Esta historia es para advertirle a quien imponga lo material
Por sobre la felicidad, la amistad o el amor. Siempre pero siempre se pierde más de lo que puedes comprar con el dinero.
Un día típico de ciudad, vivía cerca de una zona industrial, allí los trabajos pasaban de generación en generación, nadie podía progresar mas de lo que lo habían hecho sus padres.
Ese día trabaje doble turno, ya que mi salario era muy bajo y quería comprarle a mi único hijo una gran sorpresa ya que era su cumpleaños.
En la caminata casi corrida a mi casa, me llevo por delante
Un personaje extraño, un hombre bien vestido, sombrero y bastón en mano que me increpa con un vozarrón!
Cual es su problema, cual es el apuro!
Por el trabajo se me hace tarde y me pierdo el cumpleaños de mi querido hijo, quisiera regalarle algo que no pueda olvidar.
Me hace recordar mucho a mi de joven me dice!
Yo ahora tengo mucho dinero, y no tengo con quien compartirlo. Ya que en mi afán por obtenerlo perdí todo lo que amaba, entre esas cosas mi alegría.
Casi sin pausa me dice.
Lo suyo no seria problema si aceptara el trato que voy a proponerle.
Lo escucho atento le retruco!
Le ofrezco todo lo material que poseo a cambio de su felicidad, así podrá comprar todo lo que desea.
Sonriendo picaramente, le digo acepto, y al tocar su mano mis labios, desgraciadamente arranco mi sonrisa.
Esa noche regale a mi hijo algo para mi maravilloso, lo vi disfrutar, pero me sentía alejado.
Fui notando con el pasar del tiempo que el se alejaba de mi, nada de lo que le ocurriera me daba felicidad.
Me acorde del pacto realizado y salí desesperado a buscar aquél hombre, día tras día, ya prácticamente sin esperanza, fue el destino que lo cruzo por accidente nuevamente en mi camino, yo casi no lo reconozco, ya que esta vez estaba vestido con mameluco, y alegremente me dijo: hola buen hombre recién salgo del trabajo!, hoy tuve que hacer horas extras para poder comprar comida, ya que me reencontré con mi hijo y hoy viene a cenar como todos los viernes desde entonces.
Casi interrumpiendo su relato le suplique que me devolviera mi sonrisa, El me miro afligido y dijo no poder hacerlo, aludió que tenia que pedírselo a alguien que realmente prefiera el dinero antes que la alegría. Coloco su mano en mi hombro y susurro…A mi me costo 30 años de mi vida encontrarte, lo lamento mucho.
Se alejo dos o tres pasos y freno su marcha, sin levantar la cabeza, exclamo!
Antes de irme quiero contarle el primer día en el que me reecontre con mi hijo, en la charla recordamos tiempos pasados, El abrazándome dijo:
Viejo el mejor regalo, lo que mas extrañe en mi vida, fue la sonrisa que me dabas día a día.




Boris: uns narración perfecta; con un tema lindo; haces buen uso de los recursos literarios. Te felicito. Mi voto.
Volivar
Gracias amigo!