La tercera curva
19 de Septiembre, 2012 3
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NocheCoche

Es sábado por la noche, Juan se está vistiendo, va a salir de fiesta. Quiere olvidar el estrés de la semana, compartiendo con sus amigos copas y algunas risas.

En un primer momento se plantea dejar el coche en casa y llamar a un taxi, pero ¿Para que gastar dinero innecesariamente? No creo que me pase con las copas, además así no tendré que esperar ni depender de nadie cuando quiera volver a casa.

Juan llega a la discoteca más pronto de lo que creía. Sus amigos le esperan en la puerta. Después de los saludos entran. La noche pasa sin mayores contratiempos, entre risas y copas todo parece aún más divertido.

Entre baile y baile no se dan cuenta de la hora que es, son más de las cuatro de la mañana en poco tiempo cerrará la discoteca. Juan se despide de sus amigos y va a por su coche. Una de sus mejores amigas le advierte del peligro de conducir con un par de copas de más, pero el no hace ningún caso a la advertencia y se sube al coche.

- ¡Ah! Solo son un par de copas, mis sentidos y reflejos están perfectamente.

Todo iba bien, la carretera era tramo recto, y la iluminación ayudaba al recorrido. Lo que no tuvo en cuenta fue las cuatro curvas finales, allí la iluminación era escasa y los reflejos debían estar al cien por cien. Paso las dos primeras curvas, pero en la tercera el cansancio físico apareció, se había levantado temprano por la mañana para hacer algunos recados y por la tarde debido al calor de agosto no había podido pegar ojo. Los ojos le pesaban y el alcohol no ayudaba demasiado. Sus parpados se cerraron justo antes de llegar a la tercera curva, otro coche giraba también es ese momento y pudo esquivar el golpe, pero él al darse cuenta de lo sucedido giro el volante de forma brusca y fue a tener contra la dura pared de la montaña.

Despertó y todo estaba blanco una potente luz le estaba dejando ciego, de repente se apago y en su lugar apareció la silueta de un hombre que poco a poco fue tomando forma.

-¡Ha tenido mucha suerte!

Estaba en un hospital, entonces no había sido una pesadilla, fue real. No recordaba bien lo sucedido solo aquella maldita curva.

 

3 Comentarios
  1. Siempre tenemos que recordar las enseñanzas de este cuento. Mi voto por ello.

  2. Buen relato, Rosario, saludos y mi voto.

  3. Rosario María: muy amena narración, con ese misterio que no deja a uno respirar hasta llegar al punto final, y al hospital; que, por fortuna, no fue al cementerio.
    Mi voto, amiga.
    Volivar

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