La niña sola
15 de Julio, 2012 8
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Su nombre es Alicia. Tiene 5 años y es hija única.

Su padre tan solo trabaja, su madre vive preocupada intentando saber que hacer con eso que le dieron y que se llama Vida y la abuela hace las compras, cocina, mira novelas y duerme.

Está sola, se siente sola…Está acostumbrada.

Sus vivaces ojos, inquisitivos, curiosos, buscan en la enorme casona antigua que hacer para divertirse.

Y encuentra. Encuentra una mesa chiquita, 3 banquitos y debajo de la casa organiza un té para ella y sus amigas. Cuando llegan Mimí y Patricia, les abre la puerta de calle, las invita a pasar y se sientan a la mesa a disfrutar del té con masas que había preparado. Pasan horas charlando. Su madre, cuando recuerda que tiene una hija, la llama en vano ya que nunca responde. Sale a buscarla en el patio o debajo de la casa. Y allí la encuentra, sola, imaginando que toma el té con sus amigas.

Otras tardes, llena hojas y hojas dibujando estrellas con los lápices de colores. Cuando se cansa de dibujar, busca que hacer y ve a sus muñecas. Estas aguardan con resignación.

Su enorme colección de muñecas tienen cabello natural. Su madre se lo había dicho. Alicia pensó entonces que si se los cortaba volvería a crecerles. Y se los cortó al ras a todas.

Otras veces se convierte en doctora. Y todas, absolutamente todas sus muñecas peladas están embarazadas. Cuando ella lo dispone, con una tijera les corta a la altura del abdomen y les saca el “bebe”.

Tiene una perra, de nombre “Pirula”. El juego preferido con ella es atar un hueso con un hilo del triciclo y correr horas en el patio con la perra detrás intentando alcanzarlo.

Su sueño es ser vedette o bailarina de can can.

Sumamente pulcra a la hora de salir a la calle. Su vestido blanco debe estar inmaculado siempre, como así también sus mediecitas blancas, sus zapatitos negros brillantes, su lacito blanco en el cabello negro.

No quiere que nada ni nadie la toque. Comienza a gritar si algo que ella no quiere, la roza. Tocarla es un escándalo con intervención policial.

A los 6 años disfruta las salidas con su madre y su abuela al cementerio todos los sábados por la tarde. Allí corre entre las tumbas, mira todo, da rienda suelta a su energía.

También las visitas a alguna de sus tías. Cuando todos se encuentran conversando, ella se escabulle, toma el teléfono, marca cualquier número y si la voz que la atiende es de una mujer, ella le dice que es “Lulu”, amante del marido.

En un tren le da ganas de hacer pis. La madre y la abuela le ruegan espere un poco, le explican que no hay baño en el tren. Pero Alicia quiere hacer pis. Y se hace encima.

El padre, cada tanto la lleva al cine. Tortuosa experiencia.

A punto de comenzar la película y ya Alicia quiere hacer pis. El padre, se levanta, la lleva hasta la puerta del baño y allí le pide a alguna dama le ayude con la niña. Luego vuelven a la sala.

No pasa media hora y nuevamente necesita ir al baño. A la media hora otra vez. ¿La película? ¿Que película?

Su relación con los varones no es buena. Una tarde sale de su casa, con su vestido y aspecto inmaculado, como siempre. Unos chicos del barrio se topan con ella y tienen la gran idea de decirle alguna tontería. Le gritan “araña”.

A los pocos minutos salen sus padres a la calle alertados por el griterío y encuentran a su niña encima de un varón tendido en el piso dándole trompadas en la cara. No podían pararla.

A sus 7 años, llegó su hermano al mundo.

Ya no se sintió sola. Y cambió.

Alicia, genial y maravillosa esposa desde hace 28 años. Y madre, no, madraza como las de antes.

F I N

 

8 Comentarios
  1. Richard: Esa Alicia, la de los escándalos con intervención policiaca. Te ha resultado un relato tierno, maravilloso, por lo que te felicito.
    Mi voto
    Saludos

  2. Mi escasa, por no decir nula, experiencia con los niños no me acredita como el mejor comentarista de tu artículo, pero la soledad a cualquier edad resulta tortuosa. Afortunadamente Alicia se curó.
    Me gustó tu escrito.
    Un saludo Richard.

    • Estimado Oscar.
      Me importa mucho recibir tus comentarios. Son útiles para seguir aprendiendo.
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

  3. Precioso relato; la soledad es muy triste, y la mejor medicina para ese mal es al cariño de los niños.
    Me ha gustado mucho, mi voto y un abrazo

    • Hola Cenicienta.
      Muchas gracias por tus comentarios.
      Me gusta mucho saber que estás ahí. Me hace muy bien.
      Un abrazo para vos también.

  4. ¡Bravo! En Alicia he vuelto a encontrar alguna que otra pincelada de mi infancia.
    Un abrazo en la distancia querido amigo.

    Gudea

    • Estimada Gudea.
      Es un gran honor recibirte y lograr tu aliento y buenos comentarios.
      Y si encima logré acercarte algún recuerdo de tu niñez…Me hace muy feliz.
      Infinitamente gracias.
      Y te cuento que he pasado por el zaguán, voy en son de paz y acepto con sumo agrado tu té con menta.
      Permiteme enviarte un beso.

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