La última botella
15 de Febrero, 2012 6
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Está sentado en una butaca roída por el tiempo, descansa, en reposo guarda las energías necesarias para no agotarse. En la mesa, la última botella de agua que le queda. Piensa en los tiempos en los cuales el agua manaba generosamente de la ducha y corría libremente por su cuerpo, mientras tarareaba una canción. Recordaba como el agua se mezclaba con el jabón que se desprendía de su cuerpo desembocando juntos por la cañería hacia un destino lejos de su hogar, en esos años poco le importaba, o más bien no se preocupaba por la cantidad de agua consumida cada vez que se duchaba.

Afuera, la gente se pelea por micro charcos que se han formado en el pavimento roto, producto de la última lluvia caída hace dos días, los niños abandonados lloran por la sed espantosa que lacera sus cuerpos, uno a uno van cayendo, extenuados ven como sus últimas energías se van disipando, ya sus cuerpos son candidatos a formar parte de la basura que se amontona en cualquier rincón de la ciudad. Arriba, desde lo alto de edificios derruidos, esperan implacables los buitres que han venido a cobrar su tributo.

Vuelve a observar la botella de agua sobre la mesa, la mira con especial devoción, piensa que de todas sus pertenencias, es la más preciada. Ya no puede ir a los ríos cercanos a buscar agua, por ellos circula un torrente de desperdicios y fluyen extrañas coloraciones que le dan un aspecto deprimente, parecen sacados de una instalación de arte vanguardista. Hoy, solo busca agua de esos ríos para darle otros usos, su cuerpo ya no puede disfrutar de un baño placentero.

El mercado negro del agua se maneja sobre oscuras callejuelas y su precio es oro puro, bajo el manto de las sombras se cometen los más horrendos crímenes por la posesión de una botella de agua; ya no es el mercado de la droga que impera en la ciudad, hoy son los mercaderes del preciado líquido los que han sustituido a los antiguos traficantes. El acueducto, con el nivel de descarga sensiblemente afectado; es regentado por el gran poder mundial y ellos se encargan de trasladar el vital líquido hacia Imperatux, la capital del mundo, el centro del imperio; que mediante la ejecución de crímenes, ha sometido al planeta a la esclavitud.

Observa el agua que queda en la botella y sabe que está a dos sorbos de la muerte.

6 Comentarios
  1. Lamentablemente demasiado premonitorio, muy bueno. Gracias por compartir.

    • Gracias Nanky por leer este corto relato de ficción-no ficción. Ojalá que nunca el destino nos alcance y desaparezcamos de la faz de la tierra. Saludos

  2. Hegoz, una cordial felicitacion por esa preocupacion tuya por el vital líqi}uido, muy rara en otras personas a las que nada les importa si nos estamos acabando los recursos naturales, y especialmente el agua, que desgraciadamente hemos contaminado.
    Se dice, exagerando, quisiera pensar, que una posible próxima gerra mundial seria por poseer, no el petroleo, ni la plata o los metales preciosos de otros países, sino del agua.
    Volivar

    • Así es Volívar, van por nosotros y no podemos dejar que todo esto tenga un triste final. Espero que las cosas hayan mejorado en tu hogar para el bien tuyo y el de toda tu familia. Animo amigo

  3. Bravo! Excelente cuento apocalíptico. Has logrado describir un distópico porvenir que, como bien observa nanky, tristemente, no está tan alejado de un futuro mediato.

    Me hiciste recordar los relatos catastrofistas de James Ballard y Brian Aldiss. Tu texto no desmerece frente a los de estos maestros.

    Mis respetos Hegoz, que gran texto ( envidia de la buena ;) )

    Saludos!

    • Gracias amigo por dedicar parte de tu tiempo a leer esta crónica de ficción-no ficción, son demasiado generosos tus comentarios, no intento emular a esos ilustres escritores que has mencionado (confieso, con pena, que no los he leido) . Sólo trataba de dejar una inquietud que tengo sobre el destino de los habitantes de esta nave espacial que a ratos habitamos.

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