Estaba decidido: aprovecharía mis ingentes dotes de persuasión para enderezar de una vez por todas la historia de nuestra civilización occidental. Así pues, programé mi Máquina del Tiempo para un viaje a la Grecia clásica y me planté en el Olimpo. La primera entrevista fue con Zeus: soy de los que no dudan en coger el toro por los cuernos. Me costó, claro, pero acabó jurando fidelidad eterna a su esposa que, enternecida sobremanera, prometió a cambio dejarse de celos y venganzas. Satisfecho, me aproximé, aunque no demasiado, a Hefesto y le hice ver la necesidad de cuidar la imagen y de ocuparse un poco más de la higiene personal. Luego me encargué de Ares, que se comprometió a ser leal, a evitar cualquier tentación de cambio de chaqueta. Amonesté sin miramientos a Artemisa por caprichosa y estrecha. A Apolo le cayó una buena bronca por presumido. Atenea tuvo que reconocer que se había estado pasando de sabionda. Por supuesto, a Hermes le tocó abjurar de toda demagogia. Me entretuve un buen rato con Afrodita la lujuriosa: hay vicios que cuesta erradicar. Deméter, esa materialista, recibió también lo suyo. Con Poseidón usé la psicología: reforcé la mitad afable de su carácter para que, en adelante, pudiera controlar mejor su ira. A Hestia, en una charla relajada junto al fuego del hogar, le sugerí la conveniencia de salir un poco más de casa, de relacionarse, de no ser tan huraña.
Agradecidos, me obsequiaron con un opíparo banquete para celebrar el éxito de mi misión, rematado con brindis varios y buenos lingotazos de ambrosía light. Por fin, me despedí amablemente de todos, encantado al observar las expresiones beatíficas en sus divinos rostros. Confiado, casi exultante, subí a mi máquina. El de vuelta fue un auténtico viaje de placer: conduje despacio, disfrutando por adelantado del maravilloso futuro que nos esperaba a los hombres.
CxF




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Un saludo,
El equipo de Falsaria
Interesante relato. Que habrá encontrado al llegar no?
Qué bueno, salvando la humanidad a través de corregir los errores de los dioses clásicos. Me ha encantado ese fino humor.
Admiro la Mitología Clásica. Me gusta que los dioses sean incorrectos. Su comportamiento es una forma de tomar conciencia del mundo que en realidad nos rodea. Muchas religiones te lo pintan todo muy bonito y creo que se equivocan. Me pregunto si el protagonista de este relato no terminó de hundir el mundo en lugar de arreglarlo.