva, además de llevar consigo un bello mensaje. Gracias por compartir, Eva.

    Un abrazo y mi voto.

  20. Precioso Eva, igualito a tu corazón…un beso y mi voto, Lucho

  21. Precioso Eva.
    Bellísimo amiga.
    Un gran abrazo y un corazón.

  22. Buen relato, Eva. Un abrazo y mi voto.

  23. Hermoso, muy emotivo, mi voto sin duda…

  24. excelente hermanita un abrazo

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