¡Hola! Me llamo Chopi, y soy un charco muy feliz. Mi día a día es toda una aventura digna de ser contada.
A primera hora de la mañana, cuando el sol apenas ha asomado, ya escucho los andares de Doña Mercedes, y medio dormido me preparo para montar en sus hermosos y brillantes tacones rojos.
¡Plaf, plaf! Ya estoy arriba de ellos dispuesto a irme a trabajar.
De camino a la oficina, vamos muy rápido y saludamos a mucha gente: al panadero, al jardinero, al basurero… Después de la carrera, llegamos por fin a la oficina, donde todavía seguimos saludando. El primero en saludar es el portero, el cual con una amplia sonrisa nos abre la puerta y nos desea un buen día. Luego caminamos por un pasillo que parece interminable, hasta que llegamos a la sala de reuniones. En la sala todos nos reciben con elogios y encima de la mesa hay rosquillas y zumo de naranja para todos, ¡que bien! En la reunión aprendo muchas cosas, como por ejemplo: a esperar el turno de palabra, a hablar en público, a escuchar… Pero lo mejor de viajar encima de los tacones rojos de Doña Mercedes es cuando termina la reunión y con paso lento pero decidido nos
dirigimos hacia su despacho. El despacho es grande, luminoso, y esta amueblado con muebles de madera de roble. El mueble que más me gusta a mí es el zapatero, pues es donde nada más entrar al despacho Doña Mercedes me acomoda a mí y a sus tacones rojos. El zapatero está forrado con tela de terciopelo de color rosa y en él estamos muy cómodos y calentitos.
¿Pero, qué oigo? ¡Son las voces de mis amigos los niños! Me preparo para saltar sobre sus coloridas botas de agua e irme con
ellos al colegio. ¡Una, dos y… plaf, plaf! Ya estoy sobre los dos pares de botas, y voy a acompañar a Diego y a Miguel al colegio. De camino al colegio nos lo pasamos genial, nos paramos delante de los semáforos en color rojo, pasamos deprisa cuando el semáforo se pone de color verde, cruzamos siempre por el paso de peatones, y cuando estamos a una calle de llegar al colegio vemos al señor policía dirigiendo el tráfico. Como lo vemos todos los días, ya nos hemos hecho amigos y los saludamos mientras esperamos que nos de paso. Una vez en el colegio esperamos a que suene la sirena que nos avisa que entremos a clase. Cuando entro con Diego y con Miguel a clase saludamos a los compañeros y a la seño, y nos dirigimos al rincón de la asamblea. Que es un sitio de la clase destinado
a conocernos mejor y a aprender. En la asamblea me entero en que fecha estamos, en que estación del año nos encontramos, cantamos una canción de buenos días, pasamos lista para saber si ha faltado a clase algún compañero y escucho como los niños cuentan lo que hicieron el día anterior cuando salieron de clase. Me acuerdo cuando Miguel contó que había estado plantando un pino con su mamá, y cuando Diego nos explico paso por paso como hizo un zumo de frutas con ayuda de su papá, y sobretodo me acuerdo de lo mucho que me reí cuando Sandra nos contó entre risas la broma que le gasto a su hermana. Sandra llego a su casa antes que su hermana, y le dijo a su mamá que cuando llegara su hermana le dijera que ella no estaba. Su mamá hizo lo que Sandra le dijo. Y la hermana de Sandra confiada que Sandra no estaba en casa, se dirigió al comedor, sin saber que Sandra estaba escondida detrás de la puerta, y cuando entro… ¡Uuhh!! Exclamo Sandra, y su hermana se dio un susto de miedo.
Después de la asamblea, acompaño a Diego y a Miguel a su mesa, y observo como colorean, escriben, hacen sumas, como se ayudan entre ellos a hacer la tarea…
Cuando es la hora del recreo nos lo pasamos fenomenal jugando y saltando. A veces, tengo tierra como compañero de bota, y juntos jugamos a mezclarnos y hacemos barro.
