La oscuridad
5 de Julio, 2012 8
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Las luces del atardecer se apagan cuando una canción suena dentro de mí. Bailo sin miedo. La escucho cada vez más alta. Las luces y colores me rodean. Estoy cansada y mis pies están rotos de bailar. Pero aún así la canción retumba en mi cabeza cada vez más fuerte. Los colores intensos que antes impregnaban todo han desaparecido. De repente, la estancia se queda sin luz. Entonces caigo al suelo y veo como poco a poco una sombra lo cubre todo. Ya nada brilla. Solo estamos la oscuridad y yo. La vida se ha ido, la música ha parado. Ahora queda un vació profundo que lo llena todo.

De repente, veo una luz en la lejanía, que hace de antorcha en la lobreguez. Se asemeja a una bola de fuego incandescente. Mis ojos están seducidos por ella. Me levantó con cuidado del suelo. Me dirijo hacia la luz que es como un imán y yo soy el metal atraído por su resplandor. Cuando ya estoy cerca de sus rayos siento como una paz interior. Entonces, para tocarlos, alargo mi mano que la envuelve fulgor. En ese instante, deseé sumergí en ellos y no sentir más miedo por estar cubierta de tiniebla.

Me sentía viva. La luz resplandecía dentro de mí. Me transportaba a un lugar lejano de allí, donde había un prado enorme lleno de flores de diversos colores, lirios, narcisos y dedaleras, en los bosques de abetos en el pirineo. Era un paisaje conocido para mí, porque es allí donde había pasado varios veranos cuando era pequeña.

No sentía miedo, solo quería correr por los prados y olvidar lo sucedido. Sentir el aíre en mis mejillas y la hierba en mis pies. Los ciervos y los caballos corrían libremente conmigo, los insectos chirriaban y correteaban entre la hierva. Los abejorros se dedican a germinar las flores.

—¿Qué hacía allí? —Me pregunté y me paré en seco.

Una tormenta lo cubrió todo. La lluvia y la neblina no me dejaba ver por donde caminaba, sólo veía el agua caer. En ese momento apareció una sombra que me cogió y me sacó de la tormenta. Yo me caí al tropezar contra una piedra y cuando miré hacia arriba la sombra se había convertido en la figura de un hombre. Su cara estaba borrosa, pero yo sentía que me miraba.

—¡Despierta, tienes que huir! —dijo una voz proveniente de él.

En ese mismo instante, su cara borrosa se convirtió en la de alguien familiar, sus ojos azules se reflejaron en mis gafas y su pelo negro me recordaba al mio propio. De repente, me vino a la mente el rostro de mi padre. Es ahí cuando desperté. Estaba repleta de sangre la cual provenía de mi costado.

Mi mente había borrado todo lo ocurrido con anterioridad. Sólo sabía que tenía que huir de allí. Corría por las calles sin aliento, y la herida no dejó de sangrar. Miré hacía atrás esperando que apareciera el asesino. Entonces, me dije, ¡no puedo más! y caí al suelo agotada.

Miré mis manos pequeñas, están teñidas de rojo carmesí, y en ese momento la memoria empieza a resurgir en mi mente. Solo estaba yo en la habitación. Por supuesto, ¡esa maldita sombra!, que me perseguía por toda la habitación y entonces la maté sin piedad. ¡Oh no!, esa sombra era mi padre. Esta herida me la hizo él, defendiéndose.

—¡¡¡Dios mio lo he matado!!!— dije gritando, desmoralizada.

 

 

8 Comentarios
  1. Hay heridas que jamás dejan de sangrar, el relato es sumamente interesante, se pueden obtener múltiples lecturas del mismo, la interpretacion de los sueños es como un trampolín que nos hace saltar y disfrutar al menos unos segundos ese maravilloso mundo del incosciente. No voto corazoncitos por una cuestión ideológica, sin embargo puedo decirte que he disfrutado la lectura de este cuento.
    Un gran saludo.

    • Muchas gracias Nankys, me alegró que te haya hecho pensar.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un saludo.

  2. Me gusta la idea del relato, sin embargo hay algunas cosas que yo mejoraría.
    En el segundo párrafo pasas de narrar en presente a hacerlo en pasado, y hay algunos fallos de tildes.
    Un abrazo, Nalleba.
    Luna

    • Hola Luna de lobos,
      muchas gracias por tus críticas, porque eso hace que mejore y vea mis errores.
      Un saludo

  3. Nalleba: tu narración es suspenso, expectante, sublime, lleno de magia.
    Debo indicarte, con perdón, que una pequeña mancha se nota en una inmensa sábana blanca, me refiero a tu expresión: “De repente, veo una luz en la lejanía que está a pocos metros de mí”… lo que sucede es que confunde: si está en la lejanía no puede estar a pocos metros de ti. Perdona mi observación, pero es con la mejor de las intenciones.
    Mi voto
    Saludos

  4. Hola Volivar,
    “De repente, veo una luz en la lejanía que está a pocos metros de mí”, si lo he leído y he visto que tienes razón es incoherente.
    Gracias por hacerme ver cosas que yo no me percató.

  5. Indudablemente hay talento. Hay que pulirlo un poco, leer y escribir mas, Nabella, pero tienes lo principal. Saludos y mi voto.

    • Muchas gracias por tu comentario me ayuda a seguir escribiendo. Yo sé que me falta mucho para ser la escritora que quiero ser. Pero gracias a ti y la gente que me lee y comenta, lo conseguiré.
      Un saludo

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