Habían pasado ya muchos años desde que aquellos ojos verdes como el jade se cruzaron con mi briosa adolescencia. Una cascada de oro que les servía de marco y unos tiernos labios del color de las cerezas me atrajeron entonces hacia aquella mujer-niña, que por supuesto era la más linda de la escuela. La recordaba como un enamoramiento primerizo, novel, que me provocó los primeros suspiros y me instruyó en los primeros besos cuando apenas cursaba la preparatoria en mi pueblo natal. También, a pesar de nuestra corta edad, conocimos la intimidad, y ahí descubrí que el amor puede llegar a ser sorprendente y maravilloso.
Ahora trabajaba yo en el Ministerio, en el departamento de prensa, lo cual me fascinaba porque mi labor consistía en leer toda la prensa nacional muy temprano por la mañana y hacer resúmenes y reportes para información de los cuadros superiores. Ese trabajo me permitía enterarme del estado del mundo y del país antes que nadie, y me dejaba toda la tarde libre para vagar por la ciudad, visitando galerías y parques y cuanto me llamara la atención, y la noche la podía dedicar a la literatura, mi verdadera pasión. La mujer de los ojos verdes como el jade desapareció de mi vida una ya lejana y lluviosa tarde de abril y nunca supe nada más de ella.
Hace unas semanas, me tocó el turno de llevar a la oficina del Ministro el resumen de noticias elaborado especialmente para él. Aunque aun no daban las siete de la mañana, me sorprendió encontrar en su despacho a una jovencita rubia y muy delgada, quien amablemente se presentó de inmediato como Laura, la nueva secretaria del Ministro. Lo que más me sorprendió, sin embargo, fue descubrir sus preciosos ojos verdes, parecidos a los que habían alborotado vigorosamente mi ya lejana y fugaz adolescencia. Sus facciones eran, sin embargo más delicadas, y aunque su larga y sedosa cabellera era igualmente rubia, había en su semblante algo que la hacía distinta a todas las mujeres que había yo conocido. Como tuve la suerte de que esa semana me tocara ser el encargado de llevar a diario el resumen tempranero a las oficinas superiores, la seguí viendo todos los días; pero no me decidía a tomar la iniciativa porque resultaba a todas luces evidente que yo le llevaba más de veinte años de edad. El viernes, sabiendo que era el último día que tendría la suerte de visitar su oficina, por fin me decidí y la invité a cenar.
Para mi júbilo, me contestó que sí con una sonrisa candorosa, y esa misma tarde la llevé a cenar a uno de los mejores restaurantes de la capital. Mientras degustábamos una suculenta cena –que se llevó sin recato la mitad de mi sueldo mensual– me habló un poco de su infancia y de cómo su madre la había dejado de pequeña para irse a vivir con un hombre que no era su padre, aunque nunca dejó de visitarla y mantenían una buena relación; Laura estaba incluso convencida de que su madre la vigilaba. Después hablamos de cine, de música y de literatura, aficiones en las que coincidimos maravillosamente. Así, no resultó extraño que nos despidiéramos, algo más tarde, con la mutua promesa de vernos de nuevo la semana siguiente.
Poco a poco la relación fue creciendo, y en un par de meses ya éramos novios. Me costaba creer que una mujercita de escasos veinte años pudiera estarse enamorando de mí, todo un señor ya cercano a los cuarenta. Pero aquel romance era tan tierno y tan inocente que me llenaba de una profunda satisfacción y era motivo de mi máximo orgullo presentarla a mis amigos como mi pareja.
Nuestros gustos eran tan parecidos y nuestras aficiones tan cercanas, que disfrutábamos mucho todos los momentos que pasábamos juntos. Salíamos a pasear, íbamos al cine, a cenar, a bailar, hasta que lentamente entre los dos fue surgiendo una ardiente pasión que los besos y las caricias inocentes ya no podían satisfacer. Entonces, como adultos responsables –especialmente yo– escogimos una fecha y un lugar para nuestra mutua entrega. Debo reconocer que mi mayor edad me imponía una responsabilidad más grande, y que seriamente pensaba yo en proponerle matrimonio. Estaba seguro de que Laura era la mujer ideal para pasar con ella el resto de mi vida.
Decidimos que fuera en su pequeño departamento, porque estaba menos expuesto a las miradas indiscretas, y que el sábado, después de cenar y bailar un rato, dormiríamos juntos. Yo no podía contener la emoción de saber que por fin seríamos uno del otro, y se me hizo eterna la semana para esperar la llegada del sábado.
Todo resultó como lo habíamos planeado: cenamos en un buen restaurant, bailamos abrazados un buen rato, nos fuimos temprano a su departamento, y cuando entre besos y caricias empezamos a quitarnos la ropa, la puerta del departamento se abrió de golpe y apareció una mujer iracunda, que con su cara abotagada por la ira nos gritaba cosas horrorosas e incomprensibles. Antes de que yo pudiera reaccionar, Laura cubrió su desnudez parcial con una toalla y gritó: “¡Madre, ¿qué haces aquí?!” La mujer, subiendo aun más el tono de voz, le contestó furiosa: “¡Impedir que cometas el error más grande de tu vida!”. Laura, con la cara congestionada por la rabia, le rebatió gritando: “¡Estás loca, yo ya soy mayor de edad y puedo hacer el amor con quien yo quiera!” Entonces, la mujer, bajando la voz hasta volverla un murmullo, una plegaria, le susurró: “Si, puedes hacer el amor con quien tú quieras, menos con este hombre…” En aquel momento volvió su rostro hacia mí y los recuerdos se me agolparon en el pecho cuando en los ojos me clavó un par de puñales verdes… verdes como el jade.



Precioso relato, querido amigo Vimon. El destino, caprichoso, nos pone de vez en cuando en grandes encrucijadas. Seguro que el protagonista es el padre la la dama de los ojos verdes. ¿Me equivoco? Un beso y mi voto.
Así es, mi estimada Cenicienta. Gracias por pasar y comentar, Y a propósito, parece que tu voto no se registró. Un abrazo.
Como lo lamento Vicente. Dios quiera que no sea verdad.
¡De un romanticismo super bello!. ¡Hermosísimo!. Haces que las emociones afloren. Eres un hombre que sabe amar.
Enamorarse de su propia hija es tremendo. Si es así, debes estar devastado.
Así estaría si viviera esa situación. Pero como sé que te gusta hacernos sufrir, lo más seguro es que el final te lo inventaste para darle más emoción al relato. ¿Me equivoco?.
Me ha encantado. Un abrazo, un corazón rojito, deseando que ese final que no sea verdad. Que esa chica de 20 te ame profundamente, porque el amor no tiene edad. Se ama con el corazón, y éste y el amor no envejecen.
Un feliz 2013. Que todo lo mejor llegue a ti.
Gracias por tus comentarios, mi querida Lucia, pero te puedo asegurar que todo el relato es producto de la imaginación. Un beso y lo mejor para ti en el 2013. Y gracias por el corazoncito rojo.
¿Ves?. Lo sabía.
Como me alegra, porque debe ser tremendo estar ya a punto… y enterarse que ibas a ser responsable de un incesto. ja ja ja.
¡Como te gusta hacernos sufrir!. Y yo soy la primera que caigo. ja ja ja.
Un gran abrazo.
Me alegra saber que este bello y triste relato es solo producto de tu intelecto.
Terrible sería que fuese lo contrario.
Amigo SALAMANDRA, siempre he dicho que el 99% de mis relatos son ficción. Cuando suba algo autobiográfico lo anunciaré. Gracias por leerme y comentar. Un abrazo.
¡¡¡Joers, Vimon, para una vez qué ligas resulta ser tu propia hija!!!. ¡¡¡Pero qué rijoso y ligón nás has salido, VIMON, colega, ainnss!!!!.
Confieso que no tengo ninguna hija y que jamas he conocido rubias de ojos verdes, pero gracias por leer y por el piropo, Mafalda. Un abrazo.
Me ha gustado mucho esta romántica historia con la sorpresa final incluida. Mi voto.
Me alegra mucho que te haya gustado el relato, Lu. Gracias por tus comentarios y tu voto. Un abrazo.
Trágico final aunque, perdona que te lo diga, algo previsible tal y como se desarrolla la historia. Mi voto.
Cierto, Rafa, yo deje algunas pistas intencionalmente, tal vez no debí haberlo hecho. Gracias por tus comentarios y tu voto.
Vaya, ¡qué manera de mantenernos en vilo hasta el final! Tiene buen ritmo. Hace que la lectura sea fácil y ligera.
Solo una cuestión: me llama la atención que digas que Laura fuera abandonada por su madre de pequeña y que de repente aparezca en su apartamento, justo en el momento clave. Tengo la sensación de que es un poco ¿tramposo? por parte del narrador. Aclárame esto, Vimon.
Un abrazo.
Gracias por tus comentarios, Julieta, tal vez no quedó claro que la abandonó para irse a vivir con otro hombre, pero nunca le perdió la pista. Si no está claro trataré de corregirlo. Un abrazo.
Vimon, está claro que la abandonó para irse a vivir con otro hombre, lo que no indica el texto es que no le perdiera la pista. Y por eso llama tanto la atención que aparezca al final.
De acuerdo, buscare la solución…gracias.
Ya está, Julieta, misión cumplida…
¡Genial! Ahora tu narrador ha dejado de ser ¿tramposo?.
Vimón ¡¡¡ Qué buen relato!!!! Felicitaciones y voto. No me casnso de leerte. Un gran saludo desde Buenos Aires.
Gracias, Nanky, por tus entusiastas comentarios. Un saludo muy mexicano desde Kingston, Jamaica.
Realmente tu fantasía nos arrastra palabra tras palabra hasta ese desenlace final en el que no sales muy bien parado, por el parón y por el padrón. Por suerte ya he visto en los comentarios anteriores que todo ha sido producto de tu infatigable imaginación, aunque tratándose de unos ojos verdes como los que describes…
Un abrazo amigo y mi enhorabuena.
Mi sentido pésame.
Que triste que esa chica y una relación así, como la describes, no te haya sucedido.
Lo siento mucho. Aunque me alegro que no hayas tenido que vivir ese final de espanto, no deja de ser lamentable la ausencia de lo primero.
Un abrazo.
Gracias Oscar, por tus siempre oportunos y estimulantes comentarios. Un abrazo.
¡Oh vaya injusto destino! Los unió de nuevo pero de que manera, padre, hija y ojos verdes como el jade. Me gustó tu historia.
Un abrazo y mi voto.
Que bueno que te haya gustado, 1000Luna, muchas gracias por tus comentarios y tu voto. Un abrazo
Coincido con algún comentario, el final es previsible pero a mi modo de ver eso mejora la historia aún más. Le da un punto más dramático y produce una mayor empatía con el lector, algo así como “pobrecito no se espera lo que va a pasar”. Felicidades y voto
Que bien que me comentas eso, David, porque yo ya estaba pensando en disfrazar un poco mas el final cambiando algunas cosas de la trama, como el color de los ojos de la joven o algo parecido. Gracias por tus útiles comentarios y tu voto.
No se lo que ocurre, pulso una y otra vez el corazón rojo, pero no veo que señale mi voto. Besos.
Pues a lo mejor ya lo marcó y no nos dimos cuenta. No te preocupes, Cenicienta, que con tus lindos comentarios estoy más que feliz.
Hay amigo VIMON, me encantó, siempre me sorprendes. No obstante, es la realidad de muchos, especialmente es países latinos. Mi corazón con mi voto.
Que bueno, amiga Eva, porque el factor sorpresa es fundamental en el relato corto. Mil gracias por tus comentarios y tu voto. Un fuerte abrazo.
Amigo Vimon, que buen relato, es romántico, entretenido y con un final perfecto, se notan las pistas que haz ido dejando, pero le dan sabor, sobretodo cuando mencionas las edades.
Felicitaciones maestro , un abrazo.
Haz empezado el año con todo…
Que bueno que me lo comentas, amigo Moli, porque tenia mis dudas de que las pistas fueran demasiado evidentes. Un abrazo y muchísimas gracias por tus estimulantes comentarios.
Olvide decir que cuando voté entraron dos votos, puede ser el de Maria del Mar.
Probablemente, amigo, gracias por avisar.
Sin palabras maestro VIMON…
Abrazo y voto.
Muchas gracias, Luis, un abrazo.
Querido Vimón, tu relato me ha mantenido pegado a la pantalla hasta el final, aunque el comienzo me dejó un poco tibio. Si he de ser sincero, no fue hasta los último párrafos, cuando hicistes incapié en la diferencia de edad, que comencé a pensar que la joven bella pudiera ser su hija. Este relato es perfecto para una comedia de situación, o una obra de teatro. Sea como fuere, mi voto.
Gracias, Fanathur, por tus atinados comentarios. Un abrazo.
Ya me extrañaba a mí con esa carita de buen chico, que tienes Vimon.
Caras vemos, amiga Mafalda…Un abrazo.
Cuando iba a apagar el ordenador, veo que tengo un mensaje…. “VIMON” ha publicado; y aunque no me puedo extender mucho, muchas gracias por este relato. Es enternecedor y escalofriante. Mi voto!
Pues gracias por tu atención, Cris…y por tus amables comentarios. Un abrazo.
Tremenda situación… me ha gustado mucho. Me mantuve expectante hasta el final, no sin antes dejar llevar mi imaginación hasta situaciones que me reservo para mi ajaja. Mi voto y mis felicitaciones.
Gracias, Noel, por tu lectura, tus comentarios y tu voto. Un abrazo.
Vimon, como siempre me encantó!! Mi voto
Saludos!
Que bueno, Lil, gracias por tus comentarios y tu voto. Un abrazo.
Leyéndote amigo. Mi voto y felicitaciones como siempre excelente.
Muchísimas gracia, Revelacionvital, por tus generosos comentarios. Un abrazo y lo mejor para ustedes en estos difíciles momentos.
Excelente narración, Vimon. Mis saludos y voto. T.H.Merino
Gracias, T.H., por tus amables comentarios y tu voto.
Aunque y porque es producto de tu imaginación, celebro este hermoso relato, amigo Vimon. Un abrazo grande. Mi voto
Muchas gracias, Lidy, por tus lindos comentarios. Un fuerte abrazo.
¡Qué maravilla! No me esperaba para nada el final. Me ha encantado tu manera de llegar a él, como nada de lo que se escribe y se dice es casual. Tu forma de escribir es espléndida, demuestras muchisima destreza con las palabras.
Muchas gracias, Lara tierra, por tus entusiastas y generosos comentarios.
Truclento y entretenido. Felicitacines Vimon.
Gracias, Postman.
Y una vez mas. ¡Que gran final!. “No puede ser”, había pensado, pero si fue.
Un saludo y mi voto.
Gracias, K’iin, por tus apreciables comentarios y tu voto.
Curioso giro. Claro que al protagonista no le sentaría bien descubrir lo que descubrió.
Genial relato.
Mi voto y saludos
Por supuesto que no, Sofista, a mi se me hubiera caído el tabique nasal. Gracias por tus comentarios y tu voto. Un abrazo.
Me ha encantado. Podría ser una novela y hasta una película. Felicidades
Gracias por pasar y comentar, Alca, un abrazo.