¡Pero si ya son las tres! Me despido de Diego y de Miguel, para prepararme para irme con Don Matías y su perro Sando.
¡Plaf, plaf! Ya estoy con ellos, y voy a dar un paseo por el parque. Don Matías habla con su perro Sando y le dice lo bueno que es, y
lo bien que se porta. Don Matías le tira un palo a Sando y espera a que este se lo traiga. Sando es muy rápido y siempre se lo trae en pocos segundos. Al ratito de estar en el parque llega Don Ignacio a hacer compañía a Don Matías, y escucho como cuentan historias de sus nietos, de los besos que les dan, de los dibujos que les hacen, y de lo bien que se portan cuando se los llevan con ellos a sus casas para que les hagan compañía. Sando me trata muy bien, y me da muchos besos con su suave lengua, pero siempre me dice lo mismo: ¡Guau, guau!
En el parque junto con la compañía de Don Matías, Don Ignacio y Sando, disfrutamos de los tesoros de la naturaleza. Olemos el
maravilloso aroma de hierba mojada, escuchamos el piar de los pájaros y disfrutamos de las caricias del viento.
No me puedo relajar mucho porque ya son las seis y me tengo que preparar para irme con Sergio a hacer deporte. Parece que desde aquí ya veo sus zapatillas de deporte, una, dos y… Plaf, plaf! Con Sergio voy corriendo por toda la ciudad, y pasamos por la puerta del colegio, de la ludoteca, del instituto, de la iglesia… y todo ello escuchando música, ¡que divertido!
¡Ding, dong! ¡Ding, dong! ¡Pero si son las campanas de la iglesia, que me avisan de que ya son las siete de la tarde! Ya puedo escuchar los andares cansados de Noelia que viene de trabajar. ¡Una, dos y… plaf, plaf! Ya estoy encima de los zuecos de color blanco de Noelia y nos dirigimos a su casa. Nada más entrar escucho el llanto del bebé que se llama Noa. Noelia se acerca a su bebé para darle el biberón mientras le dedica hermosas palabras y caricias. Escuchamos la llave abriendo la puerta. ¡Es Kenan! Que ya ha salido de trabajar y viene a reunirse con la familia. Yo escucho la conversación de Noelia y Kenan, que se cuentan lo que han hecho durante el día. Luego llega el momento de hacer la cena. Me encanta disfrutar con los olores que se producen en la cocina. Por un momento parece que estemos en el campo: olor a tomate, a cebolla, a lechuga, a naranja…
Después de cenar Noelia duerme sobre sus brazos a Noa, para luego acomodarla en su cuna. Mientras la duerme en sus brazos mueve los pies para balancearse y yo me lo paso genial con tanto movimiento, y lo mejor es que nos movemos a ritmo de la nana que canta Noelia.
Ya son las diez de la noche, me despido de todas las personas con la que he disfrutado de mi día, y me voy a mi hogar. Me acurruco
de tal forma que mi charco es el más redondo de toda la calle. Y allí bien recogidito cuento estrellas hasta que me duermo y sueño con las maravillosas aventuras que me depara el próximo día.
Un día, antes de escuchar los pasos de los tacones rojos de Doña Mercedes me desperté muy asustado, sentía una sensación extraña,
me mire detenidamente y asombrado descubrí que había encogido. Ya no era tan ancho y tan profundo como antes, ahora era más estrecho y más pequeño. Estaba tan asustado que me puse a llorar. Mi llanto era inconsolable. El sol que acababa de salir, escucho mi lamento.
- ¿Qué te pasa Chopi, que estás tan triste? – Preguntó el sol.
- ¡Que estoy encogiendo! – Exclamé.
- ¿Y por qué te disgusta encoger, es qué no te gusta ser pequeño?- Dijo el sol.
- No es que no me guste ser pequeño, pero me da miedo desaparecer. – Le confesé.
- ¡Desaparecer!- exclamó el sol.
- Sí, me da miedo que cada vez vaya encogiendo más y más hasta desaparecer. Me da mucha pena desaparecer porque extrañaría
mucho las aventuras que vivo cada día y los amigos que me acompañan como Doña Mercedes, Miguel, Diego, Noelia… - Expliqué.
- ¿No te das cuenta de que si que volverás a ver a tus amigos, y que el encoger es un juego que te esta
proponiendo tu amiga la tierra? – Preguntó el sol.
- ¿Un juego?- Pregunté confuso.
- Sí, es un juego y es muy divertido. ¿Quieres saber en qué consiste?- Dijo el sol.
- ¡Sí!- Contesté con emoción.
- El juego que te propone la tierra se llama Absorción, y consiste en que la tierra te ayudará a filtrarte por ella, y te transportara hasta el río o arroyo más cercano.
- ¿Y me quedaré allí en el río o en el arroyo?- Le pregunté al sol.
- No, de allí irás de nuevo al mar que es de donde vienes. – Aclaró el sol.
- Yo no me acuerdo que haya venido del mar. – Le dije.
- Claro, porque hace mucho tiempo que viniste y ya no te acuerdas. – Me aclaró.
- Pero yo no quiero quedarme para siempre en el mar, porque quiero ver a mis amigos. – Le indique muy angustiado.
- Tranquilo que no te quedarás para siempre en el mar, mientras te diviertes con las olas en el mar, yo te calentaré. – Comentó el sol.
- Pero a mí no me gusta pasar calor. – Le indiqué.
- ¡Cuando tengas mucho calor podrás salir del agua y lo harás en forma de nube! – Expresó el sol.
- ¿Si salgo de la calentita agua del mar hacia el cielo me enfriaré, verdad? – Pregunté.
- Sí, y al enfriarte dentro de ti que serás una nube, se formaran gotas de agua. Y cuando ya estés muy lleno, harás que llueva, y de nuevo volverás a tu querida calle y a ver de nuevo a todos tus amigos los humanos. – Me explicó el sol.
- ¡Que guay! ¡Cuantas cosas voy a hacer! Primero voy a jugar con mi amiga la tierra a un juego llamado Absorción. Luego llegaré a un río o arrollo cercano y más tarde al mar. Después tú que eres el sol me calentaras, y cuando tenga mucho calor saldré del agua
convertido en una nube. Como cogeré frío me llenare de gotas de agua, hasta que este tan lleno que haga que llueva. Y entonces estaré de nuevo aquí, ¿y todo esto se volverá a repetir, verdad?- Comenté.
- Sí, todo esto se volverá a repetir una y otra vez, por eso a esta aventura que vas a vivir se le llama “El ciclo del agua”. – Aclaro el sol.
- Muchas gracias amigo sol por explicarme en que cosiste el ciclo del agua. ¡Me voy a vivir mi aventura! ¡Adiós! - Me despedí contento.
- De nada. ¡Hasta pronto! - Contestó el sol.
Y así fue como nuestro amigo Chopi, se fue muy contento a vivir su aventura, y a pensar que pronto estaría de nuevo con sus
amigos los humanos. Y colorín colorado este cuento se ha evaporado.




Me ha encantado tu cuento, aqui te dejo mi voto.
Un afectuoso saludo
C.
Gracias!
Personalizar la naturaleza ayuda a entenderla: ¡Un bonito ejemplo, Mary!
Te saludo: LeeTamargo.-
Realmente bonito ¡¡¡¡¡¡
Me ha encantado.
Mucha suerte a tí tambié, y un cordial saludo
Me gustó, entretenido y didáctico, un cordial saludo.
MUY BONITO
Muy bonito cuento. Felicitaciones y saludos.
Precioso cuento Mary, nos acerca a esos pequeños placeres y momentos tan agradecidos que a veces están escondidos en nuestra memoria, dentro del armario de los sueños.
Gracias por compartirlo.
¡¡Esta genial!!, un cuento muy didáctico. Si tuviera niños se lo contaría, es una buena manera de enseñarles cual es el ciclo del agua. ¡¡Felicidades!!
Hermoso tu cuento amiga, saludos, que andes bien!”!”
muy bueno, y si permites sugerencias… podía mejorarse quitando algunas palabras en los diálogos como “le aclaré”, “le dije”, “le indiqué” no son necesarias, o no tan frecuentes. Ya en cuestión de gustos, quizás no manejaría la idea del charco, más bien como agua que aparece en un charco y que aprenderá el ciclo del agua pero que antes hace nuevos amigos, no que los conoce desde siempre… pero es cuestión de gustos, de entrada me gustó mucho ¡felicidades!
Muy bueno el cuento, mas que el ciclo del agua explicas la vida; todos somos ciclos, al menos así lo interpreté; la omniciencia de la vida, solo hay una y se repite eternamente. Te doy mi voto. Además, personalmente me gustó porque yo he intentado escribir cuentos infantiles y no he podido. Felicidades por tu cuento. Hasta pronto.
Gracias por hacerme sentir niño otra vez. Que falta nos hace en la vida la paz y la ternura que transmite este cuento. Felicitaciones, ya se nos había olvidado que seguimos siendo niños, que envejecemos muy rápidamente.
Muy bueno el cuento, suerte con tu trayectoria de escritora! =)
Lenguaje encantador y buen ritmo. Me gustó.
Chopi es un encanto Mary,jeje.
muy entretenido y original tu cuento, me gusto te dejo mi voto y si tengo un blog te lo pasohttp://alitasdecolores.blogspot.com.ar/2012/04/suenos.html, gracias! no es nada facil escribir para niños, lo has logrado muy bien!!!
Ya lo han dicho todos: es un cuento muy didáctico, ameno, llevadero. Admiro a quienes tienen esa facilidad de escribir para los niños, y a la vez se hace entretenido para los mayores. Felicitaciones!
Gracias por tan buen cuento. La escritura didáctica es muy difícil y tú la haces muy bien Gracias
Gracias por tu comentario y por un Chopi tan hermoso y entrañable, parece hijo de la relación que narro en “Llueve en mi tierra”, pero no es para niños y éste cuento, el tuyo, es para peques y no tan peques porque no sólo el lenguaje es enriquecedor para el lector sino que además no le habla como si el niño fuera incapaz de asimilar nuevas palabras y conceptos. Felicidades
!
Me ha gustado el cuento, me ha devuelto a mi infancia
Un saludo, te sigo.
Lo prometido es deuda. Acabo de leer tu relato.
Me parecio un relato encantador. Se lo voy a leer a mis hijos, seguro les va a gustar tambien.
Me ha parecido tan bonito, tan entrañable, tan bien escrito, nadarrado, tan distinto, tan original, que me da rabia no poder darte más que un voto y no encontrar,. además, las palabras para agradecerte que hayas compartido este fabuloso cuento con todos. Y la explicación del ciclo del agua, como analogía de la vida (no sé si esa era la moraleja, creo que sí) me ha parecido supremo. Enhorabuena, Mary Amanecer, te sigo gustosa.
Un abrazo.
Mary te felicito por este cuento, últimamente pienso a menudo en escribir uno, ya que suelo escribir relatos cortos, pero no cuentos.
Saludos y te seguiré leyendo.
Asun.
Un cuento muy didáctico, me ha gustado, es ideal para contárselo a mi hija y que aprenda “el ciclo del agua. Te dejo mi voto Mary.
Muchas gracias a todos por leerme, comentarme y apoyarme. Un saludo.
Muchas gracias a todos por leerme, comentarme, y apoyarme. Un saludo.
¡Muy lindo! Se lo voy a leer a mi hijo pequeño.
Muy divertidas las peripecias de Chopi.
Un saludo y un abrazo compañera.
Mary Amanecer, en verdad que esto que te ha publicado falsaria merece muchos “me gusta”…. no había tenido el tiempo suficiente para leerlo (asuntos de salud familiar me tenían oprimido en otras actividades); hoy lo he leído, y te aseguro que es tan hermoso que yo lo pondría en el primer lugar de todo lo que se ha puesto en esta red
atentamente
Volivar
(Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán,México